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El perdón y sus alcances

El tema del perdón es ¡tan necesario hoy en día! Vemos relaciones rotas, ambientes de trabajo competitivos en lugar de colaborativos, comunidades enfrentadas y en general una sociedad quebrantada por el odio, el resentimiento y los deseos de venganza.

IMG_0857No hemos sido creativos en la forma de resolver nuestras diferencias y nuestro lenguaje es agresivo, somos violentos y faltos de toda compasión con el otro.  Se le ha perdido el valor sagrado al respeto por vida humana y a la integridad física y moral del otro.

Por supuesto no podemos generalizar, pero en el ambiente se respira un aire triste gracias a un sin número de noticias que nos dejan con el alma arrugada y un sabor amargo que nos cuestiona y nos lleva a reflexionar cuál ha sido nuestro papel en la violencia, bien sea por acción o por omisión.

Nos hemos dejado de mirar como seres humanos capaces de realizar los actos más bondadosos (y también los más aberrantes…) y nos hemos convertido en meros enemigos donde nos miramos únicamente al interior, a nuestras propias necesidades y no nos fijamos en el otro que también como yo, tiene debilidades, fortalezas, hijos, padres, hermanos, amigos, deseos, esperanzas, luchas.

La familia es la primera escuela de perdón. Lo que aprendamos allí será lo que salgamos a compartir a nuestro alrededor. ¿Qué nos espera si en nuestras familias no existe una actitud de perdón hacia quienes más amamos?

Una actitud habitual de perdón (es decir que hay que ejercitarlo como si de los músculos se tratara)nos llevará a tener mejores relaciones personales y un ambiente laboral más amable y colaborativo. Pero para tener esta habilidad, necesitamos saber exactamente lo que significa el perdón y cuáles son sus alcances.

Perdonar empieza por saber que somos personas que merecemos ser tratadas con respeto.  Debemos empezar por reconocer que hemos sido heridos y que tenemos el derecho de sentirnos dolidos, furiosos y resentidos.  No requiere que neguemos nuestros sentimientos ni que olvidemos las ofensas.

El proceso del perdón no produce amnesia. Pero el perdón nos ayuda a transformar el recuerdo para que se convierta en crecimiento, compasión y deseo de hacer el bien sin necesidad de venganza.  El perdón no significa que no se haga justicia, ni que el ofensor no pague por lo que hizo, pero si nos vuelve creativos en la forma de justicia, para que no se perpetúe el castigo que no repara ni transforma.  La idea de justicia se conviertecon el perdón, en una forma de devolver a la sociedad seres humanos (víctima y ofensor) reparados, fortalecidos y útiles para ayudar a crear un mundo mejor para todos.

Al final el perdón es la acción por la que una persona decide cambiar su forma de reaccionar frente a otra persona que ha hecho algo considerado como ofensa y renuncia a ejecutar acciones de venganza, retaliación u odio. Gratuitamente, aunque el otro no lo merezca, aunque el otro no lo haya pedido, aunque el otro no esté presente.  Es el mejor regalo que me doy para recobrar mi paz interior. Perdonar es recordar sin dolor.

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¿Por qué nos comparamos?

Creo que nacemos de una forma pura y sin contaminación al igual que afirma Heidegger que “el hombre ha sido arrojado a la existencia” en un mundo que no conoce, del cual no tiene información alguna.  Sin embargo al nacer entramos en contacto con ese mundo compuesto por personas, sonidos, colores, naturaleza, situaciones y circunstancias que irán moldeando nuestro carácter poco a poco.  Cada uno de nosotros viene con una información genética única y vive en un ambiente del que recibe todos los estímulos de manera especial y personal.  Ese temperamento con el cual hemos venido nos permite percibir cada sonido cada palabra, cada gesto de manera individual por lo que inclusive los gemelos idénticos que vienen con una información genética idéntica, tienen un contacto único con el mundo que los rodea.  Es decir, no hay otro igual a nosotros.18978178 - many colorful hands waving and symbolicind diversity

Lo curioso es que pareciese que eso que nos hace tan especiales como seres humanos nos molesta y nos lleva a estar en constante comparación e imitación de lo que son los demás.  Ahí es donde perdemos esa autenticidad de lo que somos y nos vamos mimetizando con lo que el mundo espera de nosotros convirtiéndonos en un simple producto de lo que esté de moda en el momento.

La vida se transforma en un constante “dar la talla” o “encajar” en una sociedad que desde pequeños nos arrebata nuestra verdadera identidad.  Se ha convertido en un problema crecer.  Los tiempos naturales, en los cuales cada ser humano va alcanzando sus propias destrezas se han convertido en escalas estándares y si no cumplimos con los cuadros de comportamiento, de motricidad fina o gruesa en el tiempo estipulado, ya se nos cataloga como perezosos en el mejor de los casos y siempre seremos sujetos de terapias hasta igualarnos con los demás.

la-envidiaHay ahora un nivel de perfección pre establecido, no se acepta a los jóvenes explorar y cometer errores.  Acaso los padres no nos sentiremos orgullosos de nuestro hijo si no estudia determinada carrera, pasa a ciertas universidades, o sale a ganar sueldos de seis cifras como mínimo?  En dónde se encuentra la tan mentada felicidad que decimos querer para nuestros hijos? De aquí salen padres sobreprotectores que solo quieren “lo mejor” para sus hijos pero que los ahogan en actividades y no los dejan desarrollar su personalidad, les organizan la vida, las tareas, los transportes y hasta hablan con los profesores y les resuelven los problemas sin aceptar que ese ser “perfecto” es humano y puede equivocarse, situación necesaria para poder aprender de sus caídas. Al final, los padres no podrán estar presentes a cada minuto, pero sí tendremos adultos sin carácter para afrontar las dificultades, sin voluntad para vivir y volver a empezar; personas que creen que todo lo pueden sin esfuerzo, con sólo desearlo.

Vivimos en una sociedad exigente y acoplarnos a ella tiene un precio; esa lucha por ser auténticos y la de cumplir con lo esperado nos lleva a un vacío existencial donde no nos encontramos a gusto con nosotros mismos.  Nos hemos convertido en alguien que no somos en realidad.  Muchos tratan de llenar esa falsa existencia con drogas, compras, fama, dinero, éxito empresarial a toda costa y… mucho, mucho ruido.  Porque el silencio que nos increpa nos asusta, nos muestra la soledad que sentimos al no saber quienes somos.  Siempre comparándonos, compitiendo, llenando las expectativas de nuestros padres, de nuestros maestros, del colegio, la universidad, la maestría, etc…. No tenemos identidad propia.  Siempre se nos ha etiquetado, nuestros padres han alardeado sobre nuestros logros y nosotros por detrás, muertos de miedo de “no dar la talla”.
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La invitación hoy es a hacer un alto en el camino sin esperar el
derrumbe emocional.  Mirar en nuestro interior y empezar desde cero a conocernos y lograr “darnos la talla” a nosotros mismos.

Me gustan mucho las listas, por lo que podemos empezar con una lista de lo que “me gusta a mi hacer” (no a mi pareja, ni mis hijos, ni mis amigos) y lo que no.  Otra lista de los valores que me mueven, que me atraen y pensar si en este presente de mi existencia esos valores interiores más importantes son los que se ven reflejados en mi actividad diaria.  Hagamos un alto para conectarnos con nuestra esencia mas pura y como tarea, propongámonos hacer algo auténtico, que refleje lo que realmente somos y pensamos.

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Me gustaría que compartieran sus tareas. Qué es lo que van a hacer, que refleja su auténtico “yo”.45

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Sentido de vida en lo cotidiano

Cuando empezamos un nuevo año nos encontramos mirando hacia adelante y llenos de propósitos.  Las festividades ademas de añadir unos kilos de más, nos obligan a hablar de lo que viene después, de lo que planeamos hacer.  Muchas veces nos encontramos estancados en nuestro trabajo, rutinizados en nuestra relación de pareja, llenos de problemas y no vemos cómo encontrar un propósito nuevo ni algo que nos ilusione.

Puede ser que seamos exitosos, hayamos logrado llegar a la cima de lo que nos hemos propuesto y sin embargo no estamos del todo satisfechos.  Es por esto que el inicio de año es una buena época para reflexionar qué es lo valioso para mí, lo que me emociona.

Traer a la mente la sensación que nos produce el inicio de un nuevo trabajo, la felicidad de un viaje, de un cambio de vivienda o el estrenar ropa nueva.  Lo que sentimos al haber compartido con los viejos amigos y también con los nuevos.  Los encuentros familiares, primos que no veiamos hace años, los padres y abuelos.  Estas fechas nos traen esas sensaciones de “lo valioso” y el recordarlas nos lleva a prolongarlas y sentirlas nuevamente una y otra vez con una sonrisa en el rostro.

Asi podemos renovar nuestra actitud ante la vida.  Esto quiere decir, que aunque no podamos cambiar de trabajo, podemos buscar la forma de hacerlo diferente; podemos tratar de imaginar cuál es nuestra contribución al bienestar de los demás; qué estamos dejando al mundo a través de lo que hacemos.  Igual con nuestra relacion de pareja; no podemos cambiar de pareja cada año, pero si podemos darle un nuevo sentido a la relación renovándola con detalles y pequeñas muestra de afecto, mirándonos a través del otro y reconociendo lo bueno y lo malo. Procurar ser mejores cada día, poner lo mejor de nosotros mismos para que entregándonos de corazón, esa relación sea el motivo más importante para volver a casa despues del trabajo .  Recordar el momento en el que nos enamoramos por primera vez de esa persona, lo que vimos en ella que nos atrajo, las cualidades que la hacen tan especial y lo que aporta a nuestra vida, pues lo valioso nos llama, no tenemos que perseguirlo.14756317_l

El sentido de vida está ahí, en cada cosa que hacemos.  A veces nos cuestra trabajo verlo y por eso es necesario un alto en el camino.  La vida nos lo ofrece en ocasiones, en forma de crisis, de enfermedad, de sufrimiento, de pérdida o de cambio; pero en general es bueno que nosotros sin esperar a un momento de quiebre nos demos la oportunidad de volver a lo simple, a lo sencillo y a lo esencial.  No dejarnos llevar por las prisas, los problemas y la rutina, sino ser conscientes en cada momento de lo que hacemos, valorarlo y agradecerlo.  Volver a lo sencillo es dar un paseo dándonos cuenta del aire que nos golpea la cara, los pájaros que cantan, la naturaleza que nos rodea.  Es comer despacio, saboreando y disfrutando cada alimento, sin la contaminacion de pantallas de celulares y televisión. Es disfrutar una conversacion con nuestros hijos, con nuestra pareja o con nuestros amigos, plenamente conscientes del momento, atentos a lo que el otro dice.

¿Es sencillo verdad?  pero qué trabajo nos cuesta!! Este es un buen momento del año para que el propósito más importante sea el de encontrarle sentido a todo lo que hacemos y lograr hacerlo bien, a conciencia y con compromiso.  De ahí se derivan los demás propósitos, el éxito en la dieta, el cumplimiento en los horarios, el tiempo bien dado a los demás, compartir con los que más queremos, aprender un nuevo idioma o hacer la maestría que hemos ido posponiendo, etc…

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El vacio existencial no se llena con más horas de trabajo, más compras, más consumo de alimentos o de licor.  Se llena encontrando lo valioso y dirigiendo nuestros esfuerzos hacia lo que más nos importa.  Viviendo cada momento a plenitud, a conciencia.  Haciéndonos dueños de nuestra existencia, eligiendo libremente lo que queremos ser y siendo responsables de nuestras acciones.

La invitación en ésta ocasión es a mirar hacia adentro de nosotros mismos y reflexionar en lo verdaderamente valioso para nosotros.  Luego, dedicar unos minutos a ser agradecidos con las oportunidades y finalmente actuar decididamente en nuestros propósitos.  Los resultados no se harán esperar.

 

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El agradecimiento

img_2680Una de las fiestas que me gustan por ésta época y que se celebra en Estados Unidos es el día del agradecimiento.  Independiente del motivo por el cual los ciudadanos del norte celebren esta fecha, creo que es importante la reflexión al menos una vez al año, acerca de todo por lo que podemos y debemos estar agradecidos.  Es fácil en el día a día sumergirnos en las dificultades de la vida y sus afanes y olvidarnos de todo lo bueno que tenemos y nos ha sido dado sin siquiera haberlo pedido.  Pero nos falta detenernos a observar y sentir en un momento de silencio, el bien que nos rodea, empezando por la oportunidad de amanecer vivos, la naturaleza, los seres humanos que nos acompañan, el trabajo, el techo, el alimento y un largo etc…

Muchas personas carecen hasta de lo más elemental y padecen dolores y sufrimientos.  En estas circunstancias nos preguntamos si habrá algo por lo cual agradecer.  Un habitante de calle hace poco me dió la respuesta al contarme lo agradecido que estaba cada vez que salía el sol y también lo afortunado que era al tener como compañero de andanzas a su perrito.  También dentro de sus dificultades agradecía cada vez que alguien se tomaba el trabajo de hablar con él y valoraba a todos los compañeros de infortunio que encontraba en las calles. Ahí fue que me di cuenta que el agradecimiento es una virtud que dista mucho del simple “dar las gracias” que muchas veces se queda corto o se desvirtúa al hacerlo simplemente como un acto de educación pero sin la verdadera intención específicamente humana del agradecimiento.

El estar agradecidos implica a la persona, su libertad y su capacidad de salir de sí misma para verse en situación con respecto a los otros y a su relación con todo lo que le rodea. Es por esto que no necesariamente necesitamos bienes materiales para estar agradecidos.  Se trata de una actitud ante la vida que nos permite dejar el egoísmo de vernos sólo a nosotros mismos y compadecernos y poder vernos en relación con el otro, con las circunstancias y con una esperanza viva en un futuro cercano del cual somos dueños y responsables.

Nos corresponde vivir la vida que nos ha sido regalada de una manera positiva,  para poder ver las pequeñas cosas y su verdadero valor.  Dejar de preocuparnos sin necesidad y por tantas tonterías que tal vez otros ni siquiera se las plantean por las excesivas carencias que sufren.  Dar respuesta a la vida y encontrar el verdadero sentido en lo esencial e ir desprendiéndonos de los pesos pesados que cargamos a nuestras espaldas y que en nada contribuyen a nuestra felicidad sino por el contrario nos atan a una vida superflua llena de compromisos y “que dirán” pero vacía del cariño verdadero, de la entrega total al otro, del amor apasionado por vivir.

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El agradecimiento es una disposición interior, intencional y libre del ser humano que trasciende toda situación material y física y nos ubica en un plano espiritual en el que independientemente de las circunstancias que estemos pasando somos capaces de encontrar motivos para ver la vida desde lo bonito, valorando lo que se tiene, mirando al futuro de manera optimista y a la vez realista.

Como actividad práctica creo que llevar un diario de agradecimiento es una buena forma de hacer visible todo lo bueno que pasa por nuestra vida.  Cada día anotar una o dos cosas por las que podamos estar agradecidos nos lleva a hacer un alto cada día para mirar con otros ojos, lo que siempre hemos tenido al lado. Al final, tal vez tendremos cientos de cosas por las cuales nos sentimos agradecidos y podremos ver lo afortunados que somos.

Los invito hoy a dar gracias,  con el recuerdo agradecido de todo lo vivido, con la palabra “gracias” impresa en nuestra sonrisa permanente. Con la serenidad que nos da el mantener una filosofía de gratitud por la vida sencilla y diaria, por nuestras rutinas y todo lo que damos por sentado cada día.  Por la compañía de los nuestros y los que están por venir, por la oportunidad que se abre con cada amanecer, por la satisfaccion del deber cumplido cada noche.  Agradecimiento siempre!!

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Un poco más de compasión…

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Asheville N.C.  Octubre de 2016

He estado de viaje con todo lo que ello implica de alegría, conocimiento, nuevas experiencias, la felicidad de ver a mi hija que vive lejos.  Pero también cuando viajamos nos encontramos con dificultades, las cosas no son como en casa (y eso que ahí nos quejamos), la comida no siempre sale tan buena, la atención no nos agrada del todo, los aeropuertos demorados, incómodos, los atrasos de vuelos, el no tener una silla asignada.  Van a creer que he sufrido!! Pero no es así, he pasado feliz! Simplemente se me ocurrió pensar en un tema que es clave en nuestra vida, para no perder la paz y la libertad interior que nos alcanzan una vida agradable y cercana a la felicidad.  Ese tema es la compasión.

Estar tranquilos en nuestra zona de confort no nos permite salir de nosotros mismos y de nuestro entorno para ver al otro, inclusive para vernos y monitorear nuestro actuar en las diferentes situaciones.  Pero ver al otro y verlo como un ser humano con todas sus virtudes y dificultades podría ser un paso hacia el entendimiento y hacia el juzgar con varas más pequeñas y cercanas a la realidad. Si solo vemos desde nuestro punto de vista y nuestras ideas, estamos dejando de lado una inmensidad de pensamientos diferentes e importantes que nos pueden llevar a entender realidades que son válidas y que no por ser diferentes deben asustarnos.

El mundo está compuesto por miles de millones de personas y no hay dos iguales (exceptuando los gemelos idénticos) así que cada ser humano que nos cruzamos tiene una mirada diversa del mundo que lo rodea y que mal haríamos en desechar y en desaprovechar, por que no, ya que nos brinda un universo de conocimientos. Pretender que todos, aunque profesáramos la misma religión, tuviéramos la misma profesión, habláramos el mismo idioma, pensáriamos lo mismo sobre un tema es reducir al ser humano a una cosa.  Verlo solo desde un punto de vista, cortarlo con la misma tijera y ahí si… acabar con su libertad. Pero somos seres racionales, biológicos y espirituales y solo mirándonos desde las tres dimensiones podremos ver a una persona en su totalidad y su unicidad. Somos seres completos e irrepetibles.

Al final lo que podemos ver es que cada quien amanece dentro de un entorno que le es propio, muchas veces lleno de dificultad y otras de calma y tranquilidad.  Si logramos ver más allá del mesero, el obrero, el músico, el vendedor, el piloto etc…(un largo etc) veremos un ser humano y podremos no juzgar sino entender su comportamiento y comprenderlo.  Tener empatía o ponernos en sus zapatos ( lo cual es imposible, pero es un dicho muy popular).  Ver detrás una historia que podría  ser similar a alguna nuestra.  Ofrecer una sonrisa en lugar de un grito, un consejo en lugar de una queja, una palabra amable en lugar de un insulto.  ¿No tendríamos un mundo más pacífico?

La invitación de hoy es a ver la historia detrás de cada ser humano que cruzamos.  Dejar la crítica, mirarnos a nosotros mismos y saber de lo que somos realmente capaces dependiendo de las circunstancias y llenarnos de compasión…

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¿Podemos tener aún esperanza en el ser humano?

Hace unos días escribí sobre las formas creativas del amor donde la mirada al otro, el no ser indiferentes a sus necesidades, resignificar el lenguaje y usarlo para construir sin juzgar y el perdón como regalo para devolver  la oportunidad de enmendar los errores y volver a vivir de nuevo, eran algunas ideas de la manera como el  amor puede vencer todos los obstáculos y todas las formas de violencia.

Había una frase sin embargo, en mi escrito:  “Vivimos en una sociedad violenta” que luego se seguía de ejemplos sobre la forma en que resolvemos nuestros conflictos.  Un amigo muy querido me hizo caer en cuenta sobre el peligro de las generalizaciones en uno de sus comentarios y me llevo a reflexionar sobre la gran cantidad de personas que luchan por una convivencia pacífica dentro de sus comunidades, llenos de esperanza en un futuro donde se puedan educar hijos alegres, confiados y decididos a ser pilares de la sociedad.

Existen cantidad de estudios que nos muestran las formas violentas con que muchos enfrentamos nuestras diferencias, en política, al interior de la familia, en la escuela y los noticieros se encargan de proporcionarnos la evidencia visual en todas sus emisiones.

Esto es a nivel mundial, donde muchas veces no se habla de construir puentes de diálogo sino muros de división.

Y peor aún, existen ideologías y formas de pensamiento que encasillan a las personas y les exprimen hasta el ultimo resquicio de libertad que tienen llevándolos a actuar y pensar en masa.  Cuando se pretende que todos pensemos de determinada manera se crean los fanatismos que excluyen a todo el que pretenda un imaginario diferente.  No se permite abrir la mente a las formas creativas en que podemos resolver las diferencias en este gran mundo colorido y diverso, donde cada ser humano es tan digno y valioso como su semejante, aunque sea de otro color, posea diferentes bienes, educación y cultura.

16983908_sMuchas veces todo esto nos hace sentir desesperanzados en un futuro mejor donde las voces de todos puedan ser escuchadas, las de las mujeres, los niños, los afro descendientes, los indígenas, los presos (por que no?), los orientales, los musulmanes, los budistas, los cristianos,  los, los, los…..  eso somos!  Y eso es lo que nos hace seres humanos, la diversidad de pensamiento, la capacidad de empatía con el otro, la razón, la emoción y el espíritu.

No podemos juzgar al otro, ni ver sus intenciones a partir de nuestra propia visión.  Hay que creer y confiar en la bondad intrínseca de la persona; acaso, no es mejor equivocarnos habiendo confiado que perder la oportunidad de aprender y compartir con los demás por pensar que sus intenciones son oscuras?Hay tantas historias de paz, de resiliencia, de convivencia…. de amor creativo!! qué bueno sería escuchar algunas, sencillas o elaboradas,  para alimentar el alma de tantos que han perdido la esperanza en el ser humano.  Historias de reconciliación en el hogar, de perdón ante situaciones que parecían insalvables, de amistad, de paz en medio del conflicto armado etc…  Tantas voces que tenemos que oír en medio del ruido de la violencia

Los invito a compartir esas historias conmigo, en los comentarios o enviándomelas al email emilyatallah@gmail.com.  Garantizo la confidencialidad de quienes la soliciten y les pido el permiso para compartirlas en mi blog para beneficio de muchos.

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Te perdono…

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Cuando perdonamos nos elevamos a un nivel superior, un nivel del espíritu humano que nos lleva a ver las cosas desde diferentes puntos de vista, saliendo de nuestro propio ego que nos limita.  Es decir, nos ponemos en los zapatos del otro, para intentar comprender sus circunstancias, sus motivos, sus miedos y poder entender lo que lo llevó a comportarse de la forma que lo hizo con nosotros.

Lo principal es reconocer que tenemos rencores y resentimientos, algunos superficiales y otros muy profundos que nos mantienen estancados y no nos dejan seguir adelante en el camino de la vida.  Nos llenan de miedos, culpas y pensamientos negativos.  No nos podemos sacar de la cabeza la ofensa ni la persona que nos ofendió. Reconocer que nos movemos en esas aguas fangosas del dolor que nos han causado es el primer paso para lograr salir de ahí.

El segundo es decidir perdonar.  Es decir, quitarle el poder al otro y a la ofensa, que tienen sobre mi…aunque ese otro ni siquiera lo sepa.  El perdón es un regalo que ofrezco al que me ofendió, sin esperar nada a cambio, pero buscando beneficio propio.  Eso lo convierte en realidad, en un regalo para mí.  Por medio de mi voluntad decido liberarme de los sentimientos negativos, de los sentimientos que me hacen sentir ira, enojo, que me alejan del placer de ver lo bueno en los demás y la belleza del mundo.  Cuando vivimos resentidos vemos y juzgamos a los demás desde nuestra propia emoción.  Cuando perdono, me abro nuevamente a las posibilidades, a las relaciones sanas.  El perdón es un vínculo nuevo que cura y libera de la ataduras que produce el estar pensando todo el tiempo en el dolor que me causaron.

Esa libertad es la que me devuelve la paz interior y me permite tomar la decisión de reconciliarme con el otro o terminar definitivamente la relación, pero recordando sin dolor.  El perdón no produce amnesia, no significa olvido.  Significa transformar los sentimientos y recordar desde la humanidad compartida en la que vemos al otro como un otro, que puede cometer errores que no lo determinan y que siempre está en capacidad de enmendar.

La invitación hoy es a reconocer nuestros resentimientos e iniciar un camino de perdón desde lo mas pequeño y cotidiano, haciéndolo parte de nuestra actitud diaria para que con el tiempo seamos capaces de perdonar las ofensas más profundas y adquirir una  actitud de humildad que nos lleve reparar las relaciones pidiendo disculpas también y reconociendo nuestros errores.


Coaching para aprender a perdonar:    emilyatallah@gmail.com

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