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El agradecimiento

img_2680Una de las fiestas que me gustan por ésta época y que se celebra en Estados Unidos es el día del agradecimiento.  Independiente del motivo por el cual los ciudadanos del norte celebren esta fecha, creo que es importante la reflexión al menos una vez al año, acerca de todo por lo que podemos y debemos estar agradecidos.  Es fácil en el día a día sumergirnos en las dificultades de la vida y sus afanes y olvidarnos de todo lo bueno que tenemos y nos ha sido dado sin siquiera haberlo pedido.  Pero nos falta detenernos a observar y sentir en un momento de silencio, el bien que nos rodea, empezando por la oportunidad de amanecer vivos, la naturaleza, los seres humanos que nos acompañan, el trabajo, el techo, el alimento y un largo etc…

Muchas personas carecen hasta de lo más elemental y padecen dolores y sufrimientos.  En estas circunstancias nos preguntamos si habrá algo por lo cual agradecer.  Un habitante de calle hace poco me dió la respuesta al contarme lo agradecido que estaba cada vez que salía el sol y también lo afortunado que era al tener como compañero de andanzas a su perrito.  También dentro de sus dificultades agradecía cada vez que alguien se tomaba el trabajo de hablar con él y valoraba a todos los compañeros de infortunio que encontraba en las calles. Ahí fue que me di cuenta que el agradecimiento es una virtud que dista mucho del simple “dar las gracias” que muchas veces se queda corto o se desvirtúa al hacerlo simplemente como un acto de educación pero sin la verdadera intención específicamente humana del agradecimiento.

El estar agradecidos implica a la persona, su libertad y su capacidad de salir de sí misma para verse en situación con respecto a los otros y a su relación con todo lo que le rodea. Es por esto que no necesariamente necesitamos bienes materiales para estar agradecidos.  Se trata de una actitud ante la vida que nos permite dejar el egoísmo de vernos sólo a nosotros mismos y compadecernos y poder vernos en relación con el otro, con las circunstancias y con una esperanza viva en un futuro cercano del cual somos dueños y responsables.

Nos corresponde vivir la vida que nos ha sido regalada de una manera positiva,  para poder ver las pequeñas cosas y su verdadero valor.  Dejar de preocuparnos sin necesidad y por tantas tonterías que tal vez otros ni siquiera se las plantean por las excesivas carencias que sufren.  Dar respuesta a la vida y encontrar el verdadero sentido en lo esencial e ir desprendiéndonos de los pesos pesados que cargamos a nuestras espaldas y que en nada contribuyen a nuestra felicidad sino por el contrario nos atan a una vida superflua llena de compromisos y “que dirán” pero vacía del cariño verdadero, de la entrega total al otro, del amor apasionado por vivir.

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El agradecimiento es una disposición interior, intencional y libre del ser humano que trasciende toda situación material y física y nos ubica en un plano espiritual en el que independientemente de las circunstancias que estemos pasando somos capaces de encontrar motivos para ver la vida desde lo bonito, valorando lo que se tiene, mirando al futuro de manera optimista y a la vez realista.

Como actividad práctica creo que llevar un diario de agradecimiento es una buena forma de hacer visible todo lo bueno que pasa por nuestra vida.  Cada día anotar una o dos cosas por las que podamos estar agradecidos nos lleva a hacer un alto cada día para mirar con otros ojos, lo que siempre hemos tenido al lado. Al final, tal vez tendremos cientos de cosas por las cuales nos sentimos agradecidos y podremos ver lo afortunados que somos.

Los invito hoy a dar gracias,  con el recuerdo agradecido de todo lo vivido, con la palabra “gracias” impresa en nuestra sonrisa permanente. Con la serenidad que nos da el mantener una filosofía de gratitud por la vida sencilla y diaria, por nuestras rutinas y todo lo que damos por sentado cada día.  Por la compañía de los nuestros y los que están por venir, por la oportunidad que se abre con cada amanecer, por la satisfaccion del deber cumplido cada noche.  Agradecimiento siempre!!

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Un poco más de compasión…

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Asheville N.C.  Octubre de 2016

He estado de viaje con todo lo que ello implica de alegría, conocimiento, nuevas experiencias, la felicidad de ver a mi hija que vive lejos.  Pero también cuando viajamos nos encontramos con dificultades, las cosas no son como en casa (y eso que ahí nos quejamos), la comida no siempre sale tan buena, la atención no nos agrada del todo, los aeropuertos demorados, incómodos, los atrasos de vuelos, el no tener una silla asignada.  Van a creer que he sufrido!! Pero no es así, he pasado feliz! Simplemente se me ocurrió pensar en un tema que es clave en nuestra vida, para no perder la paz y la libertad interior que nos alcanzan una vida agradable y cercana a la felicidad.  Ese tema es la compasión.

Estar tranquilos en nuestra zona de confort no nos permite salir de nosotros mismos y de nuestro entorno para ver al otro, inclusive para vernos y monitorear nuestro actuar en las diferentes situaciones.  Pero ver al otro y verlo como un ser humano con todas sus virtudes y dificultades podría ser un paso hacia el entendimiento y hacia el juzgar con varas más pequeñas y cercanas a la realidad. Si solo vemos desde nuestro punto de vista y nuestras ideas, estamos dejando de lado una inmensidad de pensamientos diferentes e importantes que nos pueden llevar a entender realidades que son válidas y que no por ser diferentes deben asustarnos.

El mundo está compuesto por miles de millones de personas y no hay dos iguales (exceptuando los gemelos idénticos) así que cada ser humano que nos cruzamos tiene una mirada diversa del mundo que lo rodea y que mal haríamos en desechar y en desaprovechar, por que no, ya que nos brinda un universo de conocimientos. Pretender que todos, aunque profesáramos la misma religión, tuviéramos la misma profesión, habláramos el mismo idioma, pensáriamos lo mismo sobre un tema es reducir al ser humano a una cosa.  Verlo solo desde un punto de vista, cortarlo con la misma tijera y ahí si… acabar con su libertad. Pero somos seres racionales, biológicos y espirituales y solo mirándonos desde las tres dimensiones podremos ver a una persona en su totalidad y su unicidad. Somos seres completos e irrepetibles.

Al final lo que podemos ver es que cada quien amanece dentro de un entorno que le es propio, muchas veces lleno de dificultad y otras de calma y tranquilidad.  Si logramos ver más allá del mesero, el obrero, el músico, el vendedor, el piloto etc…(un largo etc) veremos un ser humano y podremos no juzgar sino entender su comportamiento y comprenderlo.  Tener empatía o ponernos en sus zapatos ( lo cual es imposible, pero es un dicho muy popular).  Ver detrás una historia que podría  ser similar a alguna nuestra.  Ofrecer una sonrisa en lugar de un grito, un consejo en lugar de una queja, una palabra amable en lugar de un insulto.  ¿No tendríamos un mundo más pacífico?

La invitación de hoy es a ver la historia detrás de cada ser humano que cruzamos.  Dejar la crítica, mirarnos a nosotros mismos y saber de lo que somos realmente capaces dependiendo de las circunstancias y llenarnos de compasión…

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¿Ser abierto o ser feliz?

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Ser abierto a sentir las emociones y vivir la vida con intensidad

Hoy en día está de moda la felicidad.  Todos queremos ser felices y no hay nada de malo en desearlo.  ¿Pero lo estamos logrando?  Parece que de tanto perseguir la felicidad, ésta se nos escapa.  Tal vez estamos buscando en el lugar equivocado o tal vez estamos confundidos y no sabemos exactamente qué buscar;  y en el afán vamos dejando la vida sin saborear y desperdiciamos ocasiones invaluables y relaciones significativas pensando que  nos desviarán del camino hacia la felicidad.

El titulo de ser abierto o ser feliz se refiere a la forma como llegamos a la misma meta. Cuando pensamos en felicidad, por supuesto que es lo que todos deseamos, para nosotros y para los que nos rodean.  Pero esa es la meta? y cómo llegamos a ella?  La vida esta llena de altibajos, de momentos agradables y momentos tristes.  Grandes logros y tambien grandes fracasos.  Por mas que queramos evitarlos, se presentarán para hacernos sentir como que la vida es tan compleja que es muy difícil ser feliz.

Pero mi invitación es a ser abiertos!! abiertos para abrazar cada decepción que se nos atraviesa, cada tristeza, cada dolor, cada fracaso.  Abrazar nuestras emociones significa estar abierto a ellas, a la tristeza, al sufrimiento de otros y al sufrimiento propio.  Esto es opuesto a lo que nos invita el mundo, de evitar a toda costa el dolor y apartar todo lo que no sirva, se vuelva obsoleto o viejo.  Y se nos va la vida tratando de evitar lo inevitable y persiguiendo lo que se nos escapa.

La felicidad vendrá, cuando logremos vivir la vida intensamente, con todo lo que trae y seamos movidos en nuestro interior por las situaciones duras que logramos superar. Dejar de centrarnos en nosotros mismos y nuestra propia felicidad para ver al otro y acompañarlo en su dolor y juntos disfrutar del encuentro.  Y avanzar cada día en lo simple y sencillo de la vida por el camino de felicidad que todos estamos buscando.

Como dijo un poeta: “Son nuestras lágrimas las que abren un espacio para que nuestra sonrisa se acomode”.  Asi que tal vez sea importante cambiar el enfoque de la pregunta:  ¿Ser abierto? o ¿Ser feliz?

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¿Podemos tener aún esperanza en el ser humano?

Hace unos días escribí sobre las formas creativas del amor donde la mirada al otro, el no ser indiferentes a sus necesidades, resignificar el lenguaje y usarlo para construir sin juzgar y el perdón como regalo para devolver  la oportunidad de enmendar los errores y volver a vivir de nuevo, eran algunas ideas de la manera como el  amor puede vencer todos los obstáculos y todas las formas de violencia.

Había una frase sin embargo, en mi escrito:  “Vivimos en una sociedad violenta” que luego se seguía de ejemplos sobre la forma en que resolvemos nuestros conflictos.  Un amigo muy querido me hizo caer en cuenta sobre el peligro de las generalizaciones en uno de sus comentarios y me llevo a reflexionar sobre la gran cantidad de personas que luchan por una convivencia pacífica dentro de sus comunidades, llenos de esperanza en un futuro donde se puedan educar hijos alegres, confiados y decididos a ser pilares de la sociedad.

Existen cantidad de estudios que nos muestran las formas violentas con que muchos enfrentamos nuestras diferencias, en política, al interior de la familia, en la escuela y los noticieros se encargan de proporcionarnos la evidencia visual en todas sus emisiones.

Esto es a nivel mundial, donde muchas veces no se habla de construir puentes de diálogo sino muros de división.

Y peor aún, existen ideologías y formas de pensamiento que encasillan a las personas y les exprimen hasta el ultimo resquicio de libertad que tienen llevándolos a actuar y pensar en masa.  Cuando se pretende que todos pensemos de determinada manera se crean los fanatismos que excluyen a todo el que pretenda un imaginario diferente.  No se permite abrir la mente a las formas creativas en que podemos resolver las diferencias en este gran mundo colorido y diverso, donde cada ser humano es tan digno y valioso como su semejante, aunque sea de otro color, posea diferentes bienes, educación y cultura.

16983908_sMuchas veces todo esto nos hace sentir desesperanzados en un futuro mejor donde las voces de todos puedan ser escuchadas, las de las mujeres, los niños, los afro descendientes, los indígenas, los presos (por que no?), los orientales, los musulmanes, los budistas, los cristianos,  los, los, los…..  eso somos!  Y eso es lo que nos hace seres humanos, la diversidad de pensamiento, la capacidad de empatía con el otro, la razón, la emoción y el espíritu.

No podemos juzgar al otro, ni ver sus intenciones a partir de nuestra propia visión.  Hay que creer y confiar en la bondad intrínseca de la persona; acaso, no es mejor equivocarnos habiendo confiado que perder la oportunidad de aprender y compartir con los demás por pensar que sus intenciones son oscuras?Hay tantas historias de paz, de resiliencia, de convivencia…. de amor creativo!! qué bueno sería escuchar algunas, sencillas o elaboradas,  para alimentar el alma de tantos que han perdido la esperanza en el ser humano.  Historias de reconciliación en el hogar, de perdón ante situaciones que parecían insalvables, de amistad, de paz en medio del conflicto armado etc…  Tantas voces que tenemos que oír en medio del ruido de la violencia

Los invito a compartir esas historias conmigo, en los comentarios o enviándomelas al email emilyatallah@gmail.com.  Garantizo la confidencialidad de quienes la soliciten y les pido el permiso para compartirlas en mi blog para beneficio de muchos.

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Las formas creativas del amor

22145450_sCreo que lo mas importante de la coyuntura política actual en nuestro país es la puerta que se abre para hablar de paz.  Al final, no se trata de que votemos por el sí o por el no, sino que empezamos una nueva dinámica que no se veía hace mucho tiempo.  El hecho de que se hable de silenciar los fusiles, de una nueva esperanza, de perdón, de nuevas formas de resolver nuestros conflictos etc…es lo más valioso y lo que debemos aprovechar al interior de nuestras comunidades.

La paz no la hacen unas personas sentándose a dialogar únicamente.  Eso es una negociación, un medio para iniciar esos caminos de paz.  Estamos en pañales, de ahí falta mucho para alcanzar la meta.  Pero lo importante es que se abre el espacio para lo que si hemos necesitado como sociedad y es la transformación de nuestros corazones al amor.

La paz comienza en casa y es ahí donde debemos trabajar. Vivimos en una sociedad violenta.  Resolvemos nuestras diferencias a los puños, mechoneos y balazos.  Estigmatizamos a las personas, juzgamos las diferencias y no tenemos tolerancia a nada que pueda afectar nuestra comodidad.  Altos índices de violencia intrafamiliar, abuso infantil, peleas al interior de los centros educativos, asesinatos, riñas.  La forma como respondemos, es violenta en muchos de los casos.

Creo que hay varios temas que podríamos trabajar con nuestros hijos, alumnos, colegas, clientes:

  1.  No ser indiferentes.  La indiferencia es lo contrario al amor.  Si no me importa el otro, ni siquiera lo miro.  Los conflictos empiezan por ahí.  Nos debe doler el otro en su pobreza, en su indigencia, en su falta de oportunidades.  La discriminación debe ser erradicada de nuestro vocabulario y de nuestra vida.  Ni por raza, ni por condición económica ni por religión ni por preferencia sexual.  Todos somos seres humanos dignos de respeto y consideración.  Toda vida es valiosa.
  2. Resignificar el lenguaje.  Aunque parece algo insignificante, creo que es de la mayor importancia volver a dar al lenguaje su verdadero significado y a la palabra su altísimo valor.  Saber que cuando utilizamos un lenguaje soez, aunque sea lo común o lo de moda, es ofensivo.  Cuantos malos entendidos se evitarían si nombráramos las cosas como son y aprendiéramos a comunicarnos con palabras amables y amorosas.  Decir lo que nos molesta sin violencia y honrar nuestra palabra cumpliendo lo prometido.
  3. No juzgar. Tal vez de lo más difícil es no juzgar las acciones de los demás a priori.  Siempre nos metemos en la mente del otro y opinamos sin conocer sus intenciones, sus circunstancias ni lo que verdaderamente quería esa persona.  Juzgamos con varas altas, de maneras que ni nosotros mismos podríamos cumplir.  Fácil es juzgar sin involucrarse, fácil es mirar atrás y decir lo que se debió hacer y más fácil aún es hablar sin haberse comprometido.  Creemos que sabemos mucho, cuando no sabemos nada.  Pues cada persona es única en su actuar y su pensar y ponerse en los zapatos del otro no es posible, es tan solo una expresión lingüística coloquial.
  4. Perdonar.  Reconocer los errores propios y los ajenos.  Solo cuando empezamos a reconocernos unos a otros como seres humanos, con necesidades y deseos individuales, con carencias y debilidades, podemos comprender el hecho de que todos cometemos errores.  No significa esto que debamos dejar pasar todo y que nos convirtamos en “ovejas mensas” sino que busquemos formas creativas de resolver nuestras diferencias y seamos lo suficientemente humildes como para aceptar nuestros errores y pedir perdón.  Es adicionar esa palabra a nuestro vocabulario y poner nuestra voluntad al servicio de un nuevo lenguaje del amor donde podamos solucionar los conflictos y dar espacio al que me ofende para que vuelva al camino correcto.  Todos tenemos la potencialidad de cambiar y enmendar.  Hay que volver a confiar en el ser humano.

Estas son unas pocas sugerencias, pero queda la reflexión y la tarea de buscar formas de interactuar llenas de esperanza, alegres, con una mirada puesta en un futuro lleno de paz que nos mueva a ser mejores seres humanos.  El perdón es una de esas formas creativas del amor que llevan a la paz interior y a la libertad y que devuelven la humanidad tanto al ofensor como al ofendido.

Espero sus comentarios…cropped-logo-en-jpg2.jpg

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Te perdono…

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Cuando perdonamos nos elevamos a un nivel superior, un nivel del espíritu humano que nos lleva a ver las cosas desde diferentes puntos de vista, saliendo de nuestro propio ego que nos limita.  Es decir, nos ponemos en los zapatos del otro, para intentar comprender sus circunstancias, sus motivos, sus miedos y poder entender lo que lo llevó a comportarse de la forma que lo hizo con nosotros.

Lo principal es reconocer que tenemos rencores y resentimientos, algunos superficiales y otros muy profundos que nos mantienen estancados y no nos dejan seguir adelante en el camino de la vida.  Nos llenan de miedos, culpas y pensamientos negativos.  No nos podemos sacar de la cabeza la ofensa ni la persona que nos ofendió. Reconocer que nos movemos en esas aguas fangosas del dolor que nos han causado es el primer paso para lograr salir de ahí.

El segundo es decidir perdonar.  Es decir, quitarle el poder al otro y a la ofensa, que tienen sobre mi…aunque ese otro ni siquiera lo sepa.  El perdón es un regalo que ofrezco al que me ofendió, sin esperar nada a cambio, pero buscando beneficio propio.  Eso lo convierte en realidad, en un regalo para mí.  Por medio de mi voluntad decido liberarme de los sentimientos negativos, de los sentimientos que me hacen sentir ira, enojo, que me alejan del placer de ver lo bueno en los demás y la belleza del mundo.  Cuando vivimos resentidos vemos y juzgamos a los demás desde nuestra propia emoción.  Cuando perdono, me abro nuevamente a las posibilidades, a las relaciones sanas.  El perdón es un vínculo nuevo que cura y libera de la ataduras que produce el estar pensando todo el tiempo en el dolor que me causaron.

Esa libertad es la que me devuelve la paz interior y me permite tomar la decisión de reconciliarme con el otro o terminar definitivamente la relación, pero recordando sin dolor.  El perdón no produce amnesia, no significa olvido.  Significa transformar los sentimientos y recordar desde la humanidad compartida en la que vemos al otro como un otro, que puede cometer errores que no lo determinan y que siempre está en capacidad de enmendar.

La invitación hoy es a reconocer nuestros resentimientos e iniciar un camino de perdón desde lo mas pequeño y cotidiano, haciéndolo parte de nuestra actitud diaria para que con el tiempo seamos capaces de perdonar las ofensas más profundas y adquirir una  actitud de humildad que nos lleve reparar las relaciones pidiendo disculpas también y reconociendo nuestros errores.


Coaching para aprender a perdonar:    emilyatallah@gmail.com

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