Expectativas basadas en nuestra perfección

¿Cuántas veces las relaciones que tenemos con los demás se ven dañadas por estar basadas en nuestra propia perfección?

Creo que es un tema interesante.  Nuestra perfección se erige como un escudo que nos permite ocultar nuestras propias vulnerabilidades y dar una imagen ideal y perfecta de lo que se espera de nosotros como personas, como padres, como empresarios, como empleados, como estudiantes etc…

Desde ese papel que representamos en la vida, juzgamos a los demás.  Lo que creemos se espera de nosotros lo proyectamos como expectativas que los otros deberían cumplir.

Y eso acaba con las relaciones, todo el mundo nos desilusiona, nadie da la talla.  Se genera una competencia malsana, donde oculto mi verdadero yo y muestro lo que creo que el otro quiere que muestre.  Se juzga desde la propia perspectiva y así, nadie quiere dejarse ver de verdad.

Con nuestros hijos se da cuando como padres no aceptamos que somos simples seres humanos que hemos cometido toda clase de errores.  Papás perfeccionistas que  juzgan cualquier comportamiento, palabra, expresión de sentimientos.  Eso hace que los hijos no confíen en ellos y mientan contantemente para congraciarse con la perfección esperada y al final una frustración total al verse incapaces de ser lo que se les pide.  Gran golpe a la autoestima profunda de sabernos valiosos como seres humanos.   Logramos  matar la autenticidad y la creatividad.  Cortamos con la misma tijera olvidándonos de que cada ser humano es único e irrepetible.

A la pareja, queremos cambiarla.  Ya su ropa deja de gustarnos, la risa tonta que le caracterizaba nos molesta, pues lo hace ver tonto, queremos que se comporte como un caballero o la dama de nuestros sueños, de las películas.  Si  nuestra pareja tiene alguna dificultad en el trabajo la tildamos de “perdedor/a”.  Si dice que esta cansada o abrumada….es que no da la talla. ¿Cuál amor verdadero puede estar basado en unas expectativas de perfección?  ¿Acaso no se trata de ver posibilidades y amar lo bueno y lo malo?

Con colaboradores en la empresa se da exactamente el mismo fenómeno.  Si una persona de nuestro equipo viene a contarnos que cometió un error, que olvidó alguna tarea, que se le dificulta alguna labor y le contestamos con un “no esperaba esto de ti, pensé que eras más proactivo“…. cortamos toda confianza y trabajo en equipo que se pudiera haber dado. 

Ese colaborador probablemente tratará de hacer ver que todo anda bien, que la culpa es de otros, no realizará su labor desde la autenticidad donde la idea es que todos podamos nutrirnos de las experiencias de los otros y trabajar como equipo, hablando de lo que sale bien y también de los temas difíciles para intentar solucionarlos.  La perfección rompe el trabajo en equipo, destruye la confianza y mata la creatividad.

La perfección nos coarta nuestra fluidez como seres humanos.  Es importante darle cabida a los errores, no tenerle miedo a mostrar nuestra vulnerabilidad y compartirla con los demás.  Poder hablar de los temas difíciles para que se puedan solucionar.  Nutrirnos de las experiencias de otros. 

Te invito a reflexionar y pensar si en tu vida te muestras tan perfecto que ahuyentas a los otros y en lugar de crear vínculos creas soledad.

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