Publicado en Relaciones familiares, Relaciones personales, Sentido de vida, Sufrimiento, culpa y muerte

Acompañándonos en la vida…

Cuando me preguntan por mi profesión, a qué me dedico, respondo que acompañar a otros a lograr sus objetivos.  Muchas veces no se entiende bien esto de acompañar, pues siempre estamos esperando una respuesta a todos nuestros problemas, a nuestras dudas; alguien que nos diga como con una fórmula mágica, qué hacer, cómo lograrlo, en cuanto tiempo se puede, y cuales son los pasos a seguir, etc….

Muchas veces cuando acompaño en situaciones de duelo o de rupturas afectivas, las personas preguntan si será posible volver a vivir como antes y en cuanto tiempo se sentirán otra vez al 100% para continuar con sus vidas y por desgracia, es algo que no puedo responder.  Sólo sé, que cada persona puede encontrar sus recursos propios si se da un espacio para recogerse y en silencio volver a su yo original. Esto quiere decir, darse el tiempo para vivir su duelo grande o pequeño, pero vivirlo.

mano-1520999499-621x354Mi tarea… acompañarlo a que lo logre.  Cómo? estando ahí, presente, muchas veces en silencio, otras con un diálogo que respete siempre su dolor sin tratar de resolverlo sino invitando a que lo viva realmente, que exprese sus sentimientos y prestando un oído atento a sus palabras.

Estando ahí, presente, sin juzgar.  Todos los sentimientos son válidos en un momento doloroso.  Poder expresarlos es parte de contar la historia y lograr que ésta evolucione.  No hay sentimientos buenos ni malos y es necesario dejar que salgan -cuidando de no dañar a otros-, pero si darles espacio para que sean aceptados y poder corregir si hace falta, perdonar y reparar.

Estando ahí presente, sin pretender que el otro sane en determinado tiempo.  No hay tiempo para el dolor, ni hay dolores mayores o menores.  El sufrimiento es personal y es necesario elaborarlo, comprenderlo y aceptarlo. Darle cabida dentro de nuestra vida.

Estando ahí presente, apoyando y animando a mirarse, conocerse, aceptarse y vislumbrar un futuro posible, con el dolor abrazado pero mirando un nuevo amanecer en la vida.  Ayudar a plantear un nuevo proyecto de vida, sin la persona presente pero con su recuerdo muy vivo en la mente y el corazón. Ayudar a plantear una nueva cotidianidad ante una enfermedad crónica o terminal que nos arrebata el futuro que teníamos planeado.

Esta forma de acompañar al otro es válida también, para quien se encuentra estancado y no logra ver su potencialidad, para quien no le encuentra el gustico a la vida y su cotidianidad se ha vuelto rutina y carece de ilusiones.

Me encanta acompañar a las personas por el camino de la vida, al lado unos de otros respetando nuestra libertad, aprendiendo, explorando y ante todo disfrutando del arte de vivir.

 

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¡Vale la pena vivir!

“Nuestra historia no es un destino. Nada queda escrito para siempre. Los sufrimientos nos obligan a metamorfosearnos y nunca perdemos la esperanza de cambiar de manera de vivir.” Boris Cyrulnik

Muchas veces me enredo pensando un tema para el blog.  No se me ocurre algo interesante, inteligente, necesario y atrayente para que las personas que me leen por casualidad puedan beneficiarse en algo de mis palabras y se animen a la vez a compartir sus pensamientos y ayudar a mi formación personal con su sabiduría.

Y hoy precisamente, pensando de esta manera, de repente la palabra AGRADECIMIENTO llegó a mi cabeza.  Es algo sencillo.

La vida no tiene que ser complicada ni tenemos que demostrar lo que sabemos y valemos todo el tiempo.  La mayoría de las veces lo más simple es lo más significativo.  Y ser agradecido es una “simple actitud de vida”.  No es lo mismo que dar las gracias, que aunque es muy importante, muchas veces lo reducimos a una norma de cortesía, -que dicho sea de paso deberíamos practicar constantemente-, pues todo el tiempo estamos recibiendo favores, cosas, gestos y hace mucho bien esa palabra… “gracias”, para animar al otro también a ser servicial, a entregar algo de sí mismo, a dar sin esperar a cambio, tan solo el puro agradecimiento.

Pero ser agradecido como actitud de vida es mucho mas que dar gracias, debe salir del corazón ❤️, debe ser intencional y consciente.

Es levantarnos cada día sabiendo que podría ser el último y agradecer la oportunidad de la vida aunque sea por un minuto.  Es vivir aprovechando cada segundo para hacer algo valioso por los demás y por nosotros mismos.  Ser agradecidos es reconocer nuestras emociones y aceptarlas, porque son las que nos ayudan a percibir el sentido en nuestra vida.  Es vivir al máximo, sabiendo que estar alegres, tristes, con rabia o con miedo es estar vivos.  Es reconocer que en el caos mañanero se nos ha dado la oportunidad de disfrutar a nuestros hijos, nuestra pareja… ¡donde hay vida hay desorden!

Interiorizar que cada vez que saludamos a una persona o tenemos la oportunidad de hablar con alguien podemos hacer de esa ocasión un encuentro maravilloso de dos personas que comparten humanidad, igual dignidad, con aciertos y errores.

Muchas veces las cosas no van bien y nos sentimos desanimados.  No encontramos la forma de ser agradecidos porque la vida nos cuestiona con sufrimientos y pérdidas que no logramos descifrar.  No logramos ver el propósito de lo que nos sucede, el para qué del dolor y las penas.  ¡Así es difícil ser agradecidos!

Pero si mantenemos una disposición del corazón ❤️ abierta a la posibilidad, al aprendizaje, de pronto logremos ver mas allá del momento presente, como la luz al final del túnel.  Saber que por difícil que sea la situación, algo bueno saldrá de ella y si logramos con paciencia sobrellevar la tormenta ⛈, los momentos de calma llegarán con nuevas oportunidades de desarrollo y crecimiento.

Y así será posible continuar con la actitud agradecida de vida, pues si la vida no nos cuestiona, el confort no nos permite evolucionar y crecer.  La angustia es necesaria, es la expresión de la tensión que hay entre lo que es y lo que debería ser. Y de ahí es de donde salen las grandes ideas💡, los momentos más significativos, los encuentros más profundos, las enseñanzas y todo lo valioso de la vida.  Para que al final, cuando nuestro tiempo terrenal termine, podamos decir que nuestra vida valió la pena ser vivida.

Algunos tips para entrenarnos en ser agradecidos y encontrar sentido en la vida:

  • Apreciar lo más sencillo y cotidiano, el clima, sentir frío o calor, podernos levantar, el café de la mañana…..no dar nada por sentado, pues mañana podría o estar ahí. Ser conscientes de nuestro entorno presente, de los detalles.
  • Enfrentar cada problema primero dando gracias por tenerlo, reconociendo que siempre traerá algo bueno y abriéndonos a la posibilidad del aprendizaje.  Si la vida nos cuestiona, nos da la oportunidad de responderle, de vivir.
  • Adoptar una actitud agradecida ante la vida y ante los demás. Todo lo que recibimos es ganancia.  Nadie es merecedor de nada, ni nadie se hizo solo.
  • Ver en cada persona que cruza nuestro camino, así sea por un breve instante, un ser humano que aporta a nuestra existencia, agradecer su presencia y tratarlo con la importancia que podría tener aunque no lo sepamos en ese momento.

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¿Ser abierto o ser feliz?

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Ser abierto a sentir las emociones y vivir la vida con intensidad

Hoy en día está de moda la felicidad.  Todos queremos ser felices y no hay nada de malo en desearlo.  ¿Pero lo estamos logrando?  Parece que de tanto perseguir la felicidad, ésta se nos escapa.  Tal vez estamos buscando en el lugar equivocado o tal vez estamos confundidos y no sabemos exactamente qué buscar;  y en el afán vamos dejando la vida sin saborear y desperdiciamos ocasiones invaluables y relaciones significativas pensando que  nos desviarán del camino hacia la felicidad.

El titulo de ser abierto o ser feliz se refiere a la forma como llegamos a la misma meta. Cuando pensamos en felicidad, por supuesto que es lo que todos deseamos, para nosotros y para los que nos rodean.  Pero esa es la meta? y cómo llegamos a ella?  La vida esta llena de altibajos, de momentos agradables y momentos tristes.  Grandes logros y tambien grandes fracasos.  Por mas que queramos evitarlos, se presentarán para hacernos sentir como que la vida es tan compleja que es muy difícil ser feliz.

Pero mi invitación es a ser abiertos!! abiertos para abrazar cada decepción que se nos atraviesa, cada tristeza, cada dolor, cada fracaso.  Abrazar nuestras emociones significa estar abierto a ellas, a la tristeza, al sufrimiento de otros y al sufrimiento propio.  Esto es opuesto a lo que nos invita el mundo, de evitar a toda costa el dolor y apartar todo lo que no sirva, se vuelva obsoleto o viejo.  Y se nos va la vida tratando de evitar lo inevitable y persiguiendo lo que se nos escapa.

La felicidad vendrá, cuando logremos vivir la vida intensamente, con todo lo que trae y seamos movidos en nuestro interior por las situaciones duras que logramos superar. Dejar de centrarnos en nosotros mismos y nuestra propia felicidad para ver al otro y acompañarlo en su dolor y juntos disfrutar del encuentro.  Y avanzar cada día en lo simple y sencillo de la vida por el camino de felicidad que todos estamos buscando.

Como dijo un poeta: “Son nuestras lágrimas las que abren un espacio para que nuestra sonrisa se acomode”.  Asi que tal vez sea importante cambiar el enfoque de la pregunta:  ¿Ser abierto? o ¿Ser feliz?

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Resiliencia: Resistir, fortalecerse y transformarse.

IMG_1948La resiliencia es esa capacidad que tenemos de soportar y superar las adversidades para salir transformados en seres nuevos, con nuevos conocimientos, habilidades y actitudes.

Todos tenemos diferentes grados de fortaleza y también somos vulnerables en mayor o menor medida a diversas personas y situaciones.  Pero así mismo, lograremos superar hasta las mayores pruebas si contamos con las herramientas adecuadas tanto personales, como sociales y espirituales.

Es importante que enseñemos a nuestros hijos a confiar, aunque hoy en día se nos lleve a la actitud contraria, ya que deben poder contar con alguien en los momentos de dificultad, que los ayude a salir adelante con su experiencia o soporte.  Un niño que es maltratado o acosado en su casa, colegio o entorno en general debe poder encontrar la ayuda en un adulto significativo, compañero de clase e inclusive en su interior sacando herramientas como el humor que le dará una nueva perspectiva para ver la vida mas relajadamente y salir de su concha para pedir ayuda.

Una espiritualidad bien fundamentada lo hará salir de si mismo para ponerse en los zapatos del otro, es decir, ser compasivo, entender que en el mundo no estamos solos sino que nos encontramos rodeados por personas que al igual que nosotros sienten, aman, viven y necesitan de nuestra comprensión.  Saber que somos útiles y que otros nos serán necesarios a la vez.

Para lograrlo debemos enseñar el valor del silencio y de la palabra, su uso en relación con los demás; la meditación como forma de reflexión y espacio para poder preguntarse por las cosas importantes de la vida, el sentido de la existencia, el sufrimiento y la muerte.

En un mundo lleno de actividad y ruido, los momentos de aislamiento deben ser enseñados desde pequeños para dotar a las personas de un conocimiento mas profundo de si mismos y del mundo que les rodea.  Un silencio que no sea impuesto a manera de orden sino un silencio que sea una actividad con sentido, especialmente para los mas pequeños; como un espacio para escuchar los sonidos de la naturaleza, el cantar de los pájaros e inclusive los sentimientos y pensamientos propios.

Realizar actividades lúdicas e intelectuales  con personas afines, que promuevan la sana discusión, el intercambio de ideas y la camaradería y que se conviertan en amistades sólidas y solidarias.  Personas con quienes podamos contar en momentos de necesidad o simplemente personas que nos escuchen y ofrezcan un apoyo sincero.  Para nuestros hijos, un grupo de amigos con valores similares siempre será un tesoro que poco a poco se verá indispensable al transcurrir del tiempo.  Si ellos practican la compasión y la solidaridad, seguramente encontrarán el hombro sobre el cual descansar en su momento.

Son numerosas las herramientas que podemos ofrecer a las personas que sufren la adversidad, pero no hay como enseñar a los niños a identificarlas y utilizarlas desde pequeños de tal manera que en un momento de dificultad les sea connatural hacer uso de los recursos apropiados y sobrellevar los malos tiempos con mayor entereza, energía y poder salir adelante fortalecidos y transformados.

Libros recomendados:  “Sobrevivir para contarlo” de Immaculée Ilibagiza y “A child called it” de Dave Pelzer.

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Un poco sobre nosotros

Mediante el Coaching de Vida buscamos apoyar a las personas en su desarrollo integral y el mejoramiento de sus relaciones laborales y familiares para lograr una vida plena, tranquila y feliz.

Acompañamos a las personas a descubrir y definir proyectos de vida trascendente y encontrar el sentido en situaciones de cambio, difíciles y dolorosas.

Promovemos una cultura del perdón como medio para sanar la propia alma y superar el estancamiento al que lleva el rencor y el resentimiento.

Ofrecemos charlas y talleres de formación que ayuden a potenciar los valores y las competencias de las personas y mejorar las relaciones en los equipos de trabajo.

Encontrar el sentido de vida en el trabajo, en la relación de pareja, en la educación de los hijos y en la vida social nos lleva a vivir con pasión poniendo lo mejor de nosotros mismos y superando los mayores obstáculos.

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