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¿Se vale hablar de amor en el ambiente laboral?

31159708_mSe suele hablar de amor solo de una manera romántica por lo que en los ambientes laborales casi que está prohibida ésta palabra ya que distrae de los objetivos que se tienen al interior de la organización.  Pero nos referiremos a un amor más alto, el amor espiritual, el amor de trascendencia que cabe no solo para las relaciones románticas sino para todo lo que hacemos en nuestra vida, incluyendo nuestro trabajo y las relaciones laborales con nuestros compañeros, nuestras relaciones personales etc…

Para encontrar el sentido en la vida hay varios caminos: por medio de lo que percibimos valioso que nos entrega el mundo, la naturaleza, el arte; por medio de lo que entregamos a los demás, las causas que abrazamos, la labor que realizamos y aquellos a quienes amamos y con quienes nos relacionamos.

IMG_1127El ambiente laboral es el lugar donde pasamos la mayor cantidad de tiempo y donde realizamos la mayoría de actividades cotidianas.  Cuando estas actividades no representan ningún valor para nosotros y no le encontramos más retribución que el sueldo que nos dan cada quincena, se convierte en un “calentar puesto” en la oficina y contar las horas para la salida.  Si eso sucede cada día, el trabajo como obligación se convierte en pesadilla, en carga pesada.  Inclusive aunque seamos altos ejecutivos exitosos, cuando el único valor es el dinero, llega la rutina, la obligación, el vacío existencial y el “síndrome de burn-out” con sus consecuencias para la salud física y mental.

Pero cuando nuestro trabajo es el medio para dejar huella y realizamos esa labor con lo que nos es único y específico, entonces encontramos la forma de autotrascender hacia objetivos y bienes mayores que abarcan no solo una remuneración sino un bien a la organización, a los compañeros y a la comunidad a la cual pertenecemos.

Así encontramos el éxito que llega no como un fin sino como la compensación a la labor realizada con amor y entrega personal.  El éxito laboral se mide en términos de la coherencia entre nuestra vida y nuestro trabajo, el cómo nos identificamos con la labor que realizamos al interior de una organización y el que cumpla con un objetivo de vida y unas metas que nos hayamos propuesto.

Mediante un trabajo con sentido, encontramos un sentido en la vida.

22345747_sEl amor o entrega a la labor es la base para poder trabajar con convicción y poder ejercer un liderazgo basado en el respeto por el otro, la empatía y la compasión.  Compañeros de trabajo, colaboradores, generan un clima organizacional que invita y atrae al trabajo bien realizado.  La competencia como fin y sin respeto por el otro, solo genera un clima laboral malsano que a la larga se traduce en baja productividad.

Algunos tips:

  1. De gracias por su trabajo cada día y revise qué es lo que lo hace importante, qué es lo valioso de esa labor para usted y para los demás.
  2. HÁGALO LO MEJOR POSIBLE, poniendo eso que lo distingue de los demás en su labor. Su alegría, su reflexión, su meticulosidad, su amabilidad… y haga de esa labor algo único y especial. No importa la profesión sino el modo en que la ejercemos como decía Viktor Frankl.
  3. Tenga objetivos claros en su vida personal, su vida laboral y al interior de la organización. No muchos, pocos pero claros.  Y trabaje por conseguirlos.  Usted es el único responsable de sus logros.  Si se queda culpando a los demás solo se desgasta, se desmotiva y no logra sus metas.
  4. Trate de ser coherente en su vida, sus acciones, sus metas y procure que sus objetivos estén alineados con los de su empresa. Si van en contravía… que su meta sea el cambio de empresa.  Uno debe ser coherente para lograr encontrar el sentido en un proyecto vital.  No puede tener unos valores y trabajar por otros que le son exigidos.
  5. Invierta tiempo en conocer sus propios valores, verse a futuro como persona y como miembro de una organización, tener claridad existencial.
  6. Por último, somos seres de comunidad. Nada podemos hacer solos.  Necesitamos de los demás para lograr nuestros propósitos.  Así que es bueno ver al otro como un ser humano que comete errores al igual que nosotros.  Reconocer las debilidades así como las fortalezas de todos nos llevan a complementarnos, unir fuerzas y cooperar.

El respeto y dar a los demás el valor y dignidad que merecen hace que se proyecten  y logren más de lo que pudiéramos esperar.

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Si me quieres, dímelo y si no…

Cuando escribo me gusta hacerlo sobre los temas que más importan en algunas situaciones cotidianas que vivimos los seres humanos.  Y estos días a raíz de muchos mal entendidos, expresiones mal dichas, palabras fuera de contexto, escuchas tergiversadas, estaba pensando en la importancia de la “buena” comunicación.

La palabra comunicar viene del latín, “communicare”, que significa poner en común. Comunicarse es compartir experiencias, sentimientos, temores e ilusiones; es estar EN relación, entender y SER entendido: dar y recibir conocimientos; provocar cambios y modificar las conductas en los demás y en uno mismo.

La mayoría de problemas creo yo, se derivan de una comunicación pobre y deficiente.  Por no querer ofender, maquillamos lo que queríamos decir y como consecuencia, nos entienden algo diferente.  Por aquello del respeto, de la prudencia y mil otras virtudes que queremos cultivar, no comunicamos nuestros sentimientos, lo que nos gusta y lo que nos disgusta, lo que nos ha molestado o lo que deseamos.  Y al final no obtenemos aquello que pedíamos.  Viene la frustración, el enojo, el no sentirnos entendidos ni atendidos, el aislamiento etc…

¿Hasta donde podemos ser francos y sinceros y expresar sin adornos ni rodeos lo que queremos decir exactamente?

Estaba pensando que es muy fácil decir “te quiero” a alguien que realmente queremos, (bueno, no para todo el mundo es fácil) pero en general es más sencillo que quedarnos callados y no contestar con un “yo también” cuando en realidad no lo sentimos.Es lo mismo que decir “estás muy bonita” cuando en realidad pensamos que parece un espantapájaros, pero… ¿seríamos capaces de decir esto último? ¿O es mejor, simplemente callar?

La comunicación se rige por muchas costumbres y usos culturales; de hecho, la cultura se construye con base en la comunicación de sus miembros.  Por ejemplo, hay sociedades donde para el varón es impensable expresar sus sentimientos y algunas en las que se espera de una mujer, que diga siempre cosas suaves y bonitas.  En otros casos, debido al trabajo de cada persona el uso del lenguaje es tan especifico y técnico, que escasamente se entienden entre colegas.

IMG_2774En todos los ambientes es importante que las personas sean responsables con su forma de comunicarse con los demás y asuman lo que dicen y lo que reciben con una apertura de mente que enriquezca la interacción entre ellas.

Enseñar a los niños a comunicarse adecuadamente empieza por no dejar que hablen con señas, aunque les entendamos todo como padres.  Es necesario enriquecer su vocabulario, llamar a las cosas por su nombre, evitar tabúes en algunos temas y ser francos y sinceros en todo momento.

Sería conveniente también que los convencionalismos sociales no estuvieran por encima de las palabras y que pudiéramos expresar nuestros sentimientos sin ambigüedades.  Cuando se dice NO es NO y no se debe dar pie a interpretaciones.  La idea no es “quedar bien” a pesar de todo, sino ser claros al comunicarnos, verbal y no verbalmente.

Puede afirmarse que la comunicación es el soporte del ser humano en su desarrollo emocional, familiar, laboral, social, económico, político, cultural y científico. De la claridad en la comunicación depende, en gran medida, el éxito de cualquier actividad humana y las relaciones entre los individuos.

 

Aquí algunos tips para una buena y clara comunicación:

  • IMG_3836Di las cosas con franqueza y sin rodeos.  Esto significa minimizar el número de palabras para que puedas ser bien entendido. ¡Pide exactamente lo que quieres!
  • Utiliza bien tu lenguaje, las palabras tienen significado y no podemos utilizar palabras hirientes o soeces para expresarnos sin esperar una reacción airada del otro lado.  Se suave en la forma pero directo en el fondo.
  • Al igual que lo que dices debe ser claro y breve, al recibir una comunicación debes ceñirte a lo que dice exactamente.  Rumiar las palabras e intentar darles otros significados sólo nos confunde y nos hace poner pensamientos en otros que quizá nunca hayan existido.
  • Cuando no entiendas algo o tengas dudas, PREGUNTA.  ¡Así de fácil!
  • Respira antes de hablar.  Esto significa, darles un tiempo a nuestras emociones primarias para que no sean ellas las que hablen por nosotros.  Cuando nos encontramos ante una emoción fuerte lo que decimos, acompañado de nuestro lenguaje no verbal puede ser mal interpretado.  La emoción primaria dura máximo 5 minutos, así que es mejor esperar y pensar bien las cosas antes de hablar.
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    Mira siempre a los ojos de tu interlocutor, pon atención, no pienses en nada mas 
    cuando conversas. Eso es respeto.

 

Sólo dos claves:  Ser claro y preguntón.

 

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El agradecimiento

img_2680Una de las fiestas que me gustan por ésta época y que se celebra en Estados Unidos es el día del agradecimiento.  Independiente del motivo por el cual los ciudadanos del norte celebren esta fecha, creo que es importante la reflexión al menos una vez al año, acerca de todo por lo que podemos y debemos estar agradecidos.  Es fácil en el día a día sumergirnos en las dificultades de la vida y sus afanes y olvidarnos de todo lo bueno que tenemos y nos ha sido dado sin siquiera haberlo pedido.  Pero nos falta detenernos a observar y sentir en un momento de silencio, el bien que nos rodea, empezando por la oportunidad de amanecer vivos, la naturaleza, los seres humanos que nos acompañan, el trabajo, el techo, el alimento y un largo etc…

Muchas personas carecen hasta de lo más elemental y padecen dolores y sufrimientos.  En estas circunstancias nos preguntamos si habrá algo por lo cual agradecer.  Un habitante de calle hace poco me dió la respuesta al contarme lo agradecido que estaba cada vez que salía el sol y también lo afortunado que era al tener como compañero de andanzas a su perrito.  También dentro de sus dificultades agradecía cada vez que alguien se tomaba el trabajo de hablar con él y valoraba a todos los compañeros de infortunio que encontraba en las calles. Ahí fue que me di cuenta que el agradecimiento es una virtud que dista mucho del simple “dar las gracias” que muchas veces se queda corto o se desvirtúa al hacerlo simplemente como un acto de educación pero sin la verdadera intención específicamente humana del agradecimiento.

El estar agradecidos implica a la persona, su libertad y su capacidad de salir de sí misma para verse en situación con respecto a los otros y a su relación con todo lo que le rodea. Es por esto que no necesariamente necesitamos bienes materiales para estar agradecidos.  Se trata de una actitud ante la vida que nos permite dejar el egoísmo de vernos sólo a nosotros mismos y compadecernos y poder vernos en relación con el otro, con las circunstancias y con una esperanza viva en un futuro cercano del cual somos dueños y responsables.

Nos corresponde vivir la vida que nos ha sido regalada de una manera positiva,  para poder ver las pequeñas cosas y su verdadero valor.  Dejar de preocuparnos sin necesidad y por tantas tonterías que tal vez otros ni siquiera se las plantean por las excesivas carencias que sufren.  Dar respuesta a la vida y encontrar el verdadero sentido en lo esencial e ir desprendiéndonos de los pesos pesados que cargamos a nuestras espaldas y que en nada contribuyen a nuestra felicidad sino por el contrario nos atan a una vida superflua llena de compromisos y “que dirán” pero vacía del cariño verdadero, de la entrega total al otro, del amor apasionado por vivir.

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El agradecimiento es una disposición interior, intencional y libre del ser humano que trasciende toda situación material y física y nos ubica en un plano espiritual en el que independientemente de las circunstancias que estemos pasando somos capaces de encontrar motivos para ver la vida desde lo bonito, valorando lo que se tiene, mirando al futuro de manera optimista y a la vez realista.

Como actividad práctica creo que llevar un diario de agradecimiento es una buena forma de hacer visible todo lo bueno que pasa por nuestra vida.  Cada día anotar una o dos cosas por las que podamos estar agradecidos nos lleva a hacer un alto cada día para mirar con otros ojos, lo que siempre hemos tenido al lado. Al final, tal vez tendremos cientos de cosas por las cuales nos sentimos agradecidos y podremos ver lo afortunados que somos.

Los invito hoy a dar gracias,  con el recuerdo agradecido de todo lo vivido, con la palabra “gracias” impresa en nuestra sonrisa permanente. Con la serenidad que nos da el mantener una filosofía de gratitud por la vida sencilla y diaria, por nuestras rutinas y todo lo que damos por sentado cada día.  Por la compañía de los nuestros y los que están por venir, por la oportunidad que se abre con cada amanecer, por la satisfaccion del deber cumplido cada noche.  Agradecimiento siempre!!

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Autoridad basada en el respeto y la admiración

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“Para ser un buen gobernante, es condición necesaria ser buena persona” Aristóteles

El líder debe ser una persona equilibrada, inteligente y emocionalmente estable para poder ejercer una autoridad sana, diferente de ser un líder autoritario.  La autoridad sana del líder se basa en el respeto y admiración de su equipo de trabajo más que en las órdenes que da todo el tiempo.

El buen líder se identifica con los miembros de su equipo, se pone la camiseta y ante todo da ejemplo, de tal manera que sus subordinados lo seguirán con la convicción de que el trabajo en equipo rinde sus frutos y no con el sentimiento de ser explotados en favor de un jefe que se vanagloria de los éxitos sin mover un dedo.

Pero esto es mas fácil decirlo que hacerlo, pues nadie ha nacido sabiendo mandar y tampoco es una asignatura en la universidad.  La mejor forma de convertirse en un líder es comportándose como tal, dentro de un proyecto, viviéndolo desde dentro, con responsabilidad, es decir, sin que nadie le tenga que estar diciendo que hacer todo el tiempo.

El buen líder es un buen guía.  Y solo conocemos al ser humano verdaderamente, en situaciones de poder, donde pueda mover los hilos de las diferentes situaciones y tenga personas que por su condición de subordinados “deban” hacer obedientemente lo que se les diga.

Es por esto importante que diferenciemos entre poder y autoridad.

“El poder es la prueba del hombre” Proverbio griego

Mientras el poder es la capacidad que tiene una persona para hacer cumplir sus mandatos, la autoridad es ese poder que nace del prestigio o influencia que tiene una persona por sus méritos, otorgada por los demás.  Cuando el poder busca su propio bien, la autoridad busca el bien de los subordinados, servir.  El poder vence, la autoridad convence, conquista la voluntad de la gente sin subyugar ni amenazar.  De ahí se derivan el respeto y la lealtad, al contrario del odio y el falso respeto generado por un poder mal ejercido.  De la autoridad surge poder pero no al contrario.

El poder no puede cambiar una realidad a su antojo, aunque cree que lo puede todo y lo controla todo.  Pero en realidad, si no va acompañado de sanciones y castigos que se hagan realidad, ni siquiera la amenaza servirá de nada, pues no puede influir en la libertad interna de las personas y ellas al final tomarán su propia decisión.  El autoritarismo es esa forma totalmente negativa de usar el poder, tomándose el destino del otro en sus propias manos.  Hace temblar, es desbordado en sus abusos y es una total muestra de falta de autoridad y fortaleza.  El autoritario es débil, inseguro de si mismo y de sus capacidades.

Algunos tips sobre autoridad…

  • El ejemplo, la honestidad y la congruencia del líder son los medios para alcanzar autoridad.
  • Dejar crecer en libertad y aceptar al otro en sus debilidades y fortalezas. No se trata de adoctrinar subordinados, sino de trabajar juntos y aportar lo mejor para el desarrollo personal y de la empresa.
  • El líder mas que coacción necesita el consenso, la persuasión, la cortesía y la paciencia. Es básico el respeto por las opiniones ajenas y ser flexible para cambiar su punto de vista si es razonable y necesario.
  • El líder debe comunicar e involucrar a su equipo en un proyecto que sea interesante, viable y capaz de entusiasmar a las personas. Esto hará un equipo de trabajo con la misma camiseta, comprometido en el logro exitoso de las metas.
  • El equipo de trabajo hoy en día se caracteriza por ser una red interconectada de colaboración, con muy escasas jerarquías. Por lo tanto, el liderazgo ya no deriva del puesto o del título, sino que el nuevo líder es sencillo y humilde para prestar un servicio en favor del proyecto a realizar, en compañía de sus colaboradores.
  • Sus cualidades deben ser de entusiasmo, comunicación eficaz y eficiente, escucha atenta a las necesidades de su equipo, conocimiento personal de cada miembro, capacidad de empoderamiento y apoyo. La autoridad es servicio, satisfacción de las necesidades y las expectativas de las personas.
  • La pregunta de quien tiene autoridad debe ser “¿Qué puedo hacer por los demás? ¿Cómo puedo aportar de acuerdo con mis talentos y poner al servicio del equipo para lograr la meta?”
  • Un líder comprometido, es el primero en sacrificar su propio tiempo, gustos, energías, dinero etc… es el que se entrega completamente. Así que si pide puntualidad, debe ser el primero en llegar; si pide honestidad, debe ser el primero en dar el crédito al equipo y a cada miembro antes que así mismo; si pide dedicación y especial cuidado en seguir las normas empresariales debe ser el primero en cumplirlas…
  • Nunca se ejerce la autoridad a ciegas. Es necesario que el líder escuche y luego actúe.  Al involucrar a sus colaboradores obtiene información valiosa, junta conocimientos, tiene en cuenta los intereses de las personas y logra una visión mas amplia que le dará una toma de decisiones mas acertada.
  • El líder se hace querer por sus buenas relaciones interpersonales, sin embargo, el liderazgo no es popularidad. Va mas allá, inspirando confianza en sus intenciones y en su capacidad y talento.
  • La autoridad se gana respetando a los demás, inspirando confianza, con integridad, sin jugar con las personas ni utilizarlas en beneficio propio.
  • Por supuesto en una organización existen reglas, objetivos, métodos y formas de hacer las cosas y quien pertenezca debe por lo general cumplirlas. El líder puede ser flexible, respetar a las personas y rechazar las acciones contrarias a la misión, visión y reglas de juego de la empresa.
  • El líder toma en cuenta la opinión de sus colaboradores, no exige obediencia ciega, sino que razona, informa y comunica y también se nutre con las experiencias de los demás. Así la decisión tomada será en conjunto y todos verán su aporte plasmado en ella.  Esto lleva al compromiso.
  • Por último, y no menos importante, es el reconocimiento. El líder siempre anima, forma, hace sentir importante a sus colaboradores y objetivamente alaba el trabajo bien hecho, dá el crédito debido y nunca se apropia de las ideas y aportes de los demás.  La ética es la base de la confianza y el buen líder es ante todo un ser honesto y agradecido con su equipo de trabajo.  No piensa en que va a perder su poder si trata bien a los demás sino que es consciente de que un colaborador es valioso, es el mejor activo del éxito de su empresa.

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Bibliografía

Luna-Arocas, R. (2010). El líder no nace… ¡Se hace!. Ediciones Obelisco. España

Sánchez-Fuentes, F. (2003). Desarrollo y formación de líderes. Ed. El Arca. México.

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La comunicación eficaz

 

En la comunicación entre personas, entran en juego muchos elementos y muy importantes, ya que de ellos depende nuestro entendimiento mutuo y las relaciones interpersonales que desarrollemos durante nuestra vida.

Básicamente todos aportamos un cuerpo, unos valores y creencias, unas expectativas, un pasado y unas vivencias, unos sentidos, unas habilidades para hablar y expresarse, un cerebro, etc… Unos en mayor o en menor medida trabajados, explorados y mejorados.

La comunicación funciona en tiempo presente, uno IMG_1182frente al otro captamos con nuestros sentidos la apariencia personal, la voz, el olor, el tacto en algunas ocasiones, y la mente nos dice el significado de cada sensación dependiendo de nuestra experiencia pasada, con nuestros padres, figuras de autoridad, aprendizaje y habilidades.  Es decir que algo nos puede parecer molesto, -por ejemplo si detectamos un tono de voz fuerte que nos recuerda castigos en nuestra niñez-, o un olor característico de algo que nos parecía agradable puede resultar en un recuerdo inconsciente amable que nos llevará a relajarnos y desear continuar con la conversación.

Casi todo el mundo nos recuerda a otra persona, y podemos identificar a quien está en frente, con aquella.  Ambas personas pasamos por lo mismo y no sabemos a ciencia cierta, que piensa, siente o intuye aquel que está en frente.  Adivinamos e imaginamos, y muchas veces todo esto se convierte en hechos para nosotros, que nos llevan a tener una opinión del otro y unos sentimientos determinados aun antes de empezar a hablar. Podríamos reaccionar desfavorablemente hacia el otro, y este no comprender que sucede, sintiéndose confuso e incluso, formándose otra opinión errada sobre nosotros (antipatía, superioridad, etc…)

La comunicación con el otro depende de que tanto queremos compartir de nosotros mismos, si somos abiertos o tenemos algo que esconder, de cuál es nuestro estado de ánimo y si queremos que el otro se  entere.  Somos realmente abiertos, francos y directos?

Normalmente escondemos nuestro interior y nuestras comunicaciones son superficiales.  Formamos barreras para que los demás no se enteren de nuestros sentimientos, tendemos a mostrar sólo la parte amable, lo bueno y queremos que la opinión sobre nosotros sea inmaculada.  Estamos condicionados por lo que piensen los demás y tenemos estándares preestablecidos que nos impiden ser auténticos.

El tono de voz que utilizamos es muy importante, ya que muchas veces hasta las palabras pueden pasar inadvertidas por un tono inadecuado.  Hablaríamos diferente si nos oyéramos más a menudo.  Tonos impositivos, condescendientes, burlones.  El tono delata nuestro pensamiento y el otro se da cuenta antes que nosotros mismos, generando una reacción adversa.

Nos hemos escuchado ante un micrófono? En una grabación?  Casi siempre nos parece una voz ajena, fuerte.  La grabación no  distorsiona, así nos oímos realmente. La voz puede modularse, educarse.  Con un poco de práctica, podemos hacer que nuestra voz sea dulce, tranquila, serena, o si lo queremos, fuerte e impositiva.  El tono de voz puede constituirse en una barrera en la comunicación cuando siempre sonamos como dando órdenes (y para nosotros es “ser sinceros, directos y claros”).  La voz es la que nos ayuda a captar el sentido de las palabras y es por eso importante que concuerde con lo que realmente queremos expresar.

“La falta de conocimiento de cómo lucimos, sonamos y cómo nuestro tacto es sentido por otros, es muy común y también es responsable de muchas desilusiones y sufrimientos dentro de las relaciones humanas.  Lo que es muy importante recordar, es que está uno en el presente, en el aquí y el ahora. Los ojos ensombrecidos por los errores de lo pasado y el temor de lo futuro, limitan la perspectiva y ofrecen poca oportunidad de crecimiento o cambio”.  (Satir, V. 2002)

La distancia física es un punto importante también.  Demasiado cerca, invade el espacio propio, pero muy lejos, crea tensión en la relación.  Para una buena comunicación, aproximadamente un metro de distancia es lo ideal.  Especialmente cuando se es niño, existe una gran distancia con el adulto que siempre está a una gran altura!  Nos comunicamos siendo pequeños y mirando para arriba durante muchos años, así que terminamos sintiéndonos pequeños siempre, y con puntos de vista equivocados de nosotros mismos y de nuestros padres.

El adulto está cómodo con sus brazos abajo y el niño incómodo con su brazo hacia arriba.  Lo lógico es que intente soltarse, lo cuál será interpretado como algo negativo y el adulto se enojará.  Tal vez el niño solo quería ponerse cómodo.

Para tener una comunicación efectiva, es importante estar al mismo nivel, frente a frente.  En el caso de los niños, para hablar con ellos será muy importante ponernos a su nivel o ellos al nuestro.  Debe haber contacto visual y no olvidar que en los niños la comunicación con sus padres es la primera experiencia que forma las imágenes y expectativas, que le ayudarán a tener comunicaciones efectivas cuando crezca.

Las buenas relaciones humanas dependen en gran medida de la interpretación que hagamos de las intenciones del otro.  El lenguaje se compone no solo de palabras, sino de expresiones corporales, sonidos y actitudes que nuestra mente debe leer entre líneas y formar un conjunto con un mensaje concreto.  En últimas, las palabras son solo una parte, ya que su significado depende de muchas variables.

En la comunicación, el escuchar y el mirar deben ser resultados de una atención total hacia el otro.  Cuando nos comunicamos, debemos centrarnos en eso, dejando de lado cualquier otra actividad… y no solo por respeto!  Pagamos un precio muy elevado cuando no vemos o no oímos con precisión y luego hacemos suposiciones ante las que nos comportamos como si fueran hechos.

La atención al otro debe ser total.  Que pasa cuando en nuestro interior empezamos a hacernos preguntas?  A formarnos opiniones? A reflexionar antes de que el otro haya terminado su idea?

Aunque le miremos fijamente, y el otro crea que estamos al 100% en la conversación, tendremos que inventar o adivinar lo que quiso decir, o terminaremos por pensar que dijo lo que nosotros quisimos que dijera.  Cuando nos centramos en nuestros pensamientos, dejamos de escuchar y empezamos a aparentar o simular. Es fácil malinterpretar a la gente, haciendo conjeturas sobre lo que quieren decir.

También hay personas que creen que no importa la forma como digan las cosas, ya que todo el mundo tiene la obligación de entender lo que dicen u omiten.  Virgina Satir (2002) lo nombra como el “método de la telepatía” y lo ejemplifica con el caso de un joven cuya madre lo acusaba de romper un convenio entre los dos, según el cual él debía decirle a ella cuándo iba a salir. Él insistió en que sí se lo había dicho. Como prueba, le dijo: “Me viste planchar la camisa el otro día y sabes que nunca me plancho una camisa a menos que tenga que salir”.

Otro de los problemas es el descuido al hablar.  No somos claros, ni nombramos específicamente las cosas.  Creemos que por nuestra experiencia todos entenderán lo mismo que nosotros.  Cuando decimos a un niño: “Deja de hacer eso”, ¿A que se refiere eso?  O a un adolescente: “Pórtate bien”  ¿Exactamente cómo, qué esperamos de él/ella?  Debemos ser claros cuando hablamos y referirnos al comportamiento que deseamos sin pretender que ellos nos entiendan y actúen como nosotros lo esperamos. No asumamos que la otra persona está en sintonía con nosotros y entiende lo que para nosotros es obvio.

Damos por descontado, que si el otro vive con nosotros, nos ama, nos conoce, entonces sabrá lo que pensamos, queremos etc… Muchas veces no se demuestran los sentimientos porque se cree que los demás ya los conocen.  Nos es más fácil expresar lo que no nos gusta, que decirle a alguien que lo apreciamos.

Si logramos una comunicación abierta y fluida donde todos los elementos del mensaje van en la misma dirección, se suavizarán las rupturas, los desacuerdos, se minimizarán las diferencias, se logrará el entendimiento entre las personas.  No será necesario culpar a otros, desenredar malentendidos, calcular nuestros pensamientos y respuestas.

Cuando somos abiertos y francos, podemos disculparnos al cometer un error, escuchar la crítica sin reaccionar violentamente, evaluar nuestras acciones y ofrecer alternativas.  Cuando somos abiertos mostramos nuestros sentimientos, abiertamente, sin dar pie a las suposiciones, libremente.  No damos a entender algo que no somos, que no sentimos, que no queremos.  Y evitamos problemas.

La comunicación debe ser transparente, sin ambigüedades.  El mensaje, sencillo y directo. Debe ser total, es decir, que expresamos con nuestras palabras, lo mismo que nuestro cuerpo, nuestro tono de voz, nuestra mirada.  Si es enojo, lo es, porque estamos realmente enojados.   No hay lugar a zalamerías, ni sonrisitas, pero tampoco al irrespeto ni al insulto.  Cuando somos francos no tenemos la necesidad de que nuestras palabras aumenten de calibre para que el otro entienda lo que queremos decir, ni es necesario gritar, pues queda claro el punto.

La persona franca inspira confianza, se sabe cuál es la situación con ella, y se siente uno bien en su presencia. La posición es una de entereza y de libre movimiento.  Esto no se alcanza de la noche a la mañana, se cometerán errores, habrá siempre alguien a quien no le guste, habrá críticas, muchas muy útiles.  Pero se logrará una comunicación sincera, donde lo que se expresa es lo que se siente y lo que se cree por convicción y no porque se tenga miedo de perder el respeto de los demás.

El ser abierto te permite tener integridad, sentido de responsabilidad, honradez, competencia, eficacia.  El no serlo te lleva a actuar por conveniencia, sin convicciones, como una veleta donde lo lleva el viento que mas le presiona.  Genera ineficacia, soledad, deshonestidad.

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Un poco sobre nosotros

Mediante el Coaching de Vida buscamos apoyar a las personas en su desarrollo integral y el mejoramiento de sus relaciones laborales y familiares para lograr una vida plena, tranquila y feliz.

Acompañamos a las personas a descubrir y definir proyectos de vida trascendente y encontrar el sentido en situaciones de cambio, difíciles y dolorosas.

Promovemos una cultura del perdón como medio para sanar la propia alma y superar el estancamiento al que lleva el rencor y el resentimiento.

Ofrecemos charlas y talleres de formación que ayuden a potenciar los valores y las competencias de las personas y mejorar las relaciones en los equipos de trabajo.

Encontrar el sentido de vida en el trabajo, en la relación de pareja, en la educación de los hijos y en la vida social nos lleva a vivir con pasión poniendo lo mejor de nosotros mismos y superando los mayores obstáculos.

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