Publicado en Educación, Formación de líderes, Relaciones familiares, Relaciones personales, Sentido de vida, Vocación como misión en la vida

¿Duele crecer?

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Wake Forest, NC

Me encuentro dejando a mi hijo en la universidad.  Los sentimientos son encontrados; me siento orgullosa de dejar un joven lleno de expectativas y sueños por cumplir, una persona que quiere ser parte de este complejo mundo y ante todo un buen ser humano, con defectos y cualidades, que comete errores, se cae y se levanta mejor y más fortalecido.

También siento tristeza por una separación que en todo caso debe darse y es natural, pues como lo hemos escuchado miles de veces… “los hijos son prestados”.  Son seres humanos únicos e irrepetibles y con una misión especial en su paso por la vida.  No es nuestra misión sino la suya.  Es su vida la que tienen que vivir, no la nuestra¡Pero me va a hacer falta su presencia en casa!.

Hace varios años, se era adulto a los doce años.  Los hijos a esa edad debían empezar a producir,  ayudar económicamente en el hogar y colaborar con las labores del campo y de la casa.  A los 16 o 18 ya tenían una familia y eran responsables por ella, nadie decía que eran muy jóvenes para la responsabilidad.  Con el tiempo, los años de educación y el acceso a ella nos han llevado a tener hijos mayores de edad para votar, manejar un carro y beber licor pero con apenas alguna responsabilidad, si acaso en sus estudios, de los cuales también varios padres se hacen cargo al hacerles las vueltas de la universidad, llevarlos o ponerles un “chofer” para su transporte, hablar con los profesores cuando encuentran alguna dificultad etc…

Me he encontrado con personas que me miran raro cuando les digo que he mandado 40372199 - white butterfly isolated on white backgrounda mis hijos a estudiar afuera, no porque crea que nuestras universidades no son buenas, de hecho pienso que son excelentes, sino por el hecho de despegarlos de las comodidades caseras y “obligarlos” a hacerse cargo de sus vidas, en lo cotidiano.  Cuando están en casa, ¿quién resiste la tentación de consentirlos?  Estando fuera deben trabajar para lo del día a día, encargarse de mantener su cuarto en orden, su ropa limpia, alimentarse correctamente y estar sanos.  Y por supuesto sacar las mejores notas posibles pues es su propio futuro, no el mío, el que se están forjando. ¡La comodidad nos estanca, aunque tengamos miles de conocimientos

Puede ser que crecer sea duro, pero vivir una vida responsable nos ayuda a conocernos mejor y encontrar lo que para cada uno de nosotros tiene sentido.  Un ser humano a los 18 años es capaz de hacerlo.  ¿Por qué creemos que nuestros hijos no son capaces?  ¿No confiamos en el trabajo realizado?  De seguro cada uno de nosotros ha hecho su mejor esfuerzo y nuestros hijos son excelentes personas, lo que no significa que no cometan errores.  Pero de cada error se aprende, de cada fracaso se sale con mayor fuerza para afrontar el siguiente reto.

Si no se fracasa o si los padres siempre estan a cargo, no se crece, se acaban los retos y la vida se vuelve monótona, aburrida y predecible.  Caemos en el vacío existencial.

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Twelve Apostles, Australia

La invitación hoy es a reflexionar, pensar con qué herramientas hemos dotado a nuestros hijos.  ¿Los hemos nutrido seguramente con mucho amor en la parte sentimental, física, intelectual, académica, espiritual?  ¿hemos tenido la fortaleza de nutrir tambien su carácter y su voluntad o hemos cedido ante cualquier berrinche? ¿hemos dado lo MEJOR de nosotros al no hacer NADA por ellos en los momentos necesarios, para darles la oportunidad de crecer, resolver sus problemas, frustrarse un poquito y encontrar maneras creativas de salir adelante? ¿les hemos dado la OPORTUNIDAD de demostrar sus capacidades? o ¿los hemos tratado de ineptos al hacerles todo y entregarles todo resuelto y en la mano?

Bueno, volveré a mi casa, sin mi hijo, a seguir desarrollando la siguiente parte de mi vida,  excitante y llena de expectativas.  Ya no tendré que ejercer mis maestrías en chofer profesional, nutricionista, consejera, costurera y tantos otros que tenemos las mamás.  Me dedicaré nuevamente a lo que más me gusta, dar charlas y hacer terapia de perdón, ejercer mi profesión de Coach logoterapéutico, ayudando a otros a encontrar el sentido en sus trabajos, familia y relaciones personales.

Un abrazo para todos y bienvenidos los comentarios.cropped-45.jpg

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El perdón y sus alcances

El tema del perdón es ¡tan necesario hoy en día! Vemos relaciones rotas, ambientes de trabajo competitivos en lugar de colaborativos, comunidades enfrentadas y en general una sociedad quebrantada por el odio, el resentimiento y los deseos de venganza.

IMG_0857No hemos sido creativos en la forma de resolver nuestras diferencias y nuestro lenguaje es agresivo, somos violentos y faltos de toda compasión con el otro.  Se le ha perdido el valor sagrado al respeto por vida humana y a la integridad física y moral del otro.

Por supuesto no podemos generalizar, pero en el ambiente se respira un aire triste gracias a un sin número de noticias que nos dejan con el alma arrugada y un sabor amargo que nos cuestiona y nos lleva a reflexionar cuál ha sido nuestro papel en la violencia, bien sea por acción o por omisión.

Nos hemos dejado de mirar como seres humanos capaces de realizar los actos más bondadosos (y también los más aberrantes…) y nos hemos convertido en meros enemigos donde nos miramos únicamente al interior, a nuestras propias necesidades y no nos fijamos en el otro que también como yo, tiene debilidades, fortalezas, hijos, padres, hermanos, amigos, deseos, esperanzas, luchas.

La familia es la primera escuela de perdón. Lo que aprendamos allí será lo que salgamos a compartir a nuestro alrededor. ¿Qué nos espera si en nuestras familias no existe una actitud de perdón hacia quienes más amamos?

Una actitud habitual de perdón (es decir que hay que ejercitarlo como si de los músculos se tratara)nos llevará a tener mejores relaciones personales y un ambiente laboral más amable y colaborativo. Pero para tener esta habilidad, necesitamos saber exactamente lo que significa el perdón y cuáles son sus alcances.

Perdonar empieza por saber que somos personas que merecemos ser tratadas con respeto.  Debemos empezar por reconocer que hemos sido heridos y que tenemos el derecho de sentirnos dolidos, furiosos y resentidos.  No requiere que neguemos nuestros sentimientos ni que olvidemos las ofensas.

El proceso del perdón no produce amnesia. Pero el perdón nos ayuda a transformar el recuerdo para que se convierta en crecimiento, compasión y deseo de hacer el bien sin necesidad de venganza.  El perdón no significa que no se haga justicia, ni que el ofensor no pague por lo que hizo, pero si nos vuelve creativos en la forma de justicia, para que no se perpetúe el castigo que no repara ni transforma.  La idea de justicia se conviertecon el perdón, en una forma de devolver a la sociedad seres humanos (víctima y ofensor) reparados, fortalecidos y útiles para ayudar a crear un mundo mejor para todos.

Al final el perdón es la acción por la que una persona decide cambiar su forma de reaccionar frente a otra persona que ha hecho algo considerado como ofensa y renuncia a ejecutar acciones de venganza, retaliación u odio. Gratuitamente, aunque el otro no lo merezca, aunque el otro no lo haya pedido, aunque el otro no esté presente.  Es el mejor regalo que me doy para recobrar mi paz interior. Perdonar es recordar sin dolor.

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¿Por qué nos comparamos?

Creo que nacemos de una forma pura y sin contaminación al igual que afirma Heidegger que “el hombre ha sido arrojado a la existencia” en un mundo que no conoce, del cual no tiene información alguna.  Sin embargo al nacer entramos en contacto con ese mundo compuesto por personas, sonidos, colores, naturaleza, situaciones y circunstancias que irán moldeando nuestro carácter poco a poco.  Cada uno de nosotros viene con una información genética única y vive en un ambiente del que recibe todos los estímulos de manera especial y personal.  Ese temperamento con el cual hemos venido nos permite percibir cada sonido cada palabra, cada gesto de manera individual por lo que inclusive los gemelos idénticos que vienen con una información genética idéntica, tienen un contacto único con el mundo que los rodea.  Es decir, no hay otro igual a nosotros.18978178 - many colorful hands waving and symbolicind diversity

Lo curioso es que pareciese que eso que nos hace tan especiales como seres humanos nos molesta y nos lleva a estar en constante comparación e imitación de lo que son los demás.  Ahí es donde perdemos esa autenticidad de lo que somos y nos vamos mimetizando con lo que el mundo espera de nosotros convirtiéndonos en un simple producto de lo que esté de moda en el momento.

La vida se transforma en un constante “dar la talla” o “encajar” en una sociedad que desde pequeños nos arrebata nuestra verdadera identidad.  Se ha convertido en un problema crecer.  Los tiempos naturales, en los cuales cada ser humano va alcanzando sus propias destrezas se han convertido en escalas estándares y si no cumplimos con los cuadros de comportamiento, de motricidad fina o gruesa en el tiempo estipulado, ya se nos cataloga como perezosos en el mejor de los casos y siempre seremos sujetos de terapias hasta igualarnos con los demás.

la-envidiaHay ahora un nivel de perfección pre establecido, no se acepta a los jóvenes explorar y cometer errores.  Acaso los padres no nos sentiremos orgullosos de nuestro hijo si no estudia determinada carrera, pasa a ciertas universidades, o sale a ganar sueldos de seis cifras como mínimo?  En dónde se encuentra la tan mentada felicidad que decimos querer para nuestros hijos? De aquí salen padres sobreprotectores que solo quieren “lo mejor” para sus hijos pero que los ahogan en actividades y no los dejan desarrollar su personalidad, les organizan la vida, las tareas, los transportes y hasta hablan con los profesores y les resuelven los problemas sin aceptar que ese ser “perfecto” es humano y puede equivocarse, situación necesaria para poder aprender de sus caídas. Al final, los padres no podrán estar presentes a cada minuto, pero sí tendremos adultos sin carácter para afrontar las dificultades, sin voluntad para vivir y volver a empezar; personas que creen que todo lo pueden sin esfuerzo, con sólo desearlo.

Vivimos en una sociedad exigente y acoplarnos a ella tiene un precio; esa lucha por ser auténticos y la de cumplir con lo esperado nos lleva a un vacío existencial donde no nos encontramos a gusto con nosotros mismos.  Nos hemos convertido en alguien que no somos en realidad.  Muchos tratan de llenar esa falsa existencia con drogas, compras, fama, dinero, éxito empresarial a toda costa y… mucho, mucho ruido.  Porque el silencio que nos increpa nos asusta, nos muestra la soledad que sentimos al no saber quienes somos.  Siempre comparándonos, compitiendo, llenando las expectativas de nuestros padres, de nuestros maestros, del colegio, la universidad, la maestría, etc…. No tenemos identidad propia.  Siempre se nos ha etiquetado, nuestros padres han alardeado sobre nuestros logros y nosotros por detrás, muertos de miedo de “no dar la talla”.
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La invitación hoy es a hacer un alto en el camino sin esperar el
derrumbe emocional.  Mirar en nuestro interior y empezar desde cero a conocernos y lograr “darnos la talla” a nosotros mismos.

Me gustan mucho las listas, por lo que podemos empezar con una lista de lo que “me gusta a mi hacer” (no a mi pareja, ni mis hijos, ni mis amigos) y lo que no.  Otra lista de los valores que me mueven, que me atraen y pensar si en este presente de mi existencia esos valores interiores más importantes son los que se ven reflejados en mi actividad diaria.  Hagamos un alto para conectarnos con nuestra esencia mas pura y como tarea, propongámonos hacer algo auténtico, que refleje lo que realmente somos y pensamos.

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Me gustaría que compartieran sus tareas. Qué es lo que van a hacer, que refleja su auténtico “yo”.45

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Honrando la palabra…

Estos días he estado pensando en el lenguaje y su importancia vital en la evolución humana.  La palabra es poderosa!.  Todo lo que decimos tiene una intención, un significado y repercusiones en quien la escucha.  Y hoy en día nuestro lenguaje, -que ha venido cambiando y evolucionando como es lo normal-, se adapta a las diferentes culturas y las palabras son otras, la forma de expresarnos también y se evidencia el grado de educación y la libertad de expresar nuestros sentimientos, emociones y pensamientos.

Pero eso no hace válido el ir diciendo cualquier cosa con la excusa de que “puedo” o es “mi derecho”.  Con nuestras palabras herimos profundamente y también somos capaces de prodigar caricias y consuelo a quien lo necesita.  Lo que decimos va mucho mas allá de nuestras palabras… se abre un mundo cada vez que abrimos nuestra boca.  Hablar nos puede llevar al diálogo, a la comunicación entre dos.

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Es por eso tan importante el contenido y la forma en que expresamos lo que queremos decir.  El tono que usamos, el lenguaje correcto y sin grosería, nuestra postura corporal.  Hay formas de decir lo mismo que pueden ser rebajadas a su mínima expresión al usar malas palabras o decir las cosas con gritos, de forma poco amable.  Se puede desvirtuar la importancia de nuestro predicado tan solo por usar palabras groseras o expresiones hirientes.  La palabra habla de lo que somos como personas.  Y es por éste motivo tan importante lo que decimos y la forma como honramos lo que decimos. Ser hombres y mujeres de palabra es usar el lenguaje con coherencia y no solo por quedar bien o rellenar espacios.

Es lo bonito del lenguaje en toda su extension!  Nuestro idioma es riquísimo y tan solo usamos unas pocas palabras.  Eso, tristemente evidencia una superficialidad en la comunicación dada probablemente por la inmediatez a la que nos hemos visto conducidos por la tecnología.

Los correos electrónicos, los mensajes instantáneos  por celular y otros tipos de comunicación moderna nos ha limitado el lenguaje cotidiano.  Si a eso le sumamos la poca importancia que se le da a las palabras usadas, los anglicismos y otras combinaciones que van surgiendo con la globalización de las comunicaciones, vamos teniendo el resultado que estamos evidenciando, la pobreza de las palabras y la falta de ortografía y gramática.

¿Falta lectura?  probablemente si.  La lectura no sólo nos lleva a mundos imaginados y reales, sino que amplía nuestro vocabulario y nos enseña la construcción correcta de la lengua.  Pero creo que más importante aún que la lectura y la alfabetización, es algo que cualquier persona puede aprender y usar, inclusive aquellas personas privadas de la educación formal:   Es el respeto por el otro.

Sólo si logramos ver al otro como un igual, podemos comunicarnos eficaz y eficientemente.  Me gustaría que me trataran con palabras groseras y que me hacen sentir menos?  seguro que no!! entonces… ¿Por qué le gustaría al que se encuentra frente a mí? Faltarle al respeto al otro es faltarse el respeto a sí mismo.  Es rebajar su propia humanidad al utilizar la palabra de forma incorrecta.  Nuestras palabras expresan al final lo que somos como personas, y demuestran nuestras habilidades sociales, emocionales e intelectuales.

Hay personas de poca formación académica pero de profundas convicciones personales y respeto y amor por el prójimo y sus palabras aunque no sean muy elaboradas, lo demuestran con sencillez.  Hay otros muy educados que con sus expresiones rebajan a los demás y botan a la basura toda su formación.

Los invito entonces a que revisemos nuestra forma de usar el lenguaje y a resignificarlo.  Cada palabra tiene su uso especifico y existen sinónimos de diferentes tonos para expresar una misma idea.  Volvamos a hablar con respeto y así lograr comunicar mejor nuestras ideas . El lenguaje es una necesidad en el ser humano, lo que nombramos es lo que existe.  Hagamos del lenguaje un medio de evolución constante y no de separación y dolor.

Que nuestras palabras sean bálsamo para aquellos que nos escuchan, que sean fuente de educación, construcción y amor.

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Homeschooling….una opción?

Quería compartirles un evento que me llenó de emoción esta semana:  El encuentro de familias católicas homeschooling “Sagrada familia de Nazareth” que tuvo lugar en Bogotá el 18 de Marzo.  Hubo muchos momentos especiales, sobre todo porque me reencontré con mi buena amiga Xhonané Olivas y su esposo Miguel, una pareja de mexicanos con quienes no nos veíamos hacía 12 años!! desde que viví con mi familia en Pittsburg, Pensilvania.

Xhonané y Miguel tienen 4 hijos a quienes han educado en casa!!.  Eligieron esta opción al ser una familia de católicos comprometidos con su fe y querer educar a sus hijos de manera que las actividades relacionadas con la fe y los valores tuvieran una relevancia primordial a la vez que lo académico incluyera no solo la parte cultural americana, donde viven, sino mexicana también. En realidad, cómo encontrar un colegio que llene todas nuestras expectativas?

Creo que se necesita valentía, disciplina y altas dosis de creatividad, para cumplir con todos los requisitos educativos que unos chicos entre los 10 y los 16 años necesitan, y no morir en el intento!!  Pero ante todo, como lo decía Xhonané en una de sus charlas (si!!! además da charlas y maneja un blog que les recomiendo http://www.familiacatolica.org) el AMOR que tenemos a nuestros hijos nos lleva a hacer todo el esfuerzo necesario para construir las bases de unas vidas con sentido, que merecen ser vividas para servicio de los demás y de Dios.

Cuando como esposos tenemos un proyecto de vida conjunto, nuestra familia, y tenemos unos objetivos claros, tenemos que ver la opción que mejor se adapte a las necesidades que nos llevarán a cumplir nuestra meta.  Ningún tipo de educación es 100% perfecto.  Encontraremos pros y contras a la escuela tradicional, a los programas de vanguardia y a la educación en casa.  Ciertamente una educación personalizada nos permite mayor flexibilidad en cuanto a contenidos, horarios, actividades, habilidades específicas, disfrute de lo que mas nos gusta, ahorro de dinero, educación menos contaminada de los valores y vicios de otros, en general exclusividad al elaborar un programa propio que cumpla con nuestros objetivos propios y que a la vez llene los requisitos académicos del país en que vivimos para poder acceder luego a una excelente educación universitaria.  Y será un reto mayor en cuanto a la socialización de nuestros hijos, organización del tiempo en casa y cumplimiento de horarios, actividades en grupo, ferias de ciencias, salidas recreativas y excursiones para lo cual deberán hacer uso de la creatividad de la madre quien estará dispuesta a ir aprendiendo a la par de sus hijos buscando otros grupos de homeschoolers, etc….

Pero también la escuela tradicional nos brinda ese “estar con” el otro, con sus aciertos y errores.  Nos lleva a aprender a convivir fuera de nuestro núcleo familiar, a entender otras formas de ser y otras creencias, para lo cual las nuestras propias deberán ser reforzadas y vividas en casa.  Hay oportunidades y recursos tecnológicos, de laboratorios, libros e idiomas, profesores especializados, salas de cómputo etc… que son más difíciles de proveer en aislamiento, aunque no imposible al encontrar diversas alianzas.  La escuela también otorga a los padres tiempo para desarrollar sus profesiones, para “desprenderse” de sus hijos y darles autonomía, aprender a confiar en otros, hacer nuevas amistades y ampliar su círculo, etc…

Lo importante es que entendamos que nuestros hijos son nuestra responsabilidad y que no podemos delegar totalmente su educación en nadie y mucho menos la parte más importante, que es enseñarlos a ser personas íntegras, responsables y seres humanos valiosos que actúen por convicción y que influyan favorablemente su entorno y la sociedad en la cual se desempeñan.  Seres humanos que trasciendan, que se preocupen por los demás y salgan de si mismos para hacer del mundo un lugar cada vez mejor.  Personas con una espiritualidad fuerte, unas creencias sólidas y un sentido de responsabilidad con quienes le rodean y con su entorno.  Hijos agradecidos con el don de la vida, que la valoran y la cuidan, con su familia, con sus maestros a quienes respetan y valoran, con sus amigos a quienes apoyan; hijos que saben que todo lo que tienen no es merecido sino que con esfuerzo se alcanzan las cosas.

En fin, lo importante es el compromiso que tenemos los padres de sacar adelante las vidas que nos han sido encomendadas, que no son nuestras pero que sí tenemos el deber y la responsabilidad de amar, educar y entregar lo mejor de nosotros para que en su camino puedan superar los obstáculos, salir fortalecidos y encontrar el sentido de sus vidas.Imagen

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La educación ante los retos actuales

La preparación para una vida de productiva y feliz del ser humano como ser social, que vive en comunidad, es el gran reto de la educación actual.

La sociedad de hoy nos ofrece grandes oportunidades y también grandes desafíos, -humanos y tecnológicos-, que nosotros como padres y educadores debemos enseñar a sortear de la manera más adecuada para que los frutos que se recojan sean abundantes y contributivos con un mundo cada vez mejor.

Entre los múltiples temas, hay algunos que llaman la atención y que son de importancia y no siempre se tratan por ser poco medibles.  Se ha dejado de lado todo lo que no tenga que ver con lo académico y pocas veces se valora lo relativo a la inteligencia espiritual, que no es otra que aquella que nos lleva a salir de nosotros mismos para tener una relación con los otros seres humanos, el entorno, la naturaleza y el cosmos en general.

Dentro de algunos de los temas que es de vital importancia por sus implicaciones a futuro tenemos el tiempo libre, con el cual debemos lidiar desde que somos pequeños y que en ningún caso, ni en la niñez ni en la adultez debemos confundir con ociosidad, que es contraria al trabajo productivo.

Es muy importante en esta época de actividad frenética, el uso de ese tiempo fuera del trabajo y de lo académico, que nos da descanso, diversión y desarrollo de la personalidad.

Ese espacio necesario para la contemplación, para soñar, para imaginar, para meditar sobre la vida, sobre los proyectos próximos y futuros, lo que nos da una perspectiva clara de lo que queremos lograr y a donde queremos llegar.  ¿Qué mejor que acostarse en una hamaca a leer o simplemente a contemplar la naturaleza?

El tiempo libre es importante y necesario para desarrollar la creatividad, organizar la vida, ponerla en perspectiva y encontrarle un sentido a lo que se realiza y visualizar una existencia con ideales.  No debe ser llenado con clases académicas y mas tareas para entretener la mente.  Debe ser como su nombre lo indica, libre.  Una cosa son las clases de arte, de cultura, de música, deportes, etc…  Son importantes por supuesto.  Pero no deben ser lo único ni deben desplazar esos momentos de “mirar para el techo”, que proporcionan un conocimiento de sí mismo y de lo que nos rodea y la asimilación de lo realizado durante el día o la semana.

Otro tema de importancia y que la tecnología nos va quitando, es ese espacio para cultivar las amistades, nuestras relaciones con otros, donde expresamos sentimientos, nos volcamos a las necesidades de aquellos a quienes queremos, entregamos una partecita de nosotros mismos y salimos de ese “yo” que nos tiene atrapados durante todo el día.  Conocer a nuestros vecinos, tener espacios de juego con amigos, compartir una cena, o simplemente un café.

Cuántas veces pasa el tiempo y no nos hemos comunicado personalmente con aquellos a quienes apreciamos.  El chat, las redes sociales, el celular y el computador, nos mantienen hoy en día más conectados que nunca, pero también mas alejados.  Sabemos un poco de todos, pero no mantenemos conversaciones profundas, discusiones constructivas ni intercambiamos opiniones e ideas.  ¿No será esto un poco lo que nos lleva a la intolerancia, a la falta de solidaridad?  se pierde el contacto personal y por lo tanto los sentimientos son personales e individuales.  Nos alejamos del otro y dejamos de ser compasivos.

Es muy importante enseñar la verdadera dimensión de la tecnología como un recurso que asiste al hombre pero no lo suplanta; hacerle ver al niño que es un ser humano único, irrepetible e importante y que no debe dejarse masificar por la tecnología y las comunicaciones;  que debe luchar cada día por ser mejor,  por aprender más y no dejarse llevar por la comodidad extrema del no tener que hacer nada.

Los videojuegos nos alejan cada día mas de nuestros hijos.  Puede ser muy cómodo que estén entretenidos y qué decir de los adultos que también se aficionan, pero se pierde el tiempo libre sin compartir con los demás y sin dejar nada como aprendizaje.  La dosificación es la respuesta.  No podemos alejarnos del mundo, pero podemos poner horarios y disfrutar de más actividades.

El entretenimiento constructivo, alejado del quehacer diario, del trabajo o la escuela es una forma de cultivar los valores individuales, intelectuales y sociales;  leer un buen libro, hacer una visita a familiares o amigos, compartir en una fiesta, jugar con otros, practicar un deporte, visitar un museo, una exposición, ir al teatro, realizar algún viaje en familia siempre cuidando que sean espacios sanos que no nos hagan perder los buenos hábitos adquiridos con tanto esfuerzo durante el tiempo de trabajo, y que no deformen la conciencia.

Todos estos espacios para pasar un tiempo libre son vitales para el desarrollo del ser humano como persona, como ser interactuante.  Si no se enseña a vivir el ocio,  la persona se convierte en una adicta al trabajo, a la actividad frenética sin objetivo trascendente o se favorecen actividades que van en detrimento de la propia persona, llevando a vicios, adicciones y diversiones superfluas.

Una persona que no se siente confortable consigo misma, con la soledad, con el silencio estará siempre en búsqueda de algo que llene su vacío interior. 

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Es muy importante reforzar la cultura y las tradiciones que dan identidad a la persona y sentido de pertenencia, pues hoy en día todas las culturas están a nuestro alcance, y por las comunicaciones estamos viendo rutinariamente otras cosas que no nos pertenecen y que por moda se empiezan a adoptar como propias.   Esto nos masifica, trata de volvernos iguales, nos quita identidad y se pierde la seguridad que nos da el pertenecer a nuestro propio grupo familiar, el calor de hogar.

Las familias deben vivir las tradiciones que les son suyas.  Los alimentos, las celebraciones, las reuniones de juego, los temas de conversación que les son propios.  El trabajo no debe nunca ser tan intenso que no deje lugar a sentarnos a la mesa y compartir el día con los nuestros.  Todo puede pasar afuera, pero tanto padres como hijos debemos tener la seguridad de que dentro de nuestro hogar se nos ama incondicionalmente, por lo que somos y pensamos, sin juzgarnos.

Existe mucho tiempo para aprender en el sentido académico pero lo que se aprende en la familia, para la vida, se hace en unos pocos años mientras los hijos viven en casa.

Es de vital importancia lo que les demos en sus primeros años, pues es lo que los hará tomar sus decisiones correctamente mas adelante en temas delicados.  Un hijo que crece con el apoyo permanente y la guía de sus padres es un ser humano dotado de gran seguridad para la toma de esas decisiones.  Si la guía ha ido por el buen camino, dando importancia a los valores, reforzando hábitos para convertirlos en virtudes, entonces el resultado será el de una persona que de el justo valor al trabajo, al tiempo libre y a todos los avances tecnológicos a su alrededor.

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