Publicado en Formación de líderes, Liderazgo por competencias, relaciones laborales, Relaciones personales, Sentido de vida, Vocación como misión en la vida

¿Se vale hablar de amor en el ambiente laboral?

31159708_mSe suele hablar de amor solo de una manera romántica por lo que en los ambientes laborales casi que está prohibida ésta palabra ya que distrae de los objetivos que se tienen al interior de la organización.  Pero nos referiremos a un amor más alto, el amor espiritual, el amor de trascendencia que cabe no solo para las relaciones románticas sino para todo lo que hacemos en nuestra vida, incluyendo nuestro trabajo y las relaciones laborales con nuestros compañeros, nuestras relaciones personales etc…

Para encontrar el sentido en la vida hay varios caminos: por medio de lo que percibimos valioso que nos entrega el mundo, la naturaleza, el arte; por medio de lo que entregamos a los demás, las causas que abrazamos, la labor que realizamos y aquellos a quienes amamos y con quienes nos relacionamos.

IMG_1127El ambiente laboral es el lugar donde pasamos la mayor cantidad de tiempo y donde realizamos la mayoría de actividades cotidianas.  Cuando estas actividades no representan ningún valor para nosotros y no le encontramos más retribución que el sueldo que nos dan cada quincena, se convierte en un “calentar puesto” en la oficina y contar las horas para la salida.  Si eso sucede cada día, el trabajo como obligación se convierte en pesadilla, en carga pesada.  Inclusive aunque seamos altos ejecutivos exitosos, cuando el único valor es el dinero, llega la rutina, la obligación, el vacío existencial y el “síndrome de burn-out” con sus consecuencias para la salud física y mental.

Pero cuando nuestro trabajo es el medio para dejar huella y realizamos esa labor con lo que nos es único y específico, entonces encontramos la forma de autotrascender hacia objetivos y bienes mayores que abarcan no solo una remuneración sino un bien a la organización, a los compañeros y a la comunidad a la cual pertenecemos.

Así encontramos el éxito que llega no como un fin sino como la compensación a la labor realizada con amor y entrega personal.  El éxito laboral se mide en términos de la coherencia entre nuestra vida y nuestro trabajo, el cómo nos identificamos con la labor que realizamos al interior de una organización y el que cumpla con un objetivo de vida y unas metas que nos hayamos propuesto.

Mediante un trabajo con sentido, encontramos un sentido en la vida.

22345747_sEl amor o entrega a la labor es la base para poder trabajar con convicción y poder ejercer un liderazgo basado en el respeto por el otro, la empatía y la compasión.  Compañeros de trabajo, colaboradores, generan un clima organizacional que invita y atrae al trabajo bien realizado.  La competencia como fin y sin respeto por el otro, solo genera un clima laboral malsano que a la larga se traduce en baja productividad.

Algunos tips:

  1. De gracias por su trabajo cada día y revise qué es lo que lo hace importante, qué es lo valioso de esa labor para usted y para los demás.
  2. HÁGALO LO MEJOR POSIBLE, poniendo eso que lo distingue de los demás en su labor. Su alegría, su reflexión, su meticulosidad, su amabilidad… y haga de esa labor algo único y especial. No importa la profesión sino el modo en que la ejercemos como decía Viktor Frankl.
  3. Tenga objetivos claros en su vida personal, su vida laboral y al interior de la organización. No muchos, pocos pero claros.  Y trabaje por conseguirlos.  Usted es el único responsable de sus logros.  Si se queda culpando a los demás solo se desgasta, se desmotiva y no logra sus metas.
  4. Trate de ser coherente en su vida, sus acciones, sus metas y procure que sus objetivos estén alineados con los de su empresa. Si van en contravía… que su meta sea el cambio de empresa.  Uno debe ser coherente para lograr encontrar el sentido en un proyecto vital.  No puede tener unos valores y trabajar por otros que le son exigidos.
  5. Invierta tiempo en conocer sus propios valores, verse a futuro como persona y como miembro de una organización, tener claridad existencial.
  6. Por último, somos seres de comunidad. Nada podemos hacer solos.  Necesitamos de los demás para lograr nuestros propósitos.  Así que es bueno ver al otro como un ser humano que comete errores al igual que nosotros.  Reconocer las debilidades así como las fortalezas de todos nos llevan a complementarnos, unir fuerzas y cooperar.

El respeto y dar a los demás el valor y dignidad que merecen hace que se proyecten  y logren más de lo que pudiéramos esperar.

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Si me quieres, dímelo y si no…

Cuando escribo me gusta hacerlo sobre los temas que más importan en algunas situaciones cotidianas que vivimos los seres humanos.  Y estos días a raíz de muchos mal entendidos, expresiones mal dichas, palabras fuera de contexto, escuchas tergiversadas, estaba pensando en la importancia de la “buena” comunicación.

La palabra comunicar viene del latín, “communicare”, que significa poner en común. Comunicarse es compartir experiencias, sentimientos, temores e ilusiones; es estar EN relación, entender y SER entendido: dar y recibir conocimientos; provocar cambios y modificar las conductas en los demás y en uno mismo.

La mayoría de problemas creo yo, se derivan de una comunicación pobre y deficiente.  Por no querer ofender, maquillamos lo que queríamos decir y como consecuencia, nos entienden algo diferente.  Por aquello del respeto, de la prudencia y mil otras virtudes que queremos cultivar, no comunicamos nuestros sentimientos, lo que nos gusta y lo que nos disgusta, lo que nos ha molestado o lo que deseamos.  Y al final no obtenemos aquello que pedíamos.  Viene la frustración, el enojo, el no sentirnos entendidos ni atendidos, el aislamiento etc…

¿Hasta donde podemos ser francos y sinceros y expresar sin adornos ni rodeos lo que queremos decir exactamente?

Estaba pensando que es muy fácil decir “te quiero” a alguien que realmente queremos, (bueno, no para todo el mundo es fácil) pero en general es más sencillo que quedarnos callados y no contestar con un “yo también” cuando en realidad no lo sentimos.Es lo mismo que decir “estás muy bonita” cuando en realidad pensamos que parece un espantapájaros, pero… ¿seríamos capaces de decir esto último? ¿O es mejor, simplemente callar?

La comunicación se rige por muchas costumbres y usos culturales; de hecho, la cultura se construye con base en la comunicación de sus miembros.  Por ejemplo, hay sociedades donde para el varón es impensable expresar sus sentimientos y algunas en las que se espera de una mujer, que diga siempre cosas suaves y bonitas.  En otros casos, debido al trabajo de cada persona el uso del lenguaje es tan especifico y técnico, que escasamente se entienden entre colegas.

IMG_2774En todos los ambientes es importante que las personas sean responsables con su forma de comunicarse con los demás y asuman lo que dicen y lo que reciben con una apertura de mente que enriquezca la interacción entre ellas.

Enseñar a los niños a comunicarse adecuadamente empieza por no dejar que hablen con señas, aunque les entendamos todo como padres.  Es necesario enriquecer su vocabulario, llamar a las cosas por su nombre, evitar tabúes en algunos temas y ser francos y sinceros en todo momento.

Sería conveniente también que los convencionalismos sociales no estuvieran por encima de las palabras y que pudiéramos expresar nuestros sentimientos sin ambigüedades.  Cuando se dice NO es NO y no se debe dar pie a interpretaciones.  La idea no es “quedar bien” a pesar de todo, sino ser claros al comunicarnos, verbal y no verbalmente.

Puede afirmarse que la comunicación es el soporte del ser humano en su desarrollo emocional, familiar, laboral, social, económico, político, cultural y científico. De la claridad en la comunicación depende, en gran medida, el éxito de cualquier actividad humana y las relaciones entre los individuos.

 

Aquí algunos tips para una buena y clara comunicación:

  • IMG_3836Di las cosas con franqueza y sin rodeos.  Esto significa minimizar el número de palabras para que puedas ser bien entendido. ¡Pide exactamente lo que quieres!
  • Utiliza bien tu lenguaje, las palabras tienen significado y no podemos utilizar palabras hirientes o soeces para expresarnos sin esperar una reacción airada del otro lado.  Se suave en la forma pero directo en el fondo.
  • Al igual que lo que dices debe ser claro y breve, al recibir una comunicación debes ceñirte a lo que dice exactamente.  Rumiar las palabras e intentar darles otros significados sólo nos confunde y nos hace poner pensamientos en otros que quizá nunca hayan existido.
  • Cuando no entiendas algo o tengas dudas, PREGUNTA.  ¡Así de fácil!
  • Respira antes de hablar.  Esto significa, darles un tiempo a nuestras emociones primarias para que no sean ellas las que hablen por nosotros.  Cuando nos encontramos ante una emoción fuerte lo que decimos, acompañado de nuestro lenguaje no verbal puede ser mal interpretado.  La emoción primaria dura máximo 5 minutos, así que es mejor esperar y pensar bien las cosas antes de hablar.
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    Mira siempre a los ojos de tu interlocutor, pon atención, no pienses en nada mas 
    cuando conversas. Eso es respeto.

 

Sólo dos claves:  Ser claro y preguntón.

 

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¿Duele crecer?

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Wake Forest, NC

Me encuentro dejando a mi hijo en la universidad.  Los sentimientos son encontrados; me siento orgullosa de dejar un joven lleno de expectativas y sueños por cumplir, una persona que quiere ser parte de este complejo mundo y ante todo un buen ser humano, con defectos y cualidades, que comete errores, se cae y se levanta mejor y más fortalecido.

También siento tristeza por una separación que en todo caso debe darse y es natural, pues como lo hemos escuchado miles de veces… “los hijos son prestados”.  Son seres humanos únicos e irrepetibles y con una misión especial en su paso por la vida.  No es nuestra misión sino la suya.  Es su vida la que tienen que vivir, no la nuestra¡Pero me va a hacer falta su presencia en casa!.

Hace varios años, se era adulto a los doce años.  Los hijos a esa edad debían empezar a producir,  ayudar económicamente en el hogar y colaborar con las labores del campo y de la casa.  A los 16 o 18 ya tenían una familia y eran responsables por ella, nadie decía que eran muy jóvenes para la responsabilidad.  Con el tiempo, los años de educación y el acceso a ella nos han llevado a tener hijos mayores de edad para votar, manejar un carro y beber licor pero con apenas alguna responsabilidad, si acaso en sus estudios, de los cuales también varios padres se hacen cargo al hacerles las vueltas de la universidad, llevarlos o ponerles un “chofer” para su transporte, hablar con los profesores cuando encuentran alguna dificultad etc…

Me he encontrado con personas que me miran raro cuando les digo que he mandado 40372199 - white butterfly isolated on white backgrounda mis hijos a estudiar afuera, no porque crea que nuestras universidades no son buenas, de hecho pienso que son excelentes, sino por el hecho de despegarlos de las comodidades caseras y “obligarlos” a hacerse cargo de sus vidas, en lo cotidiano.  Cuando están en casa, ¿quién resiste la tentación de consentirlos?  Estando fuera deben trabajar para lo del día a día, encargarse de mantener su cuarto en orden, su ropa limpia, alimentarse correctamente y estar sanos.  Y por supuesto sacar las mejores notas posibles pues es su propio futuro, no el mío, el que se están forjando. ¡La comodidad nos estanca, aunque tengamos miles de conocimientos

Puede ser que crecer sea duro, pero vivir una vida responsable nos ayuda a conocernos mejor y encontrar lo que para cada uno de nosotros tiene sentido.  Un ser humano a los 18 años es capaz de hacerlo.  ¿Por qué creemos que nuestros hijos no son capaces?  ¿No confiamos en el trabajo realizado?  De seguro cada uno de nosotros ha hecho su mejor esfuerzo y nuestros hijos son excelentes personas, lo que no significa que no cometan errores.  Pero de cada error se aprende, de cada fracaso se sale con mayor fuerza para afrontar el siguiente reto.

Si no se fracasa o si los padres siempre estan a cargo, no se crece, se acaban los retos y la vida se vuelve monótona, aburrida y predecible.  Caemos en el vacío existencial.

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Twelve Apostles, Australia

La invitación hoy es a reflexionar, pensar con qué herramientas hemos dotado a nuestros hijos.  ¿Los hemos nutrido seguramente con mucho amor en la parte sentimental, física, intelectual, académica, espiritual?  ¿hemos tenido la fortaleza de nutrir tambien su carácter y su voluntad o hemos cedido ante cualquier berrinche? ¿hemos dado lo MEJOR de nosotros al no hacer NADA por ellos en los momentos necesarios, para darles la oportunidad de crecer, resolver sus problemas, frustrarse un poquito y encontrar maneras creativas de salir adelante? ¿les hemos dado la OPORTUNIDAD de demostrar sus capacidades? o ¿los hemos tratado de ineptos al hacerles todo y entregarles todo resuelto y en la mano?

Bueno, volveré a mi casa, sin mi hijo, a seguir desarrollando la siguiente parte de mi vida,  excitante y llena de expectativas.  Ya no tendré que ejercer mis maestrías en chofer profesional, nutricionista, consejera, costurera y tantos otros que tenemos las mamás.  Me dedicaré nuevamente a lo que más me gusta, dar charlas y hacer terapia de perdón, ejercer mi profesión de Coach logoterapéutico, ayudando a otros a encontrar el sentido en sus trabajos, familia y relaciones personales.

Un abrazo para todos y bienvenidos los comentarios.cropped-45.jpg

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El perdón y sus alcances

El tema del perdón es ¡tan necesario hoy en día! Vemos relaciones rotas, ambientes de trabajo competitivos en lugar de colaborativos, comunidades enfrentadas y en general una sociedad quebrantada por el odio, el resentimiento y los deseos de venganza.

IMG_0857No hemos sido creativos en la forma de resolver nuestras diferencias y nuestro lenguaje es agresivo, somos violentos y faltos de toda compasión con el otro.  Se le ha perdido el valor sagrado al respeto por vida humana y a la integridad física y moral del otro.

Por supuesto no podemos generalizar, pero en el ambiente se respira un aire triste gracias a un sin número de noticias que nos dejan con el alma arrugada y un sabor amargo que nos cuestiona y nos lleva a reflexionar cuál ha sido nuestro papel en la violencia, bien sea por acción o por omisión.

Nos hemos dejado de mirar como seres humanos capaces de realizar los actos más bondadosos (y también los más aberrantes…) y nos hemos convertido en meros enemigos donde nos miramos únicamente al interior, a nuestras propias necesidades y no nos fijamos en el otro que también como yo, tiene debilidades, fortalezas, hijos, padres, hermanos, amigos, deseos, esperanzas, luchas.

La familia es la primera escuela de perdón. Lo que aprendamos allí será lo que salgamos a compartir a nuestro alrededor. ¿Qué nos espera si en nuestras familias no existe una actitud de perdón hacia quienes más amamos?

Una actitud habitual de perdón (es decir que hay que ejercitarlo como si de los músculos se tratara)nos llevará a tener mejores relaciones personales y un ambiente laboral más amable y colaborativo. Pero para tener esta habilidad, necesitamos saber exactamente lo que significa el perdón y cuáles son sus alcances.

Perdonar empieza por saber que somos personas que merecemos ser tratadas con respeto.  Debemos empezar por reconocer que hemos sido heridos y que tenemos el derecho de sentirnos dolidos, furiosos y resentidos.  No requiere que neguemos nuestros sentimientos ni que olvidemos las ofensas.

El proceso del perdón no produce amnesia. Pero el perdón nos ayuda a transformar el recuerdo para que se convierta en crecimiento, compasión y deseo de hacer el bien sin necesidad de venganza.  El perdón no significa que no se haga justicia, ni que el ofensor no pague por lo que hizo, pero si nos vuelve creativos en la forma de justicia, para que no se perpetúe el castigo que no repara ni transforma.  La idea de justicia se conviertecon el perdón, en una forma de devolver a la sociedad seres humanos (víctima y ofensor) reparados, fortalecidos y útiles para ayudar a crear un mundo mejor para todos.

Al final el perdón es la acción por la que una persona decide cambiar su forma de reaccionar frente a otra persona que ha hecho algo considerado como ofensa y renuncia a ejecutar acciones de venganza, retaliación u odio. Gratuitamente, aunque el otro no lo merezca, aunque el otro no lo haya pedido, aunque el otro no esté presente.  Es el mejor regalo que me doy para recobrar mi paz interior. Perdonar es recordar sin dolor.

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¿Por qué nos comparamos?

Creo que nacemos de una forma pura y sin contaminación al igual que afirma Heidegger que “el hombre ha sido arrojado a la existencia” en un mundo que no conoce, del cual no tiene información alguna.  Sin embargo al nacer entramos en contacto con ese mundo compuesto por personas, sonidos, colores, naturaleza, situaciones y circunstancias que irán moldeando nuestro carácter poco a poco.  Cada uno de nosotros viene con una información genética única y vive en un ambiente del que recibe todos los estímulos de manera especial y personal.  Ese temperamento con el cual hemos venido nos permite percibir cada sonido cada palabra, cada gesto de manera individual por lo que inclusive los gemelos idénticos que vienen con una información genética idéntica, tienen un contacto único con el mundo que los rodea.  Es decir, no hay otro igual a nosotros.18978178 - many colorful hands waving and symbolicind diversity

Lo curioso es que pareciese que eso que nos hace tan especiales como seres humanos nos molesta y nos lleva a estar en constante comparación e imitación de lo que son los demás.  Ahí es donde perdemos esa autenticidad de lo que somos y nos vamos mimetizando con lo que el mundo espera de nosotros convirtiéndonos en un simple producto de lo que esté de moda en el momento.

La vida se transforma en un constante “dar la talla” o “encajar” en una sociedad que desde pequeños nos arrebata nuestra verdadera identidad.  Se ha convertido en un problema crecer.  Los tiempos naturales, en los cuales cada ser humano va alcanzando sus propias destrezas se han convertido en escalas estándares y si no cumplimos con los cuadros de comportamiento, de motricidad fina o gruesa en el tiempo estipulado, ya se nos cataloga como perezosos en el mejor de los casos y siempre seremos sujetos de terapias hasta igualarnos con los demás.

la-envidiaHay ahora un nivel de perfección pre establecido, no se acepta a los jóvenes explorar y cometer errores.  Acaso los padres no nos sentiremos orgullosos de nuestro hijo si no estudia determinada carrera, pasa a ciertas universidades, o sale a ganar sueldos de seis cifras como mínimo?  En dónde se encuentra la tan mentada felicidad que decimos querer para nuestros hijos? De aquí salen padres sobreprotectores que solo quieren “lo mejor” para sus hijos pero que los ahogan en actividades y no los dejan desarrollar su personalidad, les organizan la vida, las tareas, los transportes y hasta hablan con los profesores y les resuelven los problemas sin aceptar que ese ser “perfecto” es humano y puede equivocarse, situación necesaria para poder aprender de sus caídas. Al final, los padres no podrán estar presentes a cada minuto, pero sí tendremos adultos sin carácter para afrontar las dificultades, sin voluntad para vivir y volver a empezar; personas que creen que todo lo pueden sin esfuerzo, con sólo desearlo.

Vivimos en una sociedad exigente y acoplarnos a ella tiene un precio; esa lucha por ser auténticos y la de cumplir con lo esperado nos lleva a un vacío existencial donde no nos encontramos a gusto con nosotros mismos.  Nos hemos convertido en alguien que no somos en realidad.  Muchos tratan de llenar esa falsa existencia con drogas, compras, fama, dinero, éxito empresarial a toda costa y… mucho, mucho ruido.  Porque el silencio que nos increpa nos asusta, nos muestra la soledad que sentimos al no saber quienes somos.  Siempre comparándonos, compitiendo, llenando las expectativas de nuestros padres, de nuestros maestros, del colegio, la universidad, la maestría, etc…. No tenemos identidad propia.  Siempre se nos ha etiquetado, nuestros padres han alardeado sobre nuestros logros y nosotros por detrás, muertos de miedo de “no dar la talla”.
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La invitación hoy es a hacer un alto en el camino sin esperar el
derrumbe emocional.  Mirar en nuestro interior y empezar desde cero a conocernos y lograr “darnos la talla” a nosotros mismos.

Me gustan mucho las listas, por lo que podemos empezar con una lista de lo que “me gusta a mi hacer” (no a mi pareja, ni mis hijos, ni mis amigos) y lo que no.  Otra lista de los valores que me mueven, que me atraen y pensar si en este presente de mi existencia esos valores interiores más importantes son los que se ven reflejados en mi actividad diaria.  Hagamos un alto para conectarnos con nuestra esencia mas pura y como tarea, propongámonos hacer algo auténtico, que refleje lo que realmente somos y pensamos.

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Me gustaría que compartieran sus tareas. Qué es lo que van a hacer, que refleja su auténtico “yo”.45

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Sentido de vida en lo cotidiano

Cuando empezamos un nuevo año nos encontramos mirando hacia adelante y llenos de propósitos.  Las festividades ademas de añadir unos kilos de más, nos obligan a hablar de lo que viene después, de lo que planeamos hacer.  Muchas veces nos encontramos estancados en nuestro trabajo, rutinizados en nuestra relación de pareja, llenos de problemas y no vemos cómo encontrar un propósito nuevo ni algo que nos ilusione.

Puede ser que seamos exitosos, hayamos logrado llegar a la cima de lo que nos hemos propuesto y sin embargo no estamos del todo satisfechos.  Es por esto que el inicio de año es una buena época para reflexionar qué es lo valioso para mí, lo que me emociona.

Traer a la mente la sensación que nos produce el inicio de un nuevo trabajo, la felicidad de un viaje, de un cambio de vivienda o el estrenar ropa nueva.  Lo que sentimos al haber compartido con los viejos amigos y también con los nuevos.  Los encuentros familiares, primos que no veiamos hace años, los padres y abuelos.  Estas fechas nos traen esas sensaciones de “lo valioso” y el recordarlas nos lleva a prolongarlas y sentirlas nuevamente una y otra vez con una sonrisa en el rostro.

Asi podemos renovar nuestra actitud ante la vida.  Esto quiere decir, que aunque no podamos cambiar de trabajo, podemos buscar la forma de hacerlo diferente; podemos tratar de imaginar cuál es nuestra contribución al bienestar de los demás; qué estamos dejando al mundo a través de lo que hacemos.  Igual con nuestra relacion de pareja; no podemos cambiar de pareja cada año, pero si podemos darle un nuevo sentido a la relación renovándola con detalles y pequeñas muestra de afecto, mirándonos a través del otro y reconociendo lo bueno y lo malo. Procurar ser mejores cada día, poner lo mejor de nosotros mismos para que entregándonos de corazón, esa relación sea el motivo más importante para volver a casa despues del trabajo .  Recordar el momento en el que nos enamoramos por primera vez de esa persona, lo que vimos en ella que nos atrajo, las cualidades que la hacen tan especial y lo que aporta a nuestra vida, pues lo valioso nos llama, no tenemos que perseguirlo.14756317_l

El sentido de vida está ahí, en cada cosa que hacemos.  A veces nos cuestra trabajo verlo y por eso es necesario un alto en el camino.  La vida nos lo ofrece en ocasiones, en forma de crisis, de enfermedad, de sufrimiento, de pérdida o de cambio; pero en general es bueno que nosotros sin esperar a un momento de quiebre nos demos la oportunidad de volver a lo simple, a lo sencillo y a lo esencial.  No dejarnos llevar por las prisas, los problemas y la rutina, sino ser conscientes en cada momento de lo que hacemos, valorarlo y agradecerlo.  Volver a lo sencillo es dar un paseo dándonos cuenta del aire que nos golpea la cara, los pájaros que cantan, la naturaleza que nos rodea.  Es comer despacio, saboreando y disfrutando cada alimento, sin la contaminacion de pantallas de celulares y televisión. Es disfrutar una conversacion con nuestros hijos, con nuestra pareja o con nuestros amigos, plenamente conscientes del momento, atentos a lo que el otro dice.

¿Es sencillo verdad?  pero qué trabajo nos cuesta!! Este es un buen momento del año para que el propósito más importante sea el de encontrarle sentido a todo lo que hacemos y lograr hacerlo bien, a conciencia y con compromiso.  De ahí se derivan los demás propósitos, el éxito en la dieta, el cumplimiento en los horarios, el tiempo bien dado a los demás, compartir con los que más queremos, aprender un nuevo idioma o hacer la maestría que hemos ido posponiendo, etc…

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El vacio existencial no se llena con más horas de trabajo, más compras, más consumo de alimentos o de licor.  Se llena encontrando lo valioso y dirigiendo nuestros esfuerzos hacia lo que más nos importa.  Viviendo cada momento a plenitud, a conciencia.  Haciéndonos dueños de nuestra existencia, eligiendo libremente lo que queremos ser y siendo responsables de nuestras acciones.

La invitación en ésta ocasión es a mirar hacia adentro de nosotros mismos y reflexionar en lo verdaderamente valioso para nosotros.  Luego, dedicar unos minutos a ser agradecidos con las oportunidades y finalmente actuar decididamente en nuestros propósitos.  Los resultados no se harán esperar.

 

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