Publicado en Formación de líderes, Sentido de vida, Sufrimiento, culpa y muerte

Cuando todo parece ir mal…

Muchas veces trabajamos con un norte claro, planeamos, nos ponemos en acción y al final las cosas no salen como esperábamos. Puede suceder que después de varios años nos encontramos con un montón de cosas hechas pero sin éxito aparente. Y nos entra la decepción, las ganas de tirarlo todo y dejar así… Nos sentimos impotentes porque no sabemos cómo salir de ahí y lograr el éxito que hemos soñado.

Y resulta que ¡así es la vida! Una lucha constante que en ocasiones trae recompensas pero que la mayoría de las veces trae dificultades, tropiezos y que nos impulsa a sacar la mayor creatividad de nosotros para lograr un poquito de lo deseado.

La forma como afrontamos ese torrente que nos arrasa (porque a veces es eso, un torrente de cosas que se dañan, proyectos que no salen, sueños que no se cumplen, comidas que se queman….), -no quiero ser pesimista-, pero la forma como miramos en esos momentos la vida en general y le ponemos el pecho a cada dificultad, es la que a la larga nos lleva al aprendizaje, al crecimiento en la virtud, el coraje, la valentía. Es lo que nos hace ser independientes y recursivos y la próxima no decaer ante una situación que ya conocemos y hemos solventado. Nos vuelve mas maduros y tenaces.

Las personas que no enfrentan dificultades o aquellas que tienen quien les resuelva todo, se pierden de esa escuela de la vida que a la larga es la que es realmente valiosa y no se enseña en el aula de clase. Muchas veces vemos personas que tienen una o mas carreras y alguna maestría, pero les falta el ejercicio de ejercer y terminan con muchos conocimientos pero ahogándose en un vaso con agua.

Creo que es valioso que los jóvenes empiecen a trabajar desde el momento en que cumplen su mayoría de edad (por cuestiones legales aunque pienso que les serviría desde mucho antes tener la experiencia) y que trabajen en una gran variedad de empleos. No es en realidad la especialidad lo que cuenta sino el untarse de trabajo en sí, de ganar algún dinero y sentir la responsabilidad de cumplir con una labor.

Cuando se encuentran las dificultades, que aunque no queramos, van a llegar, se tendrán muchas mas herramientas para resolverlas que si se ha pasado el tiempo en casa y alguien más se ha hecho cargo.

Cuando sentimos que todo falla, además de no caer en la tentación del desánimo, es bueno lograr un poco de humor. Reírse de la situación y de uno mismo nos ayuda a ver la vida de otra manera. Aunque creamos que nada va a cambiar, todo cambia minuto a minuto así que si le ponemos buena cara a la vida, ella responderá de pronto con una sonrisa.

Tips

– Trata de pensar y hablar en positivo. Muchas veces nos encontramos hablando y viendo todo color negro y así el animo va cayendo en picada. Cuando ponemos todo en positivo, el cerebro empieza a abrirse a nuevas posibilidades y empezamos a ver algo de color en la dificultad

– Conserva una mirada de la vida adecuada a la realidad. Ciertamente puedes estar pasando por un momento difícil, pero no todo es malo. Mira lo que tienes, lo que has logrado y … agradece.

– ¡Me encanta hacer listas! Pues en tiempos de dificultades es buenísimo hacer listas de todo. A un lado lo malo, lo que te ha salido mal, al otro lo bueno, lo que ha ido bien. En un lado las opciones que se te ocurren, en el otro la forma de llevarlas a cabo. Poner por escrito lo que estamos pensando, lo que pasa por nuestra cabeza, ayuda a organizar nuestras ideas. La mente es muy desordenada y nos lleva a rumiar constantemente lo que nos preocupa, pero en el instante en que lo escribimos, queda sentado y deja de dar vueltas. Así que a escribir…

– Tente paciencia, no hay mal que dure 100 años. Si empiezas a trabajar en tu futuro, las cosas irán mejorando poco a poco. Manos a la obra, pues estando sentado o encerrado lamiendo tus heridas no vas a lograr nada. Un paso a la vez; de a poquitos es mejor que nada.

– No te desanimes, pon tu mejor sonrisa y sal… ¡a conquistar al mundo! Cuando sonreímos aunque por dentro vaya la procesión, los demás nos responden también con una sonrisa y el ambiente en general se convierte en algo más amable. Se aleja la tristeza y la preocupación y se ve hacia adelante con otros ojos.

Te invito entonces a parar un instante y en silencio conectarte contigo mismo y tu situación. Reflexionar sobre lo que puede estar yendo mal y recomenzar con nuevas ilusiones y €ánimos renovados. Seguro que todo mejora.

Autor:

Soy un acompañante en el camino de la vida, sus dificultades, sufrimientos, pérdidas y también en las posibilidades de encontrar nuevamente el sentido y vivir una vida plena y feliz.

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