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Encuentros y vínculos que curan el alma

Aléjate de la gente que trata de empequeñecer tus ambiciones. La gente pequeña siempre hace eso, pero la gente realmente grande, te hace sentir que tú también puedes ser grande

―Mark Twain

Con los helados días bogotanos, pocas ganas dan de salir de la casa.  Ni a mi, que me encanta reunirme a tomar un café, me gusta moverme para salir al encuentro de nadie!!  En estos días me siento como una ermitaña y el único contacto que quiero tener es conmigo misma.  Válido también, pero por un tiempo…

Este mes lo he dedicado a reflexionar sobre los vínculos y el sentido de vidaQué importante sentirnos rodeados, apoyados y aceptados.  Sentir que somos valorados como personas. De esta forma podemos con mayor facilidad -aunque no sin problemas-, sacar adelante nuestro proyecto de vida.  Somos seres en relación con nosotros mismos y con otros.  En el otro nos identificamos, nos miramos, nos reconocemos.  Y con los demás nos es mas motivante seguir adelante con lo que nos proponemos, la mayoría de las veces….

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Pero, ¿cuántas veces esos vínculos se convierten en cargas pesadas? 

 

 

A menudo creemos que debemos satisfacer a todo el mundo, nos sentimos juzgados, mirados y cuestionados en todo lo que hacemos.  Pareciera que no logramos dar la talla nunca y que todo es insuficiente a los ojos de los demás. Se espera mucho de nosotros o… se esperan cosas diferentes a las que nosotros deseamos y así no se llega nunca a un punto de encuentro. Me atrevería a decir que todos hemos tenido un familiar cercano, un amigo, un profesor o alguien de gran influencia en nuestra vida que lo único que ha hecho es deshacer nuestros planes, rebajar nuestra estima, indicarnos todas las posibles fallas que tenemos y que tendrá lo que nos proponemos.  Personas que aunque nos quieran, son críticas implacables en lugar de ver mas allá y admirarnos con lo que somos y ayudarnos a crecer.  Seguro lo hacen sin intención de dañar, pero…. que daño hacen!!!  Lo mejor es poner distancia para volver a nuestro centro y lanzarnos en la aventura de la vida con confianza.  Al fin y al cabo, que puede pasar?  El no ya lo tenemos!! el fracaso seguro es lo que ya hemos contemplado.  Así que… todo puede sólo mejorar cada día.

Creo que es importante rodearnos de personas que nos amen como seres humanos incondicionalmente, que nos acepten a pesar de nuestros desaciertos y con nuestros anhelos.  El problema es que hoy en día muchas relaciones se mueven en el campo de la utilidad.  “Si me aportas algo, estoy contigo, en cuanto sienta que ya no me eres útil, te desecho”. Esto se ajusta muy bien a la sociedad consumista del “use y tire”, “cámbielo” por otro que sea “mejor”. Como el amor líquido del  que nos habla Zygmunt Bauman, donde las relaciones no perduran más que un instante.  ¡No nos damos el tiempo necesario ni siquiera para conocernos!.

Por supuesto, que se necesita tiempo… y dedicación.  De otra forma nos es imposible conocer y conectar con el proyecto de vida del otro.  Y tal vez ahí radica el problema… ¿Tenemos proyecto de vida? o vivimos al instante, con lo que se presente.  Todo es fugaz, pero si no logramos elaborar un plan, con metas claras y objetivos de corto, mediano y largo plazo iremos a la deriva en todas las áreas de la vida. Se necesita un orden y una disciplina para poder tener éxito. Tiempo para construir, disposición para acoger y mucho amor por la vida a pesar de todo.

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Los vínculos que curan el alma se construyen…

Tips:

  • Tener detalle y miradas que dicen “me importas”. No es verdad que todo se de por hecho.  Hay que actuar (palabra y obra)
  • Dedicar tiempo a esos encuentros con los amigos que curan el alma, empoderan, te hace sentir valioso, te dan seguridad y confianza.
  • Tener una red de apoyo no solo familiar sino con personas que compartan afinidades y con quienes podamos contar.
  • No son necesarios miles de amigos y conocidos, sólo uno o dos con quienes realmente puedas tener intimidad y confianza. ¿ En tu lista de Facebook realmente cuáles cumplen con esto?
  • No esperar nada de nadie, pero siempre entregar lo mejor de mi mismo.
  • Aceptar al otro en su individualidad, sin querer amoldarlo a mi forma de ser.

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El perdón como una muestra de amor al prójimo

IMG_0499Siempre que escuchamos la palabra perdón, nos da como una sensación de incomodidad y hablar de amor al prójimo, no está de moda.  Así que tal vez soy un espécimen de otro tiempo? O tal vez la forma de vida moderna nos ha llevado a ser competencia unos de otros, comunicarnos eficientemente por medios digitales y dejar de lado las relaciones personales y los vínculos cercanos sanadores.

Cuando nos relacionamos unos con otros  adquirimos una serie de habilidades que nos llevan a una comunicación donde se involucran no solo las palabras sino la mirada, los gestos y la posición del cuerpo.  Todo habla por nosotros y ese lenguaje nos hace seres humanos y nos entendemos más allá de lo tangible.

O… no nos entendernos, es la otra opción. Mal entendernos, ofendernos, dejar pendientes por decir, no decir lo que queríamos y decir lo que no intentábamos decir.  Parece un trabalenguas pero es la realidad que se da en la comunicación humana. Y cuantas relaciones se rompen y se pierden por nuestras pobres habilidades de expresión.

Podemos decidir ir perdiendo poco a poco varios vínculos a lo largo de la vida o podemos desarrollar una serie de virtudes como la comprensión, la compasión, la empatía, la generosidad y el deseo de hacer el bien que son las herramientas que el perdón nos enseña.IMG_1993  El perdón es un proceso y una actitud de vida que debe ser practicada una y otra vez para poder convertirse en una habilidad.  Desde lo más pequeño, desde aquellas fallas en la comunicación verbal y no verbal de cada día, los malos entendidos y las ofensas por acción u omisión.

Es por eso que el perdón va más allá de del olvido y de pasar la página y seguir adelante.  Es un acto de amor por el prójimo en general, un deseo de ver y entender al otro como un ser humano con igual dignidad a la mía y con sus propias fortalezas y debilidades.

Se cambia entonces la forma de relacionarnos, pues desde la comprensión del otro se ve diferente y ya no cabe la venganza ni el “ojo por ojo”.  Cabe solamente un entendimiento mutuo desde el ser en el mundo con todas sus maravillas y también con todas sus dificultades.

Desde esta mirada el otro no es un monstruo sino tan solo un ser humano con errores pero con toda la posibilidad de cambiar y resarcir el daño que ha causado. Todos deberíamos poder tener una segunda oportunidad.  Eso no significa tampoco que dejemos pasar la ofensa o que quien comete el error no sufra las consecuencias de ello.  Significa que la justicia que se hace debe ser diferente a ofrecer al ofensor un castigo peor.  Debe brindarse la oportunidad de aprendizaje, de arrepentimiento y devolverle la humanidad perdida al ofensor.

La mirada al otro puede ser acusadora y devastadora o puede ser potencializadora y devolver oportunidades perdidas.

El perdón es un acto de amor por el prójimo y el amor que entregamos nunca muere, permanece eternamente y algo de nosotros permanece en la tierra, algo bueno.

IMG_0500Y una actitud de perdón y amor es fuente de paz interior pues el ofensor y la ofensa dejan de ser los dueños de mis pensamientos y de mis acciones.  La paz exterior también se hace evidente al poder disfrutar de la vida, ver todo de un color diferente al negro del resentimiento y la venganza.

Los invito hoy a revisar sus relaciones, a reflexionar sobre sus formas de comunicación y sobre las reacciones automáticas que tenemos ante cualquier mal entendido.  A mirar al otro con bondad, pensar bien y hablar bien de los demás aunque no lo merezcan.  . No es que el otro deba hacer algo sino que yo entrego algo como regalo, sin esperar nada a cambio.

No es cuestión de merecer sino de misericordia

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¿Se vale hablar de amor en el ambiente laboral?

31159708_mSe suele hablar de amor solo de una manera romántica por lo que en los ambientes laborales casi que está prohibida ésta palabra ya que distrae de los objetivos que se tienen al interior de la organización.  Pero nos referiremos a un amor más alto, el amor espiritual, el amor de trascendencia que cabe no solo para las relaciones románticas sino para todo lo que hacemos en nuestra vida, incluyendo nuestro trabajo y las relaciones laborales con nuestros compañeros, nuestras relaciones personales etc…

Para encontrar el sentido en la vida hay varios caminos: por medio de lo que percibimos valioso que nos entrega el mundo, la naturaleza, el arte; por medio de lo que entregamos a los demás, las causas que abrazamos, la labor que realizamos y aquellos a quienes amamos y con quienes nos relacionamos.

IMG_1127El ambiente laboral es el lugar donde pasamos la mayor cantidad de tiempo y donde realizamos la mayoría de actividades cotidianas.  Cuando estas actividades no representan ningún valor para nosotros y no le encontramos más retribución que el sueldo que nos dan cada quincena, se convierte en un “calentar puesto” en la oficina y contar las horas para la salida.  Si eso sucede cada día, el trabajo como obligación se convierte en pesadilla, en carga pesada.  Inclusive aunque seamos altos ejecutivos exitosos, cuando el único valor es el dinero, llega la rutina, la obligación, el vacío existencial y el “síndrome de burn-out” con sus consecuencias para la salud física y mental.

Pero cuando nuestro trabajo es el medio para dejar huella y realizamos esa labor con lo que nos es único y específico, entonces encontramos la forma de autotrascender hacia objetivos y bienes mayores que abarcan no solo una remuneración sino un bien a la organización, a los compañeros y a la comunidad a la cual pertenecemos.

Así encontramos el éxito que llega no como un fin sino como la compensación a la labor realizada con amor y entrega personal.  El éxito laboral se mide en términos de la coherencia entre nuestra vida y nuestro trabajo, el cómo nos identificamos con la labor que realizamos al interior de una organización y el que cumpla con un objetivo de vida y unas metas que nos hayamos propuesto.

Mediante un trabajo con sentido, encontramos un sentido en la vida.

22345747_sEl amor o entrega a la labor es la base para poder trabajar con convicción y poder ejercer un liderazgo basado en el respeto por el otro, la empatía y la compasión.  Compañeros de trabajo, colaboradores, generan un clima organizacional que invita y atrae al trabajo bien realizado.  La competencia como fin y sin respeto por el otro, solo genera un clima laboral malsano que a la larga se traduce en baja productividad.

Algunos tips:

  1. De gracias por su trabajo cada día y revise qué es lo que lo hace importante, qué es lo valioso de esa labor para usted y para los demás.
  2. HÁGALO LO MEJOR POSIBLE, poniendo eso que lo distingue de los demás en su labor. Su alegría, su reflexión, su meticulosidad, su amabilidad… y haga de esa labor algo único y especial. No importa la profesión sino el modo en que la ejercemos como decía Viktor Frankl.
  3. Tenga objetivos claros en su vida personal, su vida laboral y al interior de la organización. No muchos, pocos pero claros.  Y trabaje por conseguirlos.  Usted es el único responsable de sus logros.  Si se queda culpando a los demás solo se desgasta, se desmotiva y no logra sus metas.
  4. Trate de ser coherente en su vida, sus acciones, sus metas y procure que sus objetivos estén alineados con los de su empresa. Si van en contravía… que su meta sea el cambio de empresa.  Uno debe ser coherente para lograr encontrar el sentido en un proyecto vital.  No puede tener unos valores y trabajar por otros que le son exigidos.
  5. Invierta tiempo en conocer sus propios valores, verse a futuro como persona y como miembro de una organización, tener claridad existencial.
  6. Por último, somos seres de comunidad. Nada podemos hacer solos.  Necesitamos de los demás para lograr nuestros propósitos.  Así que es bueno ver al otro como un ser humano que comete errores al igual que nosotros.  Reconocer las debilidades así como las fortalezas de todos nos llevan a complementarnos, unir fuerzas y cooperar.

El respeto y dar a los demás el valor y dignidad que merecen hace que se proyecten  y logren más de lo que pudiéramos esperar.

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Si me quieres, dímelo y si no…

Cuando escribo me gusta hacerlo sobre los temas que más importan en algunas situaciones cotidianas que vivimos los seres humanos.  Y estos días a raíz de muchos mal entendidos, expresiones mal dichas, palabras fuera de contexto, escuchas tergiversadas, estaba pensando en la importancia de la “buena” comunicación.

La palabra comunicar viene del latín, “communicare”, que significa poner en común. Comunicarse es compartir experiencias, sentimientos, temores e ilusiones; es estar EN relación, entender y SER entendido: dar y recibir conocimientos; provocar cambios y modificar las conductas en los demás y en uno mismo.

La mayoría de problemas creo yo, se derivan de una comunicación pobre y deficiente.  Por no querer ofender, maquillamos lo que queríamos decir y como consecuencia, nos entienden algo diferente.  Por aquello del respeto, de la prudencia y mil otras virtudes que queremos cultivar, no comunicamos nuestros sentimientos, lo que nos gusta y lo que nos disgusta, lo que nos ha molestado o lo que deseamos.  Y al final no obtenemos aquello que pedíamos.  Viene la frustración, el enojo, el no sentirnos entendidos ni atendidos, el aislamiento etc…

¿Hasta donde podemos ser francos y sinceros y expresar sin adornos ni rodeos lo que queremos decir exactamente?

Estaba pensando que es muy fácil decir “te quiero” a alguien que realmente queremos, (bueno, no para todo el mundo es fácil) pero en general es más sencillo que quedarnos callados y no contestar con un “yo también” cuando en realidad no lo sentimos.Es lo mismo que decir “estás muy bonita” cuando en realidad pensamos que parece un espantapájaros, pero… ¿seríamos capaces de decir esto último? ¿O es mejor, simplemente callar?

La comunicación se rige por muchas costumbres y usos culturales; de hecho, la cultura se construye con base en la comunicación de sus miembros.  Por ejemplo, hay sociedades donde para el varón es impensable expresar sus sentimientos y algunas en las que se espera de una mujer, que diga siempre cosas suaves y bonitas.  En otros casos, debido al trabajo de cada persona el uso del lenguaje es tan especifico y técnico, que escasamente se entienden entre colegas.

IMG_2774En todos los ambientes es importante que las personas sean responsables con su forma de comunicarse con los demás y asuman lo que dicen y lo que reciben con una apertura de mente que enriquezca la interacción entre ellas.

Enseñar a los niños a comunicarse adecuadamente empieza por no dejar que hablen con señas, aunque les entendamos todo como padres.  Es necesario enriquecer su vocabulario, llamar a las cosas por su nombre, evitar tabúes en algunos temas y ser francos y sinceros en todo momento.

Sería conveniente también que los convencionalismos sociales no estuvieran por encima de las palabras y que pudiéramos expresar nuestros sentimientos sin ambigüedades.  Cuando se dice NO es NO y no se debe dar pie a interpretaciones.  La idea no es “quedar bien” a pesar de todo, sino ser claros al comunicarnos, verbal y no verbalmente.

Puede afirmarse que la comunicación es el soporte del ser humano en su desarrollo emocional, familiar, laboral, social, económico, político, cultural y científico. De la claridad en la comunicación depende, en gran medida, el éxito de cualquier actividad humana y las relaciones entre los individuos.

 

Aquí algunos tips para una buena y clara comunicación:

  • IMG_3836Di las cosas con franqueza y sin rodeos.  Esto significa minimizar el número de palabras para que puedas ser bien entendido. ¡Pide exactamente lo que quieres!
  • Utiliza bien tu lenguaje, las palabras tienen significado y no podemos utilizar palabras hirientes o soeces para expresarnos sin esperar una reacción airada del otro lado.  Se suave en la forma pero directo en el fondo.
  • Al igual que lo que dices debe ser claro y breve, al recibir una comunicación debes ceñirte a lo que dice exactamente.  Rumiar las palabras e intentar darles otros significados sólo nos confunde y nos hace poner pensamientos en otros que quizá nunca hayan existido.
  • Cuando no entiendas algo o tengas dudas, PREGUNTA.  ¡Así de fácil!
  • Respira antes de hablar.  Esto significa, darles un tiempo a nuestras emociones primarias para que no sean ellas las que hablen por nosotros.  Cuando nos encontramos ante una emoción fuerte lo que decimos, acompañado de nuestro lenguaje no verbal puede ser mal interpretado.  La emoción primaria dura máximo 5 minutos, así que es mejor esperar y pensar bien las cosas antes de hablar.
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    Mira siempre a los ojos de tu interlocutor, pon atención, no pienses en nada mas 
    cuando conversas. Eso es respeto.

 

Sólo dos claves:  Ser claro y preguntón.

 

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El perdón y sus alcances

El tema del perdón es ¡tan necesario hoy en día! Vemos relaciones rotas, ambientes de trabajo competitivos en lugar de colaborativos, comunidades enfrentadas y en general una sociedad quebrantada por el odio, el resentimiento y los deseos de venganza.

IMG_0857No hemos sido creativos en la forma de resolver nuestras diferencias y nuestro lenguaje es agresivo, somos violentos y faltos de toda compasión con el otro.  Se le ha perdido el valor sagrado al respeto por vida humana y a la integridad física y moral del otro.

Por supuesto no podemos generalizar, pero en el ambiente se respira un aire triste gracias a un sin número de noticias que nos dejan con el alma arrugada y un sabor amargo que nos cuestiona y nos lleva a reflexionar cuál ha sido nuestro papel en la violencia, bien sea por acción o por omisión.

Nos hemos dejado de mirar como seres humanos capaces de realizar los actos más bondadosos (y también los más aberrantes…) y nos hemos convertido en meros enemigos donde nos miramos únicamente al interior, a nuestras propias necesidades y no nos fijamos en el otro que también como yo, tiene debilidades, fortalezas, hijos, padres, hermanos, amigos, deseos, esperanzas, luchas.

La familia es la primera escuela de perdón. Lo que aprendamos allí será lo que salgamos a compartir a nuestro alrededor. ¿Qué nos espera si en nuestras familias no existe una actitud de perdón hacia quienes más amamos?

Una actitud habitual de perdón (es decir que hay que ejercitarlo como si de los músculos se tratara)nos llevará a tener mejores relaciones personales y un ambiente laboral más amable y colaborativo. Pero para tener esta habilidad, necesitamos saber exactamente lo que significa el perdón y cuáles son sus alcances.

Perdonar empieza por saber que somos personas que merecemos ser tratadas con respeto.  Debemos empezar por reconocer que hemos sido heridos y que tenemos el derecho de sentirnos dolidos, furiosos y resentidos.  No requiere que neguemos nuestros sentimientos ni que olvidemos las ofensas.

El proceso del perdón no produce amnesia. Pero el perdón nos ayuda a transformar el recuerdo para que se convierta en crecimiento, compasión y deseo de hacer el bien sin necesidad de venganza.  El perdón no significa que no se haga justicia, ni que el ofensor no pague por lo que hizo, pero si nos vuelve creativos en la forma de justicia, para que no se perpetúe el castigo que no repara ni transforma.  La idea de justicia se conviertecon el perdón, en una forma de devolver a la sociedad seres humanos (víctima y ofensor) reparados, fortalecidos y útiles para ayudar a crear un mundo mejor para todos.

Al final el perdón es la acción por la que una persona decide cambiar su forma de reaccionar frente a otra persona que ha hecho algo considerado como ofensa y renuncia a ejecutar acciones de venganza, retaliación u odio. Gratuitamente, aunque el otro no lo merezca, aunque el otro no lo haya pedido, aunque el otro no esté presente.  Es el mejor regalo que me doy para recobrar mi paz interior. Perdonar es recordar sin dolor.

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¿Por qué nos comparamos?

Creo que nacemos de una forma pura y sin contaminación al igual que afirma Heidegger que “el hombre ha sido arrojado a la existencia” en un mundo que no conoce, del cual no tiene información alguna.  Sin embargo al nacer entramos en contacto con ese mundo compuesto por personas, sonidos, colores, naturaleza, situaciones y circunstancias que irán moldeando nuestro carácter poco a poco.  Cada uno de nosotros viene con una información genética única y vive en un ambiente del que recibe todos los estímulos de manera especial y personal.  Ese temperamento con el cual hemos venido nos permite percibir cada sonido cada palabra, cada gesto de manera individual por lo que inclusive los gemelos idénticos que vienen con una información genética idéntica, tienen un contacto único con el mundo que los rodea.  Es decir, no hay otro igual a nosotros.18978178 - many colorful hands waving and symbolicind diversity

Lo curioso es que pareciese que eso que nos hace tan especiales como seres humanos nos molesta y nos lleva a estar en constante comparación e imitación de lo que son los demás.  Ahí es donde perdemos esa autenticidad de lo que somos y nos vamos mimetizando con lo que el mundo espera de nosotros convirtiéndonos en un simple producto de lo que esté de moda en el momento.

La vida se transforma en un constante “dar la talla” o “encajar” en una sociedad que desde pequeños nos arrebata nuestra verdadera identidad.  Se ha convertido en un problema crecer.  Los tiempos naturales, en los cuales cada ser humano va alcanzando sus propias destrezas se han convertido en escalas estándares y si no cumplimos con los cuadros de comportamiento, de motricidad fina o gruesa en el tiempo estipulado, ya se nos cataloga como perezosos en el mejor de los casos y siempre seremos sujetos de terapias hasta igualarnos con los demás.

la-envidiaHay ahora un nivel de perfección pre establecido, no se acepta a los jóvenes explorar y cometer errores.  Acaso los padres no nos sentiremos orgullosos de nuestro hijo si no estudia determinada carrera, pasa a ciertas universidades, o sale a ganar sueldos de seis cifras como mínimo?  En dónde se encuentra la tan mentada felicidad que decimos querer para nuestros hijos? De aquí salen padres sobreprotectores que solo quieren “lo mejor” para sus hijos pero que los ahogan en actividades y no los dejan desarrollar su personalidad, les organizan la vida, las tareas, los transportes y hasta hablan con los profesores y les resuelven los problemas sin aceptar que ese ser “perfecto” es humano y puede equivocarse, situación necesaria para poder aprender de sus caídas. Al final, los padres no podrán estar presentes a cada minuto, pero sí tendremos adultos sin carácter para afrontar las dificultades, sin voluntad para vivir y volver a empezar; personas que creen que todo lo pueden sin esfuerzo, con sólo desearlo.

Vivimos en una sociedad exigente y acoplarnos a ella tiene un precio; esa lucha por ser auténticos y la de cumplir con lo esperado nos lleva a un vacío existencial donde no nos encontramos a gusto con nosotros mismos.  Nos hemos convertido en alguien que no somos en realidad.  Muchos tratan de llenar esa falsa existencia con drogas, compras, fama, dinero, éxito empresarial a toda costa y… mucho, mucho ruido.  Porque el silencio que nos increpa nos asusta, nos muestra la soledad que sentimos al no saber quienes somos.  Siempre comparándonos, compitiendo, llenando las expectativas de nuestros padres, de nuestros maestros, del colegio, la universidad, la maestría, etc…. No tenemos identidad propia.  Siempre se nos ha etiquetado, nuestros padres han alardeado sobre nuestros logros y nosotros por detrás, muertos de miedo de “no dar la talla”.
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La invitación hoy es a hacer un alto en el camino sin esperar el
derrumbe emocional.  Mirar en nuestro interior y empezar desde cero a conocernos y lograr “darnos la talla” a nosotros mismos.

Me gustan mucho las listas, por lo que podemos empezar con una lista de lo que “me gusta a mi hacer” (no a mi pareja, ni mis hijos, ni mis amigos) y lo que no.  Otra lista de los valores que me mueven, que me atraen y pensar si en este presente de mi existencia esos valores interiores más importantes son los que se ven reflejados en mi actividad diaria.  Hagamos un alto para conectarnos con nuestra esencia mas pura y como tarea, propongámonos hacer algo auténtico, que refleje lo que realmente somos y pensamos.

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Me gustaría que compartieran sus tareas. Qué es lo que van a hacer, que refleja su auténtico “yo”.45