Publicado en Liderazgo por competencias, Perdón, resentimiento, reparación, relaciones laborales, Relaciones personales, Sentido de vida, Sufrimiento, culpa y muerte

¿Otra vez más de lo mismo?

Muchas veces recibo consultantes que llegan con una sensación de déjà vu… ya han vivido una y otra vez lo mismo o algo muy similar y no lo han podido descubrir hasta que su vida se va desordenando en varios frentes y empiezan a estancarse en sus decisiones y proyectos de vida.

Sufren mucho una vez pero la siguiente decisión la toman de la misma manera y terminan enredados sólo que un poco más mas profundo y resultan muy decepcionados.

Muchas veces, especialmente en la primera situación se trata de una cuestión de inmadurez, error de juicio, creer que todo lo puedo cambiar, creer que los demás cambiarán por amor o por otras razones. Puede ser también falta de conocimiento de sí mismo, toma de decisiones apresuradas, etc…

Luego, se repiten los mismos patrones casi que por iguales motivos. Sólo con el tiempo descubrimos que estamos enredados de igual manera pero peor, pues al ser la segunda o tercera vez, se espera de nosotros que hayamos aprendido y no volvamos a fracasar y el sentimiento de desvalorización propia es muy fuerte.

Creo que gran parte del problema estriba en el autoconocimiento. No sabemos reconocer nuestras emociones y cuales son los detonantes de esa emoción primaria fuerte, que en principio cumple una función de cuidarnos, -recordemos que las cuatro emociones primarias de ira, miedo, tristeza y alegría nos enfatizan qué hay algo valioso en nuestra vida- y nos ayudan a movilizarnos y protegernos de cualquier daño. El no reconocer nuestras emociones puede hacer que duren más de lo adecuado y se salgan de control causando daño y malestar a nosotros o a los demás.

Pasa lo mismo al tomar decisiones serias como comenzar una nueva relación de pareja. Cambiar de trabajo después de haber tenido problemas en las anteriores.

Debemos unirnos a nuestra intuición y no actuar llevados por sentimientos de soledad, tristeza, impotencia, angustia sobre el futuro etc… y cuando aparece alguien o algo tomarlo sin detenernos a sentir nuestras emociones.

Qué hacer entonces…

Aquí van algunos tips para empezar

1. Elabora tu duelo. Es importante hacer un alto y analizar la situación desde el principio, sin importar si te sientes feliz por terminar una pesadilla. Todo pasado deja una vivencia que esta llena de momentos significativos, buenos y no tan buenos; estar triste por lo bueno que se vivió y se fue, despedirse de lo valioso, interiorizar los errores cometidos y aceptar que la vida será diferente, no mejor ni peor sino una nueva construcción gracias a lo aprendido.

2. Cuenta la historia. Al analizar la situación es importante ponerlo por escrito o buscar alguien que pueda escucharte sin juzgarte. Puede ser un terapeuta, un sacerdote, un consejero o un BUEN amigo, no cualquiera. Una persona que viendo desde afuera te pueda acompañar y ayudar a descubrir tus recursos personales

3. Dedícate tiempo. Para conocerte y re-conocerte, pues pasamos mucho tiempo inmersos en nuestras obligaciones y la vida nos va llevando sin parar. Es necesario volver a nuestros orígenes, revivir lo que nos hacia vibrar, saber lo que nos gusta y lo que no y volver a proyectar nuestro futuro.

4. Conéctate con tu ser interior en soledad y silencio y saca recursos espirituales. Si nos metemos en algo nuevo sin haber hecho el alto corremos el riesgo de escoger lo conocido, que no necesariamente es lo mejor. Los recursos espirituales se refieren a nuestra intuición, a nuestra conexión con lo trascendente, con la belleza y grandeza del universo y la naturaleza.

5. Descubre cuales son tus valores. Es importante que mires qué es lo valioso para ti; tus valores son los que te llevan a actuar por convicción, así que es clave que revises que es lo que te mueve, por que quieres luchar en la vida y en donde encuentras sentido.

6. Fortalece tus habilidades y virtudes. Lo que eres, te hace único e irrepetible. Cuando tenemos una caída, nuestra identidad se ve afectada, pues ya no reconocemos quienes somos en realidad. Pero tenemos muchísimas cualidades que es necesario mirar nuevamente, son nuestra belleza interior y exclusiva. No hay nadie como nosotros en el mundo y debemos vernos nuevamente como esos seres especiales que somos y trabajar en lo bueno que tenemos.

Te invito entonces a hacer ese alto, disfrutar un momento para ti y amarte para poder continuar amando a los demás que te rodean pero con todo lo que eres y significas para el universo.

Autor:

Soy un acompañante en el camino de la vida, sus dificultades, sufrimientos, pérdidas y también en las posibilidades de encontrar nuevamente el sentido y vivir una vida plena y feliz.

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