Formación de líderes, relaciones laborales, Sentido de vida, Vocación como misión en la vida

¿Qué significa tu trabajo?

Síndrome de lunes:  ¡¡no me puedo levantar!! el martes…me voy acostumbrando.  El miércoles, paso el día como si tal.  El Jueves me anima el hecho de que mañana será viernes y cuando llega el último día de la semana, por fin siento una alegría, una sensación que me recorre el cuerpo que es indescriptible, se me hace larga la jornada hasta que llega la noche.  A celebrar y a descansar el fin de semana.

¿Te parece familiar esta secuencia? ¿Qué está pasando?

Cuando nuestro trabajo no es nuestra pasión, sino un deber lleno de pesadas cargas, es tiempo de hacer un alto y reflexionar. Es cierto que el trabajo es un deber que nos permite generar ingresos para subsistir, comer, pagar las cuentas, proveer educación a nuestros hijos, y de vez en cuando darnos uno que otro lujo.  Para algunos lo de los lujos es la razón de ser de su trabajo.  Pero siempre me pregunto, por qué hay personas que teniendo ingresos altos que le permiten tener todo lo que desea, no ama su trabajo?  Pues tal vez el dinero no lo es todo… frase trillada pero cierta.

Para que mi trabajo tenga sentido debe emocionarme, es decir, me debe gustar, parecerme interesante.  Debe también constituirse en un reto que quiero superar, algo que me llama fuertemente y que me invita a superarme, querer conocer más y prepararme.  Si esto no sucede, es muy difícil que me levante cada mañana, pues se constituirá en una rutina cada vez menos soportable.

Las personas que calientan silla todo el día y solo esperan la quincena con su pago no disfrutan de una actividad en la que se encuentran inmersas la mayor parte de  su vida y por lo tanto no son felices ni creativas, afectando su salud física y emocional cada día.  Eso se nota!  produce tristeza ver un ser humano desperdiciando su potencial y pasando por la vida sin nada que entregar al mundo ni a los demás seres humanos.  Cuando le llega la hora de partir, se pregunta por su huella, su legado, lo que hizo en la vida…o tal vez ni siquiera eso?

Pero qué sucede con millones de seres humanos que no han podido escoger su trabajo, que no han podido por diferentes circunstancias realizar sus sueños, completar sus expectativas, entregar todo lo que hubieran deseado por medio de una carrera específica o un trabajo para el cual tenían habilidades de sobra?  Esta es la situación de la mayoría, que para sobrevivir han tenido que realizar un trabajo para el cual no estaban preparados o que es un trabajo sucio, desagradable etc… Se puede cambiar la forma en que vemos lo que hacemos y encontrarle valor a eso que hacemos rutinariamente?

IMG_2249La actitud con la que nos enfrentamos cada día a la vida, cambia la perspectiva con la que vivimos!!  Cuando una persona ve mas allá del simple oficio que ejerce y lo hace lo mejor que puede, porque sabe que es un servicio que presta a la sociedad, su manera de ver la vida cambia radicalmente.  Es como cuando a algunos obreros de la construcción durante la edad media les preguntaban qué era lo que hacían y unos respondían “picar piedra” mientras que otros respondían “construir catedrales”.

Valorar ese oficio sencillo y saber que siempre aporta algo a su comunidad.

Para que nuestro trabajo tenga sentido, debemos incluir a los demás, es decir, saber que estamos aportando algo al mundo.  Desde servir un tinto, limpiar las calles, manejar una máquina, realizar una venta, construir una casa, educar a alguien, cuidar un enfermo, vigilar un lugar… cualquier labor que realicemos, debe ser en favor de los demás, tener un sentido de entrega.  Hagamos nuestro trabajo importante al hacer conciencia de que servirá a alguien o aportará algo a la sociedad.

También debemos saber que nuestro trabajo tiene un propósito mas profundo que el sólo ganar un dinero.  Ese trabajo permite que yo me realice como persona, entregue lo mejor de mí a los demás y provea el sustento de mi familia.  No importa si gano mucho o poco, pero sí debe ser suficiente para cubrir mis necesidades básicas y ante todo debo verlo como importante para mí, algo valioso.  Y ahí entra la importancia de la actitud que yo tenga frente a lo que hago.  Si todo el día me estoy quejando, demeritando mi labor y la de mis compañeros, haciendo todo de mala gana pues mi día a día se convertirá en una pesadilla al mejor estilo del síndrome de lunes!!.

Pero si mi actitud frente a mi labor es de compromiso, hacer lo mejor que pueda, no conformarme con algo mediocre, innovar, crear, pensar la mejor forma de hacer las cosas y rendir con una actitud alegre, servicial, de camaradería y compañerismo, pues mi trabajo se convertirá en una oportunidad nueva cada día de encontrar nuevos amigos, ver la vida de nueva forma cada día, vivir una existencia agradecida por lo que se es y lo que se tiene.  No es una invitación al conformismo, sino una invitación a buscar ser la mejor versión de mi mismo en mi trabajo y en mi vida en general.  Sólo así se pueden ver las nuevas oportunidades e ir escalando en mi profesión.  Una actitud triste y huraña no nos deja ver mas allá de la propia silla y el escritorio que tenemos al frente.

El día de hoy propongámonos ver la vida diferente, no centrarnos en la dificultad sino agradecer la oportunidad de un nuevo día y unIMG_2233a nueva semana.  Miremos con una mirada limpia y clara, más allá de nuestros ojos.  No se trata de dejarlo todo y salir a perseguir nuestros sueños de manera irresponsable, sino como decía Santa Teresita, “Hacer lo ordinario de manera extraordinaria”

Hagamos el ensayo y veamos que pasa…

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