Publicado en Sentido de vida, Sufrimiento, culpa y muerte

Sufrimiento = Vivir la vida

IMG_2197En ocasiones recibimos una noticia trágica.  No la esperábamos.  Es curioso, nadie espera lo peor pues “la esperanza es lo último que se pierde”. Pero en estos días de noticias difíciles, de amigos sufriendo la muerte, la enfermedad y el dolor es cuando hacemos un alto y nos preguntamos por la vida…

Cuando estamos tranquilos, la rutina diaria nos impide “ver” o experimentar la fragilidad del ser humano. Todo transcurre con normalidad y pasan los días y casi nos cuesta trabajo notar como crecen los hijos, como se consolida la familia y el trabajo es exitoso.  Pero cuando llega el sufrimiento, se nos obliga a hacer un alto, un pare obligatorio y pensar si a nosotros nos pasará también o por qué a mi me toca sufrir esto.

Y entonces caemos en cuenta que somos seres limitados por el tiempo y el espacio. Que somos perecederos, que pasa el tiempo y envejecemos, que la carne y el hueso, la materia, está sujeta a la enfermedad; que las células se vuelven defectuosas y lo que queda es nuestro ser espiritual.

IMG_1789Sufrir es igual a abrir los ojos.  Llega una mala noticia, la muerte de un ser querido, una enfermedad crónica o terminal, una quiebra económica, una ruptura amorosa… un antes y un después.

Sólo cuando perdemos la tranquilidad nos “damos cuenta” de lo valioso, del tiempo, de la calidad de las relaciones, de la bendición de la salud.

Es cuando la vida nos pregunta, y debemos responderle.  Qué hemos hecho, cómo hemos cuidado del mundo y de los demás, cuánto amor hemos puesto en nuestras tareas, como hemos nutrido nuestro cuerpo y nuestra mente, lo que nos ha sido dado.  Ser conscientes de lo que somos y tenemos y también de lo que nos queda por hacer y como hemos de aprovechar el tiempo y las oportunidades.  No importa en realidad saber cuánto más estaremos aquí y como será nuestra vida…. lo importante es tomar conciencia de que esto se acaba, con toda seguridad y cómo vivamos lo que nos queda, aunque sean minutos, horas o días será lo que cuente.

Hoy en día nos esforzamos demasiado por evitar el sufrimiento.  Y es saludable evitar sufrir sin razón alguna, pero existe un sufrimiento inevitable que en mayor o menor medida todos experimentaremos. Cuál será nuestra actitud ante él, es la pregunta clave.  Cómo convertiremos ese sufrimiento en sentido de vida.  Cómo afrontaremos la dificultad de tal manera que logremos ver la ganancia, el aprendizaje, el bien que vino después….

El sufrimiento nos lleva a madurar, a IMG_2426apreciar la vida, a atesorar momentos mágicos y valorar los amigos y la familia. A ver el pasado y saber que ha valido la pena vivir… a pesar de todo.

Te invito hoy a pensar en las situaciones difíciles de la vida.  Qué harías si te dijeran que vas a morir en un par de días?  ¿cómo revisarías tu vida y qué te haría falta por hacer? y si estás pasando por una situación difícil, ¿cómo podrías re-significarla para poder encontrarle algún sentido?

Bienvenidos todos los comentarios..

 

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¿Otra vez más de lo mismo?

Muchas veces recibo consultantes que llegan con una sensación de déjà vu… ya han vivido una y otra vez lo mismo o algo muy similar y no lo han podido descubrir hasta que su vida se va desordenando en varios frentes y empiezan a estancarse en sus decisiones y proyectos de vida.

Sufren mucho una vez pero la siguiente decisión la toman de la misma manera y terminan enredados sólo que un poco más mas profundo y resultan muy decepcionados.

Muchas veces, especialmente en la primera situación se trata de una cuestión de inmadurez, error de juicio, creer que todo lo puedo cambiar, creer que los demás cambiarán por amor o por otras razones. Puede ser también falta de conocimiento de sí mismo, toma de decisiones apresuradas, etc…

Luego, se repiten los mismos patrones casi que por iguales motivos. Sólo con el tiempo descubrimos que estamos enredados de igual manera pero peor, pues al ser la segunda o tercera vez, se espera de nosotros que hayamos aprendido y no volvamos a fracasar y el sentimiento de desvalorización propia es muy fuerte.

Creo que gran parte del problema estriba en el autoconocimiento. No sabemos reconocer nuestras emociones y cuales son los detonantes de esa emoción primaria fuerte, que en principio cumple una función de cuidarnos, -recordemos que las cuatro emociones primarias de ira, miedo, tristeza y alegría nos enfatizan qué hay algo valioso en nuestra vida- y nos ayudan a movilizarnos y protegernos de cualquier daño. El no reconocer nuestras emociones puede hacer que duren más de lo adecuado y se salgan de control causando daño y malestar a nosotros o a los demás.

Pasa lo mismo al tomar decisiones serias como comenzar una nueva relación de pareja. Cambiar de trabajo después de haber tenido problemas en las anteriores.

Debemos unirnos a nuestra intuición y no actuar llevados por sentimientos de soledad, tristeza, impotencia, angustia sobre el futuro etc… y cuando aparece alguien o algo tomarlo sin detenernos a sentir nuestras emociones.

Qué hacer entonces…

Aquí van algunos tips para empezar

1. Elabora tu duelo. Es importante hacer un alto y analizar la situación desde el principio, sin importar si te sientes feliz por terminar una pesadilla. Todo pasado deja una vivencia que esta llena de momentos significativos, buenos y no tan buenos; estar triste por lo bueno que se vivió y se fue, despedirse de lo valioso, interiorizar los errores cometidos y aceptar que la vida será diferente, no mejor ni peor sino una nueva construcción gracias a lo aprendido.

2. Cuenta la historia. Al analizar la situación es importante ponerlo por escrito o buscar alguien que pueda escucharte sin juzgarte. Puede ser un terapeuta, un sacerdote, un consejero o un BUEN amigo, no cualquiera. Una persona que viendo desde afuera te pueda acompañar y ayudar a descubrir tus recursos personales

3. Dedícate tiempo. Para conocerte y re-conocerte, pues pasamos mucho tiempo inmersos en nuestras obligaciones y la vida nos va llevando sin parar. Es necesario volver a nuestros orígenes, revivir lo que nos hacia vibrar, saber lo que nos gusta y lo que no y volver a proyectar nuestro futuro.

4. Conéctate con tu ser interior en soledad y silencio y saca recursos espirituales. Si nos metemos en algo nuevo sin haber hecho el alto corremos el riesgo de escoger lo conocido, que no necesariamente es lo mejor. Los recursos espirituales se refieren a nuestra intuición, a nuestra conexión con lo trascendente, con la belleza y grandeza del universo y la naturaleza.

5. Descubre cuales son tus valores. Es importante que mires qué es lo valioso para ti; tus valores son los que te llevan a actuar por convicción, así que es clave que revises que es lo que te mueve, por que quieres luchar en la vida y en donde encuentras sentido.

6. Fortalece tus habilidades y virtudes. Lo que eres, te hace único e irrepetible. Cuando tenemos una caída, nuestra identidad se ve afectada, pues ya no reconocemos quienes somos en realidad. Pero tenemos muchísimas cualidades que es necesario mirar nuevamente, son nuestra belleza interior y exclusiva. No hay nadie como nosotros en el mundo y debemos vernos nuevamente como esos seres especiales que somos y trabajar en lo bueno que tenemos.

Te invito entonces a hacer ese alto, disfrutar un momento para ti y amarte para poder continuar amando a los demás que te rodean pero con todo lo que eres y significas para el universo.

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Cuando todo parece ir mal…

Muchas veces trabajamos con un norte claro, planeamos, nos ponemos en acción y al final las cosas no salen como esperábamos. Puede suceder que después de varios años nos encontramos con un montón de cosas hechas pero sin éxito aparente. Y nos entra la decepción, las ganas de tirarlo todo y dejar así… Nos sentimos impotentes porque no sabemos cómo salir de ahí y lograr el éxito que hemos soñado.

Y resulta que ¡así es la vida! Una lucha constante que en ocasiones trae recompensas pero que la mayoría de las veces trae dificultades, tropiezos y que nos impulsa a sacar la mayor creatividad de nosotros para lograr un poquito de lo deseado.

La forma como afrontamos ese torrente que nos arrasa (porque a veces es eso, un torrente de cosas que se dañan, proyectos que no salen, sueños que no se cumplen, comidas que se queman….), -no quiero ser pesimista-, pero la forma como miramos en esos momentos la vida en general y le ponemos el pecho a cada dificultad, es la que a la larga nos lleva al aprendizaje, al crecimiento en la virtud, el coraje, la valentía. Es lo que nos hace ser independientes y recursivos y la próxima no decaer ante una situación que ya conocemos y hemos solventado. Nos vuelve mas maduros y tenaces.

Las personas que no enfrentan dificultades o aquellas que tienen quien les resuelva todo, se pierden de esa escuela de la vida que a la larga es la que es realmente valiosa y no se enseña en el aula de clase. Muchas veces vemos personas que tienen una o mas carreras y alguna maestría, pero les falta el ejercicio de ejercer y terminan con muchos conocimientos pero ahogándose en un vaso con agua.

Creo que es valioso que los jóvenes empiecen a trabajar desde el momento en que cumplen su mayoría de edad (por cuestiones legales aunque pienso que les serviría desde mucho antes tener la experiencia) y que trabajen en una gran variedad de empleos. No es en realidad la especialidad lo que cuenta sino el untarse de trabajo en sí, de ganar algún dinero y sentir la responsabilidad de cumplir con una labor.

Cuando se encuentran las dificultades, que aunque no queramos, van a llegar, se tendrán muchas mas herramientas para resolverlas que si se ha pasado el tiempo en casa y alguien más se ha hecho cargo.

Cuando sentimos que todo falla, además de no caer en la tentación del desánimo, es bueno lograr un poco de humor. Reírse de la situación y de uno mismo nos ayuda a ver la vida de otra manera. Aunque creamos que nada va a cambiar, todo cambia minuto a minuto así que si le ponemos buena cara a la vida, ella responderá de pronto con una sonrisa.

Tips

– Trata de pensar y hablar en positivo. Muchas veces nos encontramos hablando y viendo todo color negro y así el animo va cayendo en picada. Cuando ponemos todo en positivo, el cerebro empieza a abrirse a nuevas posibilidades y empezamos a ver algo de color en la dificultad

– Conserva una mirada de la vida adecuada a la realidad. Ciertamente puedes estar pasando por un momento difícil, pero no todo es malo. Mira lo que tienes, lo que has logrado y … agradece.

– ¡Me encanta hacer listas! Pues en tiempos de dificultades es buenísimo hacer listas de todo. A un lado lo malo, lo que te ha salido mal, al otro lo bueno, lo que ha ido bien. En un lado las opciones que se te ocurren, en el otro la forma de llevarlas a cabo. Poner por escrito lo que estamos pensando, lo que pasa por nuestra cabeza, ayuda a organizar nuestras ideas. La mente es muy desordenada y nos lleva a rumiar constantemente lo que nos preocupa, pero en el instante en que lo escribimos, queda sentado y deja de dar vueltas. Así que a escribir…

– Tente paciencia, no hay mal que dure 100 años. Si empiezas a trabajar en tu futuro, las cosas irán mejorando poco a poco. Manos a la obra, pues estando sentado o encerrado lamiendo tus heridas no vas a lograr nada. Un paso a la vez; de a poquitos es mejor que nada.

– No te desanimes, pon tu mejor sonrisa y sal… ¡a conquistar al mundo! Cuando sonreímos aunque por dentro vaya la procesión, los demás nos responden también con una sonrisa y el ambiente en general se convierte en algo más amable. Se aleja la tristeza y la preocupación y se ve hacia adelante con otros ojos.

Te invito entonces a parar un instante y en silencio conectarte contigo mismo y tu situación. Reflexionar sobre lo que puede estar yendo mal y recomenzar con nuevas ilusiones y €ánimos renovados. Seguro que todo mejora.

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Acompañándonos en la vida…

Cuando me preguntan por mi profesión, a qué me dedico, respondo que acompañar a otros a lograr sus objetivos.  Muchas veces no se entiende bien esto de acompañar, pues siempre estamos esperando una respuesta a todos nuestros problemas, a nuestras dudas; alguien que nos diga como con una fórmula mágica, qué hacer, cómo lograrlo, en cuanto tiempo se puede, y cuales son los pasos a seguir, etc….

Muchas veces cuando acompaño en situaciones de duelo o de rupturas afectivas, las personas preguntan si será posible volver a vivir como antes y en cuanto tiempo se sentirán otra vez al 100% para continuar con sus vidas y por desgracia, es algo que no puedo responder.  Sólo sé, que cada persona puede encontrar sus recursos propios si se da un espacio para recogerse y en silencio volver a su yo original. Esto quiere decir, darse el tiempo para vivir su duelo grande o pequeño, pero vivirlo.

mano-1520999499-621x354Mi tarea… acompañarlo a que lo logre.  Cómo? estando ahí, presente, muchas veces en silencio, otras con un diálogo que respete siempre su dolor sin tratar de resolverlo sino invitando a que lo viva realmente, que exprese sus sentimientos y prestando un oído atento a sus palabras.

Estando ahí, presente, sin juzgar.  Todos los sentimientos son válidos en un momento doloroso.  Poder expresarlos es parte de contar la historia y lograr que ésta evolucione.  No hay sentimientos buenos ni malos y es necesario dejar que salgan -cuidando de no dañar a otros-, pero si darles espacio para que sean aceptados y poder corregir si hace falta, perdonar y reparar.

Estando ahí presente, sin pretender que el otro sane en determinado tiempo.  No hay tiempo para el dolor, ni hay dolores mayores o menores.  El sufrimiento es personal y es necesario elaborarlo, comprenderlo y aceptarlo. Darle cabida dentro de nuestra vida.

Estando ahí presente, apoyando y animando a mirarse, conocerse, aceptarse y vislumbrar un futuro posible, con el dolor abrazado pero mirando un nuevo amanecer en la vida.  Ayudar a plantear un nuevo proyecto de vida, sin la persona presente pero con su recuerdo muy vivo en la mente y el corazón. Ayudar a plantear una nueva cotidianidad ante una enfermedad crónica o terminal que nos arrebata el futuro que teníamos planeado.

Esta forma de acompañar al otro es válida también, para quien se encuentra estancado y no logra ver su potencialidad, para quien no le encuentra el gustico a la vida y su cotidianidad se ha vuelto rutina y carece de ilusiones.

Me encanta acompañar a las personas por el camino de la vida, al lado unos de otros respetando nuestra libertad, aprendiendo, explorando y ante todo disfrutando del arte de vivir.

 

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¡Vale la pena vivir!

“Nuestra historia no es un destino. Nada queda escrito para siempre. Los sufrimientos nos obligan a metamorfosearnos y nunca perdemos la esperanza de cambiar de manera de vivir.” Boris Cyrulnik

Muchas veces me enredo pensando un tema para el blog.  No se me ocurre algo interesante, inteligente, necesario y atrayente para que las personas que me leen por casualidad puedan beneficiarse en algo de mis palabras y se animen a la vez a compartir sus pensamientos y ayudar a mi formación personal con su sabiduría.

Y hoy precisamente, pensando de esta manera, de repente la palabra AGRADECIMIENTO llegó a mi cabeza.  Es algo sencillo.

La vida no tiene que ser complicada ni tenemos que demostrar lo que sabemos y valemos todo el tiempo.  La mayoría de las veces lo más simple es lo más significativo.  Y ser agradecido es una “simple actitud de vida”.  No es lo mismo que dar las gracias, que aunque es muy importante, muchas veces lo reducimos a una norma de cortesía, -que dicho sea de paso deberíamos practicar constantemente-, pues todo el tiempo estamos recibiendo favores, cosas, gestos y hace mucho bien esa palabra… “gracias”, para animar al otro también a ser servicial, a entregar algo de sí mismo, a dar sin esperar a cambio, tan solo el puro agradecimiento.

Pero ser agradecido como actitud de vida es mucho mas que dar gracias, debe salir del corazón ❤️, debe ser intencional y consciente.

Es levantarnos cada día sabiendo que podría ser el último y agradecer la oportunidad de la vida aunque sea por un minuto.  Es vivir aprovechando cada segundo para hacer algo valioso por los demás y por nosotros mismos.  Ser agradecidos es reconocer nuestras emociones y aceptarlas, porque son las que nos ayudan a percibir el sentido en nuestra vida.  Es vivir al máximo, sabiendo que estar alegres, tristes, con rabia o con miedo es estar vivos.  Es reconocer que en el caos mañanero se nos ha dado la oportunidad de disfrutar a nuestros hijos, nuestra pareja… ¡donde hay vida hay desorden!

Interiorizar que cada vez que saludamos a una persona o tenemos la oportunidad de hablar con alguien podemos hacer de esa ocasión un encuentro maravilloso de dos personas que comparten humanidad, igual dignidad, con aciertos y errores.

Muchas veces las cosas no van bien y nos sentimos desanimados.  No encontramos la forma de ser agradecidos porque la vida nos cuestiona con sufrimientos y pérdidas que no logramos descifrar.  No logramos ver el propósito de lo que nos sucede, el para qué del dolor y las penas.  ¡Así es difícil ser agradecidos!

Pero si mantenemos una disposición del corazón ❤️ abierta a la posibilidad, al aprendizaje, de pronto logremos ver mas allá del momento presente, como la luz al final del túnel.  Saber que por difícil que sea la situación, algo bueno saldrá de ella y si logramos con paciencia sobrellevar la tormenta ⛈, los momentos de calma llegarán con nuevas oportunidades de desarrollo y crecimiento.

Y así será posible continuar con la actitud agradecida de vida, pues si la vida no nos cuestiona, el confort no nos permite evolucionar y crecer.  La angustia es necesaria, es la expresión de la tensión que hay entre lo que es y lo que debería ser. Y de ahí es de donde salen las grandes ideas💡, los momentos más significativos, los encuentros más profundos, las enseñanzas y todo lo valioso de la vida.  Para que al final, cuando nuestro tiempo terrenal termine, podamos decir que nuestra vida valió la pena ser vivida.

Algunos tips para entrenarnos en ser agradecidos y encontrar sentido en la vida:

  • Apreciar lo más sencillo y cotidiano, el clima, sentir frío o calor, podernos levantar, el café de la mañana…..no dar nada por sentado, pues mañana podría o estar ahí. Ser conscientes de nuestro entorno presente, de los detalles.
  • Enfrentar cada problema primero dando gracias por tenerlo, reconociendo que siempre traerá algo bueno y abriéndonos a la posibilidad del aprendizaje.  Si la vida nos cuestiona, nos da la oportunidad de responderle, de vivir.
  • Adoptar una actitud agradecida ante la vida y ante los demás. Todo lo que recibimos es ganancia.  Nadie es merecedor de nada, ni nadie se hizo solo.
  • Ver en cada persona que cruza nuestro camino, así sea por un breve instante, un ser humano que aporta a nuestra existencia, agradecer su presencia y tratarlo con la importancia que podría tener aunque no lo sepamos en ese momento.

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