Publicado en Educación, Formación de líderes, Perdón, resentimiento, reparación, Relaciones familiares, relaciones laborales, Relaciones personales, Sentido de vida

Usar el perdón para blindarnos contra el matoneo..

“A menos que eliminemos la ira en los corazones de quienes ejercen el acoso, no lograremos eliminar el acoso” Dr. Robert Enright.

Bullying-laboralHoy en día se habla mucho del matoneo, es el tema de moda.  ¿Será que antes no se daba esta situación o que no nos interesaban las consecuencias y el sufrimiento ocasionado?  No lo sé, lo cierto es que no se le prestaba tanta atención y creo que se daba por sentado el hecho de tenerse que defender a mansalva o sufrir en silencio, si se era el objetivo de los matones del salón de clases o del jefe egocéntrico en la empresa.  El tema se estudia ahora, a profundidad y se trata de encontrar una solución a un problema creciente que se da en todas las instancias de la vida social y laboral del ser humano.

Ha crecido el bullying, los casos de aislamiento y las reacciones violentas por parte de quienes son abusados y nos enteramos más fácilmente de todo esto debido a las comunicaciones inmediatas.  Y hay que hacer algo…  se han intentado diversos programas en colegios y empresas, manuales de convivencia y sanciones y castigos.  

illustration-2223973_640Lo cierto es que cada vez más hasta las redes sociales se prestan para que unos invisibles poderosos se diviertan a costa de otros aparentemente más débiles y les hagan la vida imposible.  Esto parece no tener fin.  Sin embargo, estudiosos psicólogos del Instituto del Perdón de la Universidad de Wisconsin en Madison (International Forgiveness Institute, IFI) se han dedicado a promover una alternativa que parece tener muchos éxitos en el manejo del matoneo a todo nivel y es utilizar el perdón como medio para promover mejores relaciones en los colegios, las oficinas, e inclusive al interior de las familias.

El objetivo es desarmar la ira en los corazones de los acosadores para que actúen de forma empática y colaborativa con los demás, basados en el respeto a todos sin condicionamientos de ningún tipo. Herramientas como compasión, empatía, comprensión y deseo de hacer el bien y perdonar sirven tanto a la persona que ejerce el matoneo como a la que es acosada.

Los programas basados en el perdón para eliminar los casos de este tipo (International Forgiveness Institute, 2012) deben estar dirigidos a reducir el resentimiento y aumentar la cooperación en un mundo competitivo a todo nivel, inclusive al interior de la familia, donde la comparación en cuanto a los logros se da, aunque sea inconsciente.  El pensar así hace que veamos al otro, aunque sea nuestro hermano, amigo, cónyuge, o compañero de trabajo como un posible rival y que saquemos el mayor poderío posible para demostrar nuestra valía y dominio.  

Esto en lugar de crear equipos de trabajo fuertes en todos los ámbitos, crea grupúsculos, pequeñas islas que van para su lado, poca cooperación, mucha competencia, poca tolerancia y mucha rivalidad, que no conducen a una meta u objetivo común.

Debemos partir de la definición de matoneo y de perdón, para poder hablar todos, el mismo idioma.  El matoneo, acoso o bullying se refiere a una serie de comportamientos usados de forma repetitiva contra alguien de menor fuerza que incluye la ridiculización, la agresión física, verbal o psicológica y en ocasiones el uso de la fuerza para lograr ciertos requerimientos.  Aquel que es objeto del acoso, ve estos comportamientos como indeseables, agresivos y poderosos.  La intención de quien acosa es dañar física, psicológica y mentalmente al otro (Enright, 2012) y por perdón entendemos que una persona que racionalmente ha sido tratada injustamente decide perdonar cuando voluntariamente (libertad) abandona el resentimiento y las respuestas asociadas (a las cuales en realidad tiene derecho) y prefiere responder   al ofensor bajo el principio moral de “hacer el bien”,  el cual puede incluir la compasión, la generosidad, la igualdad  y el amor  (a los cuales el ofensor no tiene derecho por la naturaleza de sus actos erróneos).  Esto incluye el respeto como valor esencial y el desear siempre el bien o por lo menos no desear el mal a quien nos ha ofendido.  Lleva a comprender el origen de los comportamientos de quienes nos han herido y desde ahí, lograr una relación más compasiva.

No se logrará insertar en la sociedad un valor como el respeto por los demás, cuando las personas no se sienten respetadas en lo esencial que es su “ser humanos”.  De ahí deriva el respeto por la vida y por la honra de los demás, el respeto por sus bienes, por su integridad.  El “ser respetados” nos lleva a mirarnos en nuestra verdadera e importante dimensión de personas; no hace falta demostrarlo con habilidades especiales, ni con competencias laborales, ni perteneciendo a una determinada clase social o etnia.  No tenemos que hacer NADA para que nos respeten y eso es importante especialmente en la enseñanza de habilidades y valores tendientes a evitar
el acoso

Aquél que ejerce matoneo proviene de ambientes difíciles donde es criticado constantemente y muchas veces abusado psicológica y físicamente.  Sus padres son duros, distantes, agresivos y calificadores.  Su comportamiento no viene del vacío, sino que tiene hondas raíces en la rabia que siente por dentro al haber sido herido profundamente. Sufre abandono, falta de atención y de cariño y demuestra esa valía que le es negada mediante el ejercicio del poder desmedido ante alguien que aparenta algún grado de debilidad.  Tiene una gran rabia por dentro, aunque no sea consciente de ella, hacia aquellos que lo han menospreciado y herido en el pasado o que continúan haciéndolo.  Como no se sienten capaces de enfrentar ese sufrimiento, redireccionan esa ira hacia otros a quieres consideran menos fuertes o no tienen nada que ver.  Por eso es importante tratar a estos acosadores en cuanto a su rabia y lograr que por medio del perdón logren bajar el nivel de agresividad que los alimenta y logren comprender al otro y tener compasión de él.

-series-bullying-despertaran-empatiaLa víctima del bullying es una persona introvertida, con gustos intelectuales y apariencia física poco atlética.  Prefiere estar solo, no necesariamente tiene problemas, pero sí aparenta algún grado de “debilidad”, puede pertenecer simplemente a una “minoría” o ser considerado como “diferente”. 

Y aunque hablamos de perdón, de desear el bien, de hacer algo bueno por el otro y de reconocerlo como un igual, debemos tener precaución de hablar claramente con las personas en cuanto a no tolerar los comportamientos de acoso bajo ninguna circunstancia, denunciar cualquier caso y tomar las debidas precauciones para protegerse y sentirse seguros. Es importante que los padres, los colegios y cualquier otra institución tenga medidas claras y sanciones disciplinarias para cualquier comportamiento discriminatorio o violento y que se asegure que todos sus miembros sepan que el acoso es inaceptable en la institución.

Los padres deben estar pendientes de cualquier comportamiento inadecuado, comentarios mal intencionados sobre sus compañeros y hablar con ellos de lo inapropiado de sus acciones y premiar los comportamientos adecuados, compasivos y tolerantes hacia los demás.

Algunas claves que sugerimos tener en cuenta para basar los programas anti-bullying podrían ser:

1. Reconocer la rabia, el resentimiento o la ira.  Hay que guiar y ayudar a que la persona que ejerce el acoso pueda reconocer sus rabias y sus resentimientos hacia otros que lo han tratado injustamente, permitirle contar su historia, sus situaciones, sus miedos.  Escucharles atentamente puede sorprendernos y llevarnos a entender sus acciones, sin que esto signifique condonarlas o aceptarlas.  Es un inicio para enseñar al otro, diferentes maneras de relacionarse y dirigir sus frustraciones y reconocer que también ha sido tratado injustamente puede ser el primer paso hacia la empatía.

2. Una vía para resolver ese sentimiento de ira es el perdón.  Para esto es importante la discusión filosófica sobre lo que significa perdonar y sus alcances.  La mayoría de reservas con respecto al perdón se deben a las concepciones erróneas de lo que abarca el tema del perdón, el olvido, la vulnerabilidad etc…  Una adecuada información puede ser muy beneficiosa para tomar una decisión libre y voluntaria.

3. Ayudar a la persona a entender el valor inherente que tenemos como personas.  Este tema puede tomar tiempo ya que el que acosa no piensa que el otro sea valioso de ninguna manera.  De hecho, lo ve como inferior, diferente y de menor valía.  Lograr que la valoración del otro y de uno mismo sea alta a pesar de haber sido abusado o herido es muy importante para que el respeto se dé sin condicionamientos.

4. Crecer en compasión. Suavizar el corazón, cuando entendemos al otro, lo empezamos a ver (pues para el maltratador el otro es invisible), empezamos a entender las circunstancias, las situaciones que otros viven y que se pueden asemejar a las propias.  La compasión lleva a la empatía, a sufrir con el otro, lo cual no sucedía a quien abusaba de su poder.

5. Dar sentido al sufrimiento.  Cuando logramos ver al otro y entender su dolor, similar al nuestro, entendemos que no podemos ser causantes de más sufrimiento para los demás.  Podemos sentir con el otro y ser capaces de soportar nuestra propia frustración sin pasarla a otros en forma de maltrato, lo que no tiene ningún sentido.

6. Hacer por el otro más de lo que merece. Se trata de hacer algo bueno por el otro, de pensar bien de él.  Cuando el que abusa se siente perdonado, debe guiársele para que retribuya este regalo haciendo algo bueno por los demás.

Es importante saber que el perdón es un proceso y toma tiempo.  El acosador debe perdonar a quien lo ha herido para poder entender el sufrimiento que causa a su vez al abusar de otros.  El tema debe tratarse desde todos los ángulos sin centrar la atención únicamente en el afectado.  Los testigos que no hacen nada, también ejercen el matoneo por omisión. Por lo que las habilidades de autodistanciamiento que nos llevan a mirarnos a nosotros mismos para cuestionarnos y mejorar, así como las habilidades de autotrascendencia que nos llevan a mirar al otro y comprenderlo son para todas las personas que pertenecen al entorno afectado.  

Las herramientas del perdón constituyen un círculo VIRTUOSO que lleva a relaciones más sanas, resolución de conflictos de forma pacífica y en general, vidas más productivas, tranquilas y gratificantes.

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Autor:

Soy un acompañante en el camino de la vida, sus dificultades, sufrimientos, pérdidas y también en las posibilidades de encontrar nuevamente el sentido y vivir una vida plena y feliz.

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