Publicado en Formación de líderes, Liderazgo por competencias, relaciones laborales

Autoridad basada en el respeto y la admiración

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“Para ser un buen gobernante, es condición necesaria ser buena persona” Aristóteles

El líder debe ser una persona equilibrada, inteligente y emocionalmente estable para poder ejercer una autoridad sana, diferente de ser un líder autoritario.  La autoridad sana del líder se basa en el respeto y admiración de su equipo de trabajo más que en las órdenes que da todo el tiempo.

El buen líder se identifica con los miembros de su equipo, se pone la camiseta y ante todo da ejemplo, de tal manera que sus subordinados lo seguirán con la convicción de que el trabajo en equipo rinde sus frutos y no con el sentimiento de ser explotados en favor de un jefe que se vanagloria de los éxitos sin mover un dedo.

Pero esto es mas fácil decirlo que hacerlo, pues nadie ha nacido sabiendo mandar y tampoco es una asignatura en la universidad.  La mejor forma de convertirse en un líder es comportándose como tal, dentro de un proyecto, viviéndolo desde dentro, con responsabilidad, es decir, sin que nadie le tenga que estar diciendo que hacer todo el tiempo.

El buen líder es un buen guía.  Y solo conocemos al ser humano verdaderamente, en situaciones de poder, donde pueda mover los hilos de las diferentes situaciones y tenga personas que por su condición de subordinados “deban” hacer obedientemente lo que se les diga.

Es por esto importante que diferenciemos entre poder y autoridad.

“El poder es la prueba del hombre” Proverbio griego

Mientras el poder es la capacidad que tiene una persona para hacer cumplir sus mandatos, la autoridad es ese poder que nace del prestigio o influencia que tiene una persona por sus méritos, otorgada por los demás.  Cuando el poder busca su propio bien, la autoridad busca el bien de los subordinados, servir.  El poder vence, la autoridad convence, conquista la voluntad de la gente sin subyugar ni amenazar.  De ahí se derivan el respeto y la lealtad, al contrario del odio y el falso respeto generado por un poder mal ejercido.  De la autoridad surge poder pero no al contrario.

El poder no puede cambiar una realidad a su antojo, aunque cree que lo puede todo y lo controla todo.  Pero en realidad, si no va acompañado de sanciones y castigos que se hagan realidad, ni siquiera la amenaza servirá de nada, pues no puede influir en la libertad interna de las personas y ellas al final tomarán su propia decisión.  El autoritarismo es esa forma totalmente negativa de usar el poder, tomándose el destino del otro en sus propias manos.  Hace temblar, es desbordado en sus abusos y es una total muestra de falta de autoridad y fortaleza.  El autoritario es débil, inseguro de si mismo y de sus capacidades.

Algunos tips sobre autoridad…

  • El ejemplo, la honestidad y la congruencia del líder son los medios para alcanzar autoridad.
  • Dejar crecer en libertad y aceptar al otro en sus debilidades y fortalezas. No se trata de adoctrinar subordinados, sino de trabajar juntos y aportar lo mejor para el desarrollo personal y de la empresa.
  • El líder mas que coacción necesita el consenso, la persuasión, la cortesía y la paciencia. Es básico el respeto por las opiniones ajenas y ser flexible para cambiar su punto de vista si es razonable y necesario.
  • El líder debe comunicar e involucrar a su equipo en un proyecto que sea interesante, viable y capaz de entusiasmar a las personas. Esto hará un equipo de trabajo con la misma camiseta, comprometido en el logro exitoso de las metas.
  • El equipo de trabajo hoy en día se caracteriza por ser una red interconectada de colaboración, con muy escasas jerarquías. Por lo tanto, el liderazgo ya no deriva del puesto o del título, sino que el nuevo líder es sencillo y humilde para prestar un servicio en favor del proyecto a realizar, en compañía de sus colaboradores.
  • Sus cualidades deben ser de entusiasmo, comunicación eficaz y eficiente, escucha atenta a las necesidades de su equipo, conocimiento personal de cada miembro, capacidad de empoderamiento y apoyo. La autoridad es servicio, satisfacción de las necesidades y las expectativas de las personas.
  • La pregunta de quien tiene autoridad debe ser “¿Qué puedo hacer por los demás? ¿Cómo puedo aportar de acuerdo con mis talentos y poner al servicio del equipo para lograr la meta?”
  • Un líder comprometido, es el primero en sacrificar su propio tiempo, gustos, energías, dinero etc… es el que se entrega completamente. Así que si pide puntualidad, debe ser el primero en llegar; si pide honestidad, debe ser el primero en dar el crédito al equipo y a cada miembro antes que así mismo; si pide dedicación y especial cuidado en seguir las normas empresariales debe ser el primero en cumplirlas…
  • Nunca se ejerce la autoridad a ciegas. Es necesario que el líder escuche y luego actúe.  Al involucrar a sus colaboradores obtiene información valiosa, junta conocimientos, tiene en cuenta los intereses de las personas y logra una visión mas amplia que le dará una toma de decisiones mas acertada.
  • El líder se hace querer por sus buenas relaciones interpersonales, sin embargo, el liderazgo no es popularidad. Va mas allá, inspirando confianza en sus intenciones y en su capacidad y talento.
  • La autoridad se gana respetando a los demás, inspirando confianza, con integridad, sin jugar con las personas ni utilizarlas en beneficio propio.
  • Por supuesto en una organización existen reglas, objetivos, métodos y formas de hacer las cosas y quien pertenezca debe por lo general cumplirlas. El líder puede ser flexible, respetar a las personas y rechazar las acciones contrarias a la misión, visión y reglas de juego de la empresa.
  • El líder toma en cuenta la opinión de sus colaboradores, no exige obediencia ciega, sino que razona, informa y comunica y también se nutre con las experiencias de los demás. Así la decisión tomada será en conjunto y todos verán su aporte plasmado en ella.  Esto lleva al compromiso.
  • Por último, y no menos importante, es el reconocimiento. El líder siempre anima, forma, hace sentir importante a sus colaboradores y objetivamente alaba el trabajo bien hecho, dá el crédito debido y nunca se apropia de las ideas y aportes de los demás.  La ética es la base de la confianza y el buen líder es ante todo un ser honesto y agradecido con su equipo de trabajo.  No piensa en que va a perder su poder si trata bien a los demás sino que es consciente de que un colaborador es valioso, es el mejor activo del éxito de su empresa.

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Bibliografía

Luna-Arocas, R. (2010). El líder no nace… ¡Se hace!. Ediciones Obelisco. España

Sánchez-Fuentes, F. (2003). Desarrollo y formación de líderes. Ed. El Arca. México.

Autor:

Conferencista, coach de vida con sentido, relaciones personales, familiares y laborales. Proyecto de vida personal, formación integral para empresas, maestros, padres de familia.

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