Publicado en Formación de líderes, Liderazgo por competencias, relaciones laborales, Relaciones personales, Sentido de vida, Vocación como misión en la vida

¿Se vale hablar de amor en el ambiente laboral?

31159708_mSe suele hablar de amor solo de una manera romántica por lo que en los ambientes laborales casi que está prohibida ésta palabra ya que distrae de los objetivos que se tienen al interior de la organización.  Pero nos referiremos a un amor más alto, el amor espiritual, el amor de trascendencia que cabe no solo para las relaciones románticas sino para todo lo que hacemos en nuestra vida, incluyendo nuestro trabajo y las relaciones laborales con nuestros compañeros, nuestras relaciones personales etc…

Para encontrar el sentido en la vida hay varios caminos: por medio de lo que percibimos valioso que nos entrega el mundo, la naturaleza, el arte; por medio de lo que entregamos a los demás, las causas que abrazamos, la labor que realizamos y aquellos a quienes amamos y con quienes nos relacionamos.

IMG_1127El ambiente laboral es el lugar donde pasamos la mayor cantidad de tiempo y donde realizamos la mayoría de actividades cotidianas.  Cuando estas actividades no representan ningún valor para nosotros y no le encontramos más retribución que el sueldo que nos dan cada quincena, se convierte en un “calentar puesto” en la oficina y contar las horas para la salida.  Si eso sucede cada día, el trabajo como obligación se convierte en pesadilla, en carga pesada.  Inclusive aunque seamos altos ejecutivos exitosos, cuando el único valor es el dinero, llega la rutina, la obligación, el vacío existencial y el “síndrome de burn-out” con sus consecuencias para la salud física y mental.

Pero cuando nuestro trabajo es el medio para dejar huella y realizamos esa labor con lo que nos es único y específico, entonces encontramos la forma de autotrascender hacia objetivos y bienes mayores que abarcan no solo una remuneración sino un bien a la organización, a los compañeros y a la comunidad a la cual pertenecemos.

Así encontramos el éxito que llega no como un fin sino como la compensación a la labor realizada con amor y entrega personal.  El éxito laboral se mide en términos de la coherencia entre nuestra vida y nuestro trabajo, el cómo nos identificamos con la labor que realizamos al interior de una organización y el que cumpla con un objetivo de vida y unas metas que nos hayamos propuesto.

Mediante un trabajo con sentido, encontramos un sentido en la vida.

22345747_sEl amor o entrega a la labor es la base para poder trabajar con convicción y poder ejercer un liderazgo basado en el respeto por el otro, la empatía y la compasión.  Compañeros de trabajo, colaboradores, generan un clima organizacional que invita y atrae al trabajo bien realizado.  La competencia como fin y sin respeto por el otro, solo genera un clima laboral malsano que a la larga se traduce en baja productividad.

Algunos tips:

  1. De gracias por su trabajo cada día y revise qué es lo que lo hace importante, qué es lo valioso de esa labor para usted y para los demás.
  2. HÁGALO LO MEJOR POSIBLE, poniendo eso que lo distingue de los demás en su labor. Su alegría, su reflexión, su meticulosidad, su amabilidad… y haga de esa labor algo único y especial. No importa la profesión sino el modo en que la ejercemos como decía Viktor Frankl.
  3. Tenga objetivos claros en su vida personal, su vida laboral y al interior de la organización. No muchos, pocos pero claros.  Y trabaje por conseguirlos.  Usted es el único responsable de sus logros.  Si se queda culpando a los demás solo se desgasta, se desmotiva y no logra sus metas.
  4. Trate de ser coherente en su vida, sus acciones, sus metas y procure que sus objetivos estén alineados con los de su empresa. Si van en contravía… que su meta sea el cambio de empresa.  Uno debe ser coherente para lograr encontrar el sentido en un proyecto vital.  No puede tener unos valores y trabajar por otros que le son exigidos.
  5. Invierta tiempo en conocer sus propios valores, verse a futuro como persona y como miembro de una organización, tener claridad existencial.
  6. Por último, somos seres de comunidad. Nada podemos hacer solos.  Necesitamos de los demás para lograr nuestros propósitos.  Así que es bueno ver al otro como un ser humano que comete errores al igual que nosotros.  Reconocer las debilidades así como las fortalezas de todos nos llevan a complementarnos, unir fuerzas y cooperar.

El respeto y dar a los demás el valor y dignidad que merecen hace que se proyecten  y logren más de lo que pudiéramos esperar.

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Si me quieres, dímelo y si no…

Cuando escribo me gusta hacerlo sobre los temas que más importan en algunas situaciones cotidianas que vivimos los seres humanos.  Y estos días a raíz de muchos mal entendidos, expresiones mal dichas, palabras fuera de contexto, escuchas tergiversadas, estaba pensando en la importancia de la “buena” comunicación.

La palabra comunicar viene del latín, “communicare”, que significa poner en común. Comunicarse es compartir experiencias, sentimientos, temores e ilusiones; es estar EN relación, entender y SER entendido: dar y recibir conocimientos; provocar cambios y modificar las conductas en los demás y en uno mismo.

La mayoría de problemas creo yo, se derivan de una comunicación pobre y deficiente.  Por no querer ofender, maquillamos lo que queríamos decir y como consecuencia, nos entienden algo diferente.  Por aquello del respeto, de la prudencia y mil otras virtudes que queremos cultivar, no comunicamos nuestros sentimientos, lo que nos gusta y lo que nos disgusta, lo que nos ha molestado o lo que deseamos.  Y al final no obtenemos aquello que pedíamos.  Viene la frustración, el enojo, el no sentirnos entendidos ni atendidos, el aislamiento etc…

¿Hasta donde podemos ser francos y sinceros y expresar sin adornos ni rodeos lo que queremos decir exactamente?

Estaba pensando que es muy fácil decir “te quiero” a alguien que realmente queremos, (bueno, no para todo el mundo es fácil) pero en general es más sencillo que quedarnos callados y no contestar con un “yo también” cuando en realidad no lo sentimos.Es lo mismo que decir “estás muy bonita” cuando en realidad pensamos que parece un espantapájaros, pero… ¿seríamos capaces de decir esto último? ¿O es mejor, simplemente callar?

La comunicación se rige por muchas costumbres y usos culturales; de hecho, la cultura se construye con base en la comunicación de sus miembros.  Por ejemplo, hay sociedades donde para el varón es impensable expresar sus sentimientos y algunas en las que se espera de una mujer, que diga siempre cosas suaves y bonitas.  En otros casos, debido al trabajo de cada persona el uso del lenguaje es tan especifico y técnico, que escasamente se entienden entre colegas.

IMG_2774En todos los ambientes es importante que las personas sean responsables con su forma de comunicarse con los demás y asuman lo que dicen y lo que reciben con una apertura de mente que enriquezca la interacción entre ellas.

Enseñar a los niños a comunicarse adecuadamente empieza por no dejar que hablen con señas, aunque les entendamos todo como padres.  Es necesario enriquecer su vocabulario, llamar a las cosas por su nombre, evitar tabúes en algunos temas y ser francos y sinceros en todo momento.

Sería conveniente también que los convencionalismos sociales no estuvieran por encima de las palabras y que pudiéramos expresar nuestros sentimientos sin ambigüedades.  Cuando se dice NO es NO y no se debe dar pie a interpretaciones.  La idea no es “quedar bien” a pesar de todo, sino ser claros al comunicarnos, verbal y no verbalmente.

Puede afirmarse que la comunicación es el soporte del ser humano en su desarrollo emocional, familiar, laboral, social, económico, político, cultural y científico. De la claridad en la comunicación depende, en gran medida, el éxito de cualquier actividad humana y las relaciones entre los individuos.

 

Aquí algunos tips para una buena y clara comunicación:

  • IMG_3836Di las cosas con franqueza y sin rodeos.  Esto significa minimizar el número de palabras para que puedas ser bien entendido. ¡Pide exactamente lo que quieres!
  • Utiliza bien tu lenguaje, las palabras tienen significado y no podemos utilizar palabras hirientes o soeces para expresarnos sin esperar una reacción airada del otro lado.  Se suave en la forma pero directo en el fondo.
  • Al igual que lo que dices debe ser claro y breve, al recibir una comunicación debes ceñirte a lo que dice exactamente.  Rumiar las palabras e intentar darles otros significados sólo nos confunde y nos hace poner pensamientos en otros que quizá nunca hayan existido.
  • Cuando no entiendas algo o tengas dudas, PREGUNTA.  ¡Así de fácil!
  • Respira antes de hablar.  Esto significa, darles un tiempo a nuestras emociones primarias para que no sean ellas las que hablen por nosotros.  Cuando nos encontramos ante una emoción fuerte lo que decimos, acompañado de nuestro lenguaje no verbal puede ser mal interpretado.  La emoción primaria dura máximo 5 minutos, así que es mejor esperar y pensar bien las cosas antes de hablar.
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    Mira siempre a los ojos de tu interlocutor, pon atención, no pienses en nada mas 
    cuando conversas. Eso es respeto.

 

Sólo dos claves:  Ser claro y preguntón.

 

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El perdón y sus alcances

El tema del perdón es ¡tan necesario hoy en día! Vemos relaciones rotas, ambientes de trabajo competitivos en lugar de colaborativos, comunidades enfrentadas y en general una sociedad quebrantada por el odio, el resentimiento y los deseos de venganza.

IMG_0857No hemos sido creativos en la forma de resolver nuestras diferencias y nuestro lenguaje es agresivo, somos violentos y faltos de toda compasión con el otro.  Se le ha perdido el valor sagrado al respeto por vida humana y a la integridad física y moral del otro.

Por supuesto no podemos generalizar, pero en el ambiente se respira un aire triste gracias a un sin número de noticias que nos dejan con el alma arrugada y un sabor amargo que nos cuestiona y nos lleva a reflexionar cuál ha sido nuestro papel en la violencia, bien sea por acción o por omisión.

Nos hemos dejado de mirar como seres humanos capaces de realizar los actos más bondadosos (y también los más aberrantes…) y nos hemos convertido en meros enemigos donde nos miramos únicamente al interior, a nuestras propias necesidades y no nos fijamos en el otro que también como yo, tiene debilidades, fortalezas, hijos, padres, hermanos, amigos, deseos, esperanzas, luchas.

La familia es la primera escuela de perdón. Lo que aprendamos allí será lo que salgamos a compartir a nuestro alrededor. ¿Qué nos espera si en nuestras familias no existe una actitud de perdón hacia quienes más amamos?

Una actitud habitual de perdón (es decir que hay que ejercitarlo como si de los músculos se tratara)nos llevará a tener mejores relaciones personales y un ambiente laboral más amable y colaborativo. Pero para tener esta habilidad, necesitamos saber exactamente lo que significa el perdón y cuáles son sus alcances.

Perdonar empieza por saber que somos personas que merecemos ser tratadas con respeto.  Debemos empezar por reconocer que hemos sido heridos y que tenemos el derecho de sentirnos dolidos, furiosos y resentidos.  No requiere que neguemos nuestros sentimientos ni que olvidemos las ofensas.

El proceso del perdón no produce amnesia. Pero el perdón nos ayuda a transformar el recuerdo para que se convierta en crecimiento, compasión y deseo de hacer el bien sin necesidad de venganza.  El perdón no significa que no se haga justicia, ni que el ofensor no pague por lo que hizo, pero si nos vuelve creativos en la forma de justicia, para que no se perpetúe el castigo que no repara ni transforma.  La idea de justicia se conviertecon el perdón, en una forma de devolver a la sociedad seres humanos (víctima y ofensor) reparados, fortalecidos y útiles para ayudar a crear un mundo mejor para todos.

Al final el perdón es la acción por la que una persona decide cambiar su forma de reaccionar frente a otra persona que ha hecho algo considerado como ofensa y renuncia a ejecutar acciones de venganza, retaliación u odio. Gratuitamente, aunque el otro no lo merezca, aunque el otro no lo haya pedido, aunque el otro no esté presente.  Es el mejor regalo que me doy para recobrar mi paz interior. Perdonar es recordar sin dolor.

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¿Por qué nos comparamos?

Creo que nacemos de una forma pura y sin contaminación al igual que afirma Heidegger que “el hombre ha sido arrojado a la existencia” en un mundo que no conoce, del cual no tiene información alguna.  Sin embargo al nacer entramos en contacto con ese mundo compuesto por personas, sonidos, colores, naturaleza, situaciones y circunstancias que irán moldeando nuestro carácter poco a poco.  Cada uno de nosotros viene con una información genética única y vive en un ambiente del que recibe todos los estímulos de manera especial y personal.  Ese temperamento con el cual hemos venido nos permite percibir cada sonido cada palabra, cada gesto de manera individual por lo que inclusive los gemelos idénticos que vienen con una información genética idéntica, tienen un contacto único con el mundo que los rodea.  Es decir, no hay otro igual a nosotros.18978178 - many colorful hands waving and symbolicind diversity

Lo curioso es que pareciese que eso que nos hace tan especiales como seres humanos nos molesta y nos lleva a estar en constante comparación e imitación de lo que son los demás.  Ahí es donde perdemos esa autenticidad de lo que somos y nos vamos mimetizando con lo que el mundo espera de nosotros convirtiéndonos en un simple producto de lo que esté de moda en el momento.

La vida se transforma en un constante “dar la talla” o “encajar” en una sociedad que desde pequeños nos arrebata nuestra verdadera identidad.  Se ha convertido en un problema crecer.  Los tiempos naturales, en los cuales cada ser humano va alcanzando sus propias destrezas se han convertido en escalas estándares y si no cumplimos con los cuadros de comportamiento, de motricidad fina o gruesa en el tiempo estipulado, ya se nos cataloga como perezosos en el mejor de los casos y siempre seremos sujetos de terapias hasta igualarnos con los demás.

la-envidiaHay ahora un nivel de perfección pre establecido, no se acepta a los jóvenes explorar y cometer errores.  Acaso los padres no nos sentiremos orgullosos de nuestro hijo si no estudia determinada carrera, pasa a ciertas universidades, o sale a ganar sueldos de seis cifras como mínimo?  En dónde se encuentra la tan mentada felicidad que decimos querer para nuestros hijos? De aquí salen padres sobreprotectores que solo quieren “lo mejor” para sus hijos pero que los ahogan en actividades y no los dejan desarrollar su personalidad, les organizan la vida, las tareas, los transportes y hasta hablan con los profesores y les resuelven los problemas sin aceptar que ese ser “perfecto” es humano y puede equivocarse, situación necesaria para poder aprender de sus caídas. Al final, los padres no podrán estar presentes a cada minuto, pero sí tendremos adultos sin carácter para afrontar las dificultades, sin voluntad para vivir y volver a empezar; personas que creen que todo lo pueden sin esfuerzo, con sólo desearlo.

Vivimos en una sociedad exigente y acoplarnos a ella tiene un precio; esa lucha por ser auténticos y la de cumplir con lo esperado nos lleva a un vacío existencial donde no nos encontramos a gusto con nosotros mismos.  Nos hemos convertido en alguien que no somos en realidad.  Muchos tratan de llenar esa falsa existencia con drogas, compras, fama, dinero, éxito empresarial a toda costa y… mucho, mucho ruido.  Porque el silencio que nos increpa nos asusta, nos muestra la soledad que sentimos al no saber quienes somos.  Siempre comparándonos, compitiendo, llenando las expectativas de nuestros padres, de nuestros maestros, del colegio, la universidad, la maestría, etc…. No tenemos identidad propia.  Siempre se nos ha etiquetado, nuestros padres han alardeado sobre nuestros logros y nosotros por detrás, muertos de miedo de “no dar la talla”.
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La invitación hoy es a hacer un alto en el camino sin esperar el
derrumbe emocional.  Mirar en nuestro interior y empezar desde cero a conocernos y lograr “darnos la talla” a nosotros mismos.

Me gustan mucho las listas, por lo que podemos empezar con una lista de lo que “me gusta a mi hacer” (no a mi pareja, ni mis hijos, ni mis amigos) y lo que no.  Otra lista de los valores que me mueven, que me atraen y pensar si en este presente de mi existencia esos valores interiores más importantes son los que se ven reflejados en mi actividad diaria.  Hagamos un alto para conectarnos con nuestra esencia mas pura y como tarea, propongámonos hacer algo auténtico, que refleje lo que realmente somos y pensamos.

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Me gustaría que compartieran sus tareas. Qué es lo que van a hacer, que refleja su auténtico “yo”.45

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Sentido de vida en lo cotidiano

Cuando empezamos un nuevo año nos encontramos mirando hacia adelante y llenos de propósitos.  Las festividades ademas de añadir unos kilos de más, nos obligan a hablar de lo que viene después, de lo que planeamos hacer.  Muchas veces nos encontramos estancados en nuestro trabajo, rutinizados en nuestra relación de pareja, llenos de problemas y no vemos cómo encontrar un propósito nuevo ni algo que nos ilusione.

Puede ser que seamos exitosos, hayamos logrado llegar a la cima de lo que nos hemos propuesto y sin embargo no estamos del todo satisfechos.  Es por esto que el inicio de año es una buena época para reflexionar qué es lo valioso para mí, lo que me emociona.

Traer a la mente la sensación que nos produce el inicio de un nuevo trabajo, la felicidad de un viaje, de un cambio de vivienda o el estrenar ropa nueva.  Lo que sentimos al haber compartido con los viejos amigos y también con los nuevos.  Los encuentros familiares, primos que no veiamos hace años, los padres y abuelos.  Estas fechas nos traen esas sensaciones de “lo valioso” y el recordarlas nos lleva a prolongarlas y sentirlas nuevamente una y otra vez con una sonrisa en el rostro.

Asi podemos renovar nuestra actitud ante la vida.  Esto quiere decir, que aunque no podamos cambiar de trabajo, podemos buscar la forma de hacerlo diferente; podemos tratar de imaginar cuál es nuestra contribución al bienestar de los demás; qué estamos dejando al mundo a través de lo que hacemos.  Igual con nuestra relacion de pareja; no podemos cambiar de pareja cada año, pero si podemos darle un nuevo sentido a la relación renovándola con detalles y pequeñas muestra de afecto, mirándonos a través del otro y reconociendo lo bueno y lo malo. Procurar ser mejores cada día, poner lo mejor de nosotros mismos para que entregándonos de corazón, esa relación sea el motivo más importante para volver a casa despues del trabajo .  Recordar el momento en el que nos enamoramos por primera vez de esa persona, lo que vimos en ella que nos atrajo, las cualidades que la hacen tan especial y lo que aporta a nuestra vida, pues lo valioso nos llama, no tenemos que perseguirlo.14756317_l

El sentido de vida está ahí, en cada cosa que hacemos.  A veces nos cuestra trabajo verlo y por eso es necesario un alto en el camino.  La vida nos lo ofrece en ocasiones, en forma de crisis, de enfermedad, de sufrimiento, de pérdida o de cambio; pero en general es bueno que nosotros sin esperar a un momento de quiebre nos demos la oportunidad de volver a lo simple, a lo sencillo y a lo esencial.  No dejarnos llevar por las prisas, los problemas y la rutina, sino ser conscientes en cada momento de lo que hacemos, valorarlo y agradecerlo.  Volver a lo sencillo es dar un paseo dándonos cuenta del aire que nos golpea la cara, los pájaros que cantan, la naturaleza que nos rodea.  Es comer despacio, saboreando y disfrutando cada alimento, sin la contaminacion de pantallas de celulares y televisión. Es disfrutar una conversacion con nuestros hijos, con nuestra pareja o con nuestros amigos, plenamente conscientes del momento, atentos a lo que el otro dice.

¿Es sencillo verdad?  pero qué trabajo nos cuesta!! Este es un buen momento del año para que el propósito más importante sea el de encontrarle sentido a todo lo que hacemos y lograr hacerlo bien, a conciencia y con compromiso.  De ahí se derivan los demás propósitos, el éxito en la dieta, el cumplimiento en los horarios, el tiempo bien dado a los demás, compartir con los que más queremos, aprender un nuevo idioma o hacer la maestría que hemos ido posponiendo, etc…

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El vacio existencial no se llena con más horas de trabajo, más compras, más consumo de alimentos o de licor.  Se llena encontrando lo valioso y dirigiendo nuestros esfuerzos hacia lo que más nos importa.  Viviendo cada momento a plenitud, a conciencia.  Haciéndonos dueños de nuestra existencia, eligiendo libremente lo que queremos ser y siendo responsables de nuestras acciones.

La invitación en ésta ocasión es a mirar hacia adentro de nosotros mismos y reflexionar en lo verdaderamente valioso para nosotros.  Luego, dedicar unos minutos a ser agradecidos con las oportunidades y finalmente actuar decididamente en nuestros propósitos.  Los resultados no se harán esperar.

 

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El agradecimiento

img_2680Una de las fiestas que me gustan por ésta época y que se celebra en Estados Unidos es el día del agradecimiento.  Independiente del motivo por el cual los ciudadanos del norte celebren esta fecha, creo que es importante la reflexión al menos una vez al año, acerca de todo por lo que podemos y debemos estar agradecidos.  Es fácil en el día a día sumergirnos en las dificultades de la vida y sus afanes y olvidarnos de todo lo bueno que tenemos y nos ha sido dado sin siquiera haberlo pedido.  Pero nos falta detenernos a observar y sentir en un momento de silencio, el bien que nos rodea, empezando por la oportunidad de amanecer vivos, la naturaleza, los seres humanos que nos acompañan, el trabajo, el techo, el alimento y un largo etc…

Muchas personas carecen hasta de lo más elemental y padecen dolores y sufrimientos.  En estas circunstancias nos preguntamos si habrá algo por lo cual agradecer.  Un habitante de calle hace poco me dió la respuesta al contarme lo agradecido que estaba cada vez que salía el sol y también lo afortunado que era al tener como compañero de andanzas a su perrito.  También dentro de sus dificultades agradecía cada vez que alguien se tomaba el trabajo de hablar con él y valoraba a todos los compañeros de infortunio que encontraba en las calles. Ahí fue que me di cuenta que el agradecimiento es una virtud que dista mucho del simple “dar las gracias” que muchas veces se queda corto o se desvirtúa al hacerlo simplemente como un acto de educación pero sin la verdadera intención específicamente humana del agradecimiento.

El estar agradecidos implica a la persona, su libertad y su capacidad de salir de sí misma para verse en situación con respecto a los otros y a su relación con todo lo que le rodea. Es por esto que no necesariamente necesitamos bienes materiales para estar agradecidos.  Se trata de una actitud ante la vida que nos permite dejar el egoísmo de vernos sólo a nosotros mismos y compadecernos y poder vernos en relación con el otro, con las circunstancias y con una esperanza viva en un futuro cercano del cual somos dueños y responsables.

Nos corresponde vivir la vida que nos ha sido regalada de una manera positiva,  para poder ver las pequeñas cosas y su verdadero valor.  Dejar de preocuparnos sin necesidad y por tantas tonterías que tal vez otros ni siquiera se las plantean por las excesivas carencias que sufren.  Dar respuesta a la vida y encontrar el verdadero sentido en lo esencial e ir desprendiéndonos de los pesos pesados que cargamos a nuestras espaldas y que en nada contribuyen a nuestra felicidad sino por el contrario nos atan a una vida superflua llena de compromisos y “que dirán” pero vacía del cariño verdadero, de la entrega total al otro, del amor apasionado por vivir.

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El agradecimiento es una disposición interior, intencional y libre del ser humano que trasciende toda situación material y física y nos ubica en un plano espiritual en el que independientemente de las circunstancias que estemos pasando somos capaces de encontrar motivos para ver la vida desde lo bonito, valorando lo que se tiene, mirando al futuro de manera optimista y a la vez realista.

Como actividad práctica creo que llevar un diario de agradecimiento es una buena forma de hacer visible todo lo bueno que pasa por nuestra vida.  Cada día anotar una o dos cosas por las que podamos estar agradecidos nos lleva a hacer un alto cada día para mirar con otros ojos, lo que siempre hemos tenido al lado. Al final, tal vez tendremos cientos de cosas por las cuales nos sentimos agradecidos y podremos ver lo afortunados que somos.

Los invito hoy a dar gracias,  con el recuerdo agradecido de todo lo vivido, con la palabra “gracias” impresa en nuestra sonrisa permanente. Con la serenidad que nos da el mantener una filosofía de gratitud por la vida sencilla y diaria, por nuestras rutinas y todo lo que damos por sentado cada día.  Por la compañía de los nuestros y los que están por venir, por la oportunidad que se abre con cada amanecer, por la satisfaccion del deber cumplido cada noche.  Agradecimiento siempre!!

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